Quotessence
Home / Topics / Amor Quotes

Amor Quotes

Browse 1864 quotes about Amor.

Amor Quotes

“Normalmente eu não tinha muita paciência para estar com uma gaja durante muito tempo. Cada uma delas queria ficar comigo o máximo que pudesse, e para isso usavam de muitas artimanhas, como fazer o meu prato preferido – moamba de galinha –, me massajar nas costas depois do bem – bom, dar-me banho com sais ou fazer cafuné antes de adormecer, tudo bem feito na benquerença do benjamim. Tinha uma, nome dela era Santinha, que conseguiu me prender por um ano. A gaja era bonita e meiga, muito submissa, o que eu muito apreciava nas mulheres. Detestava tipas armadas que quisessem discutir comigo, levantar o nariz, isso eu nunca admitia, por isso gajas que tentassem pisar o risco levavam no focinho, qual não se bate em mulheres, Saiundo?!, eu também não gostava de lhes bater, mas depois verifiquei que era a única forma de lhes meter na linha, claro, não falo de todas, falo apenas daquelas que são razingonas, que querem mandar nos homens, isso nunca! Eu sei que isso é feio, mas às vezes é a única solução. Mas estava a falar da minha Santinha que era mesmo uma santa, e por isso fiquei com ela tanto tempo. Era doçura de criatura, melaçuda em todos os momentos, e na cama então é que ela se revelava completamente, e eu me perguntava como era que uma rapariga assim tão santíssima, ar dela angélico, na cama podia ser assim tão brava e fogosa ao ponto de me fazer gemer toda a noite, poça!, que às mulheres enganam muito, de sai são uma coisa, aquelas finúrias todas, de noite, na hora dos bons prazeres, até parece que têm o diabo no corpo. E assim fiquei com ela muito tempo, eu e a minha Santocas, santinha, santa. Mas um dia chateei-me com ela por causa dos muitos ciúmes que fazia a torto e a direito, não me podia ver com nenhuma rapariga e ficava logo amuada por muito tempo. Certo dia ela me viu a conversar com uma amiga, perto do Jumbo, Santinha veio ter comigo e, sem dizer nada, me puxou com força pelo braço. Perdi o controlo e ali mesmo lhe esbofeteei na presença da moça com quem estava a conversar e que era de facto uma simples só amiga, e assim que terminei aquela santa relação.”

“Da até pra impressionar, mas chega de pressionar! Deixe os seus problemas pra depois ja que a gente sempre tem nós dois. Nao vale a pena se enfrentar, Nos de uma chance de tentar. Não vale se enfeitar do velho e achar que tudo é um espelho... De que vale se enfeiar com o que veio e reclamar no anseio do que ja foi feio? Sopra um sambinha... Ou um enredo! É só pra nos dois mesmo...que medo!”

“1. “– No tengo ninguna prisa. Mi tren sale a última hora de la tarde. ¿Eso significaba que le regalaba todo ese tiempo? Julie, sin emitir ni una sola palabra, le sonrió; después desapareció por la puerta del salón para encaminarse hacia las escaleras… El tren de Luc partía esa tarde, pero el de ella acababa de llegar y tenía la certeza de que se subiría a pesar de no conocer su destino.”

“Me abalancé sobre él sin miedo de ningún tipo, ni siquiera a caernos. Y, si caía, sabía que no habría forma más bonita de... La campana sonó, dando permiso a que las cientos de personas que allí nos hallábamos, dejásemos volar al aire nuestros farolillos y, con ello, nuestros sueños.”

“— Las cosas no valen por lo que cuestan en dinero. — ¿Entonces? — Primero, por su valor de estima y segundo por su valor de servicio. — ¿Cómo? —Tu abuelita conservaba unos pétalos secos dentro de su Biblia. No valían nada, pero eran su mayor tesoro. Cuando los perdió, lloró mucho. Hay cosas que adquieren gran valor porque representan tu pasado, tus sentimientos o porque has puesto en ellas algo de ti: Intenciones nobles, creatividad, desvelos. Una obra artística original puede no valer nada para otros, pero para el autor es invaluable; a veces prefiere regalarla que venderla, puesto que no puede ponerle precio a algo así.”

“También estaba descontento por otra cosa: yo traté una vez más de convencerlo de que dejase de ir a las Cataratas. Eso fue porque el fuego me había revelado una pasión nueva, totalmente nueva, y claramente distinta del amor, de la pena y de esas otras que ya había descubierto: el miedo. ¡Es horrible! Ojalá nunca la hubiese descubierto. Me da malos momentos, arruina mi felicidad, me hace estremecer y temblar y sobresaltarme. Pero no pude persuadirlo, porque él no ha descubierto el miedo aún, y por eso no puede comprenderme.”

“—¿Somos siempre dueños de no contrariar? Soy mujer por propia elección, Álvaro, pero mujer al fin, expuesta a sentir todo género de impresiones; no soy de mármol. He escogido entre las zonas la materia elemental que compone mi cuerpo: es muy susceptible; si no lo fuese, carecería de sensibilidad, no me harías sentir nada y me volvería insípida para ti. Perdóname por haber corrido el riesgo de tomar todas las imperfecciones de mi sexo para reunir, si podía, todas sus gracias; pero la locura ya está hecha y, constituida como lo estoy ahora, mis sensaciones son de una vivacidad a la que nada se acerca: mi imaginación es un volcán. Tengo, en una palabra, pasiones de una violencia tal que debería asustarte, si no fueses el objeto de la más arrebatada de todas y si no conociésemos mejor los principios y efectos de esos impulsos naturales de lo que se los conoce en Salamanca. Allí les dan nombres odiosos; hablan, por lo menos, de reprimirlos. ¡Reprimir una llama celeste, resorte único mediante el cual el alma y el cuerpo pueden actuar recíprocamente uno sobre otro y forzarse a colaborar en el mantenimiento necesario de su unión! ¡Es una completa idiotez, mi querido Álvaro! Debemos controlar esos impulsos, pero de cuando en cuando debemos ceder ante ellos; si los contrariamos, si los sublevamos, escapan todos a la vez y la razón no sabe ya dónde sentarse para gobernar. Cuida de mí en estos momentos, Álvaro; no tengo más que seis meses, estoy entusiasmada con todo lo que siento; piensa que una de tus negativas, una palabra que me digas desconsideradamente, indignan al amor, rebelan al orgullo, despiertan el desprecio, la desconfianza, el temor.”