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Amor Quotes

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Amor Quotes

“¿Por qué, entonces, nos ha dado Dios el libre albedrío? Porque el libre albedrío, aunque haga posible el mal, es también lo único que hace que el amor, la bondad o la alegría merezcan la pena tenerse. Un mundo de autómatas —de criaturas que funcionasen como máquinas— apenas merecería ser creado. La felicidad que Dios concibe para Sus criaturas más evolucionadas es la felicidad de estar libre y voluntariamente unidas a Él.”

“Segundo modo para hacer una buena elección: La primera es que aquel amor que me mueve y me hace eligir la tal cosa descienda de arriba, del amor de Dios. De forma que el que elige sienta primero en sí que aquel amor más o menos que tiene a la cosa que elige, es sólo por su Criador y Señor. La segunda, mirar a un hombre que nunca he visto ni conocido, y deseando yo toda su perfección, considerar lo que yo le diría que hiciese y eligiese para mayor gloria de Dios nuestro Señor y mayor perfección de su ánima; y, haciendo yo asimismo, guardar la regla que para el otro pongo. La tercera, considerar, como si estuviese en el artículo de la muerte, la forma y medida que entonces querría haber tenido en el modo de la presente elección; y, reglándome por aquella, haga en todo la mi determinación. La cuarta, mirando y considerando cómo me hallaré el día del juicio, pensar cómo entonces querría haber deliberado acerca la cosa presente; y la regla que entonces querría haber tenido, tomarla ágora.”

“Uno de los motivos porque quiero tanto a este perro es por sus ojos. Desde que estoy enfermo la gente me mira de distintas maneras. En los ojos de algunos veo temor, en los de otros intolerancia. En los de la abuela veo lástima. En los de papá enojo y vergüenza. En los de mamá miedo y reproche. En tus ojos curiosidad y misterio, a menos que creas que mi enfermedad no tiene nada que ver con que estemos juntos en este momento. Los únicos ojos que me miran igual, en los únicos ojos que me veo como soy, no importa si estoy sano o enfermo, es en los ojos de mi perro. En los ojos de Sacha.”

“Os merecéis una felicidad duradera. La dicha de un amor como el que ahora sentís suele ser efímera, difícil de atrapar entre los dedos.”

“El Papa me miró y me sonrió. Su mirada estaba llena de cordialidad y amor, y sentí que estaba en la presencia de un hombre santo, un verdadero hijo de la Bienaventurada Madre. Por entonces, ya había empezado a reconocer algo especial en los ojos de las personas que amaban a Nuestra Señora, una ternura que sólo la Madre puede transmitir. Lo vi en el Papa Juan Pablo II de una manera más fuerte de lo que lo había visto jamás en otra persona.”

“Nuestra Señora dijo una vez que para perdonar a los otros, debemos ante todo perdonarnos a nosotros mismos. El secreto de este misterio es, sencillamente, el amor. Si amas, entonces sabrás cómo perdonar y seguir adelante. Sin amor no hay nada; estás vacío y no puedes realmente perdonar. Sólo cuando amas al que te persigue, puedes decir que estás en el camino justo. Ésta es la verdadera misericordia.”

“Cuando aparecía, no decía nada acerca de mis luchas personales. Sólo a través de la oración entendí finalmente que yo no era diferente de cualquier otra persona que sufría. Nuestra Señora permanecía en silencio sobre mi situación por respeto a mi libre albedrío y por amor a todos sus hijos los que la podían ver, como los que no la podían ver. Me di cuenta que, como una buena madre, Nuestra Señora no tenía favoritos.”

“Los cristianos en este mundo son como una luz en la oscuridad. Nuestra fortaleza esta en nuestras rodillas, en nuestras manos unidas en oracion, en nuestro cargar la cruz. Nuestra fuerza viene de Dios, Nuestro Señor. No hay otra fuerza, otra sabiduría, otra victoria, sino la victoria sobre la absurdidad de este mundo a través de la humildad, el amor y el sacrificio.”

“Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros. La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales.”

“Dios puede mostrarse a Sí mismo tal como es realmente sólo a hombres reales. Y eso significa no sólo a hombres que son individualmente buenos, sino a hombres que están unidos juntos en un cuerpo, amándose unos a otros, ayudándose unos a otros, enseñándose a Dios unos a otros. Puesto que eso es la que Dios quería que fuese la Humanidad: como músicos de una única orquesta, u órganos de un único cuerpo. En consecuencia, el único instrumento adecuado para aprender acerca de Dios es toda la comunidad cristiana, esperándole juntos. La hermandad cristiana es, por así decirlo, el equipo técnico para esta ciencia: el equipo de laboratorio.”

“Durante mucho tiempo consideré la imagen negativa que tenía de mí como una virtud. Me habían prevenido tantas veces contra el orgullo y la vanidad que llegué a pensar que era bueno despreciarme a mí mismo. Ahora me doy cuenta de que el verdadero pecado consiste en negar el amor primero de Dios por mí, en ignorar mi bon­dad original. Porque, si no me apoyo en ese amor primero y en esa bondad original, pierdo el contacto con mi auténtico yo y me destruyo.”

“Sim. Tinha defeitos, mas que importará isso para o coração? Amamos o que amamos. A razão não se intromete. De muitas formas, o amor menos sensato será o mais verdadeiro. Qualquer um conseguirá amar uma coisa "porque". É tão fácil como guardar um tostão no bolso. Mas amar uma coisa "apesar de", conhecer os defeitos e amá-los também, é algo raro e perfeito.”

“—No entiendo. ¿Qué puede haber en una historia tan corta y sencilla para que la gente la alabe de ese modo? —preguntó con auténtica perplejidad. —Es una obra sincera, Jo, ése es su secreto, y el humor y el pathos le dan la vida. Creo que al fin has encontrado tu estilo. Has escrito sin pensar en la fama o el dinero y has puesto tu corazón en el texto, hija mía. Tú has probado lo amargo, ahora viene lo dulce.”