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Amor Quotes

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Amor Quotes

“De acuerdo con las líneas sugeridas por san Agustín, no hay escapatoria. Ni tampoco de acuerdo con otras líneas. No hay inversión segura. Amar, de cualquier manera, es ser vulnerable. Basta con que amemos algo para que nuestro corazón, con seguridad, se retuerza, y posiblemente se rompa. Si uno quiere estar seguro de mantenerlo intacto, no debe dar su corazón a nadie, ni siquiera a un animal. Hay que rodearlo cuidadosamente de caprichos y de pequeños lujos; evitar todo compromiso; guardarlo a buen recaudo bajo llave en el cofre o en el ataúd de nuestro egoísmo. Pero en ese cofre —seguro, oscuro, inmóvil, sin aire— cambiará, no se romperá, se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. La alternativa de la tragedia, o al menos del riesgo de la tragedia, es la condenación. El único sitio, aparte del Cielo, donde se puede estar perfectamente a salvo de todos los peligros y perturbaciones del amor es el Infierno.”

“No me mueve, mi Dios, para quererte el Cielo que me tienes prometido ni me mueve el Infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas, y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera Infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera”

“Toda vida es breve, como las visiones de una estrella brillando en la noche, en un diminuto cielo, la muerte parece lejana para nosotros. La vida es un misterio, como una flor se abre al viento; así en un corazón comienza la ceremonia del amor y de la vida, porque temer al amor, es temer la vida, a convertirnos en olvido en la noche, en un espejo de cenizas.”

“Ante el descubrimiento de este futuro expolio, sólo existen dos actitudes posibles: o bien uno decide no encariñarse con las personas y las cosas, con el fin de que la amputación no resulte tan dolorosa; o, por el contrario, uno decide amar todavía más a las personas y las cosas, poner toda la carne en el asador, «ya que no estaremos mucho tiempo juntos, te voy a dar en un año todo el amor que te habría podido dar en una vida»”

“Nos convertimos en el hermano mayor cada vez que respondemos a los dolores de la vida fuera del amor de Dios. En lugar de dar perdón y misericordia a los demás, construimos muros de protección a nuestro alrededor. Nos aferramos a nuestra amargura y falta de perdón como si fueran una forma de defensa, pero no lo son. En realidad, son muros de prisión, que nos alejan de la vida de libertad y amor que Dios quiere.”

“Si de repente «sufrir en vez de ella» se convirtiera en una posibilidad real, entonces por primera vez nos daríamos cuenta de la importancia de su significado. ¿Se nos ha permitido esto alguna vez? Se le permitió a una Persona (Jesucristo), según nos han contado, y me doy cuenta de que ahora puedo volver a creer que Él hizo en nombre de otro todo lo que es posible hacer en ese sentido. Y Él contesta a nuestro balbuceo: «No puedes y no te atreves. Yo pude y me atrevi.»”

“Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión. Quien insiste en la seguridad y la tranquilidad como condiciones primarias de la vida no puede tener fe; quien se encierra en un sistema de defensa, donde la distancia y la posesión constituyen los medios que dan seguridad, se convierte en un prisionero. Ser amado, y amar, requiere coraje, la valentía de atribuir a ciertos valores fundamental importancia —y de dar el salto y apostar todo a esos valores—.”

“Lo más importante es que la relación con Dios permanezca en el fondo de nuestra alma. Para que esto ocurra, hay que avivar continuamente dicha relación y referir siempre a ella los asuntos de la vida cotidiana. Rezaremos tanto mejor cuanto más profundamente esté enraizada en nuestra alma la orientación hacia Dios. Cuanto más sea ésta el fundamento de nuestra existencia, más seremos hombres de paz. Seremos más capaces de soportar el dolor, de comprender a los demás y de abrirnos a ellos. Esta orientación que impregna toda nuestra conciencia, a la presencia silenciosa de Dios en el fondo de nuestro pensar, meditar y ser, nosotros la llamamos «oración continua». Al fin y al cabo, esto es también lo que queremos decir cuando hablamos de «amor de Dios»; al mismo tiempo, es la condición más profunda y la fuerza motriz del amor al prójimo.”

“Antes de salir de nosotros mismos debemos adueñarnos de nuestras vidas. Antes de entregarnos debemos tener algún control sobre nosotros mismos. Necesitamos al menos cierto grado de autodominio. El verdadero amor - el amor que se dona, el amor que da vida - exige sacrificio, y el sacrificio conlleva sufrimiento. Es lo que hace el que ama. El amor es la respuesta al misterio del dolor. El dolor es la respuesta al misterio del amor. Sólo en Jesús - y particularmente en el Misterio Pascual - reveló Dios la respuesta a los perennes misterios de nuestra existencia.”

“Al apurar los procesos para que este pase rápido, hacemos lo mismo que al cortar frutas que aún no han madurado y que necesitan su tiempo sagrado para estar a punto. Los dolores deben ser respetados, escuchados y queridos, sí, queridos, e incluso digo más, acariciados por nosotros mismos primero para después ser respetados y escuchados por los que amamos, para que así adquieran su punto de madurez para ser digeridos por nuestro mundo emocional e incorporados en la historia de nuestra vida de forma sana, agradecida e integral.”

“¡Oh poder de las lágrimas, sin duda el más poderoso de todos los rasgos del amor! Mis desconfianzas, mis resoluciones, mis juramentos, todo queda olvidado. Queriendo secar el manantial de aquel precioso rocío, me había acercado demasiado a aquella boca donde la frescura se unía al dulce perfume de la rosa; y, aunque quiero alejarme, dos brazos, cuya blancura, suavidad y forma no sabría describir, actúan como lazos de los que no me puedo desprender.”