Quotessence
Home / Topics / Amor Quotes

Amor Quotes

Browse 1864 quotes about Amor.

Amor Quotes

“En la amistad creemos haber elegido a nuestros iguales, y en realidad cualquier casualidad podría habernos mantenido separados. Pero para un cristiano, estrictamente hablando, no hay casualidades. Un secreto Maestro de Ceremonias ha entrado en acción. Cristo, que dijo a sus discípulos: «Vosotros no me habéis elegido a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros», puede realmente decir a cada grupo de amigos cristianos: «Vosotros no os habéis elegido unos a otros, sino que Yo os he elegido a unos para otros». La amistad no es una recompensa por nuestra capacidad de elegir y por nuestro buen gusto de encontrarnos unos a otros, es el instrumento mediante el cual Dios revela a cada uno las bellezas de todos los demás. Como todas las bellezas, estas proceden de Él. En este festín es Él quien ha preparado la mesa y elegido a los invitados. Es Él, nos atrevemos a esperar, quien a veces preside, y siempre tendría que poder hacerlo. No somos nada sin nuestro Huésped.”

“La amistad surge fuera del mero compañerismo cuando dos o más compañeros descubren que tienen en común algunas ideas o intereses o simplemente algunos gustos que los demás no comparten y que hasta ese momento cada uno pensaba que era su propio y único tesoro, o su cruz. La típica expresión para iniciar una amistad puede ser algo así: «¿Cómo, tú también? Yo pensaba que era el único».”

“La amistad debe estar llena de admiración mutua, de amor de apreciación. Necesario será recordarla: sentiremos que somos nosotros mismos —nosotros cuatro o cinco— quienes nos hemos elegido unos a otros; al percibir cada uno la belleza interior de los demás, todos iguales, y formando así una nobleza voluntaria, creeremos que nosotros mismos nos hemos elevado por encima del resto de la humanidad gracias a nuestros propios poderes.”

“Me sabía sola y enervada como él, ansiosa de hombre como él de hembra, llenos ambos de esa aflicción metafísica que incuba la soledad, descalabrados nuestros espíritus como el cielo de aquella noche por los relámpagos, perdidos en un yermo de melancolía, así que nos estrechamos como dos hermanos en el dolor, bajo el tumulto celeste de los truenos, bajo el desorden luminoso de la tempestad, amedrentada por la fuerza silbante del viento que percutía en las ventanas, y le pedí permanecer conmigo allí por el resto de la vida, protegerme del desamparo cósmico, como también lo rogué, a pesar de todo, al joven Arouet, cuando dejamos la calle del Cloître Notre-Dame, pues su estamba de gentilhombre y su juventud arrebatadora ni parecían denunciar al oficiante de ninguna hermandad satánica, sino más bien a un alma altruista, que a la mañana siguiente, recordando nuestros éxtasis amorosos, me hizo ver cómo el mayor bien es aquél que nos enajena al punto de no permitirnos ninguna otra sensación, así como el mayor mal es aquél que llega al extremo de privarnos de todo sentimiento, y cómo ambos, que son las dos caras de la naturaleza humana, suelen presentarse con una duración tan fugaz que nos aturde.”

“—Cuando sales con alguien, tienes el camino marcado. Te besas, hablas, le dices te quiero, te sientas en una hamaca y cortas. Puedes trazar los puntos en un gráfico. Y en el camino vas revisándolos con él. '¿Puedo hacer esto? Si digo esto, ¿me lo dirás también tú?' »Pero con los amigos no pasa lo mismo. Tener una relación es algo que eliges. Ser amigo de alguien es algo que eres. —Yo te elegiría —le digo—. A la mierda. Te elijo. Quiero que dentro de veinte años vengas a mi casa con tu pareja y tus hijos adoptados, y quiero que nuestros putos hijos salgan juntos, y quiero beber vino y charlar de Oriente Medio o hacer lo que nos dé la gana hacer cuando seamos viejos. Llevamos demasiado tiempo siendo amigos para elegir, pero si pudiéramos elegir, te elegiría a ti.”

“Uno de los factores básicos que permite la estabilidad de una pareja no es el tener buena situación económica o recursos que les permitan una sobrevivencia adecuada. Es sólo que gozan de su mutua compañía y han aprendido por sobre todas las cosas a ser amigos. Se respetan, se escuchan y realizan actividades juntos. Pueden reír, dialogar y pasear porque han aprendido a compartir. Todas estas características son propias de la amistad.”

“Mi corazón, sensible y amante, se hubiera fácilmente entregado si hubiese encontrado un corazón capaz de comprenderlo... Intenté ligar amistad con algunas niñitas de mi edad, sobre todo, con dos de ellas, a quienes quería, y que por su parte también me querían en la medida en que eran capaces; pero, ¡ay!, ¡qué estrecho y versátil es el corazón de las criaturas!... Pronto me percaté de que mi cariño no era comprendido. Una de mis amigas había tenido que volver a su casa y regresó algunos meses más tarde; durante su ausencia había pensado en ella, conservando con aprecio un anillito que me había regalado. Al ver nuevamente a mi compañera mi alegría fue grande, pero ¡ay! sólo obtuve una mirada de indiferencia... Vi que mi cariño no era comprendido, y no mendigué un afecto que se me rehusaba. Sin embargo Dios me ha dado un corazón tan fiel que cuando ha amado sinceramente, ama siempre, por eso he continuado rezando por mi compañera y la amo todavía.”

“¡Cuánto le agradezco a Jesús que me haya hecho encontrar «sólo amargura en las amistades de la tierra!». Con un corazón como el mío me hubiera dejado prender y cortar las alas, y entonces, ¿cómo hubiera podido «volar y descansar»? ¿Cómo puede unirse íntimamente a Dios un corazón que se entrega al afecto de las criaturas?... Pienso que eso no es posible.”

“[...] y así les ocurre a los seguidores de los demás dioses. Cada hombre se esfuerza por honrar e imitar en su vida al dios a cuyo coro pertenecía, mientras permanece incorrupto en su primera encarnación; y en la manera que ha aprendido se muestra ante su amado y ante los demás. Así, cada uno escoge de entre los hermosos un amor que corresponde a su índole; y entonces, como si su elegido fuera su dios, lo eleva y lo viste para la adoración [...] y esta ansia por descubrir la esencia de su propio dios en sí mismos es recompensada, pues están obligados a mirar al dios sin vacilación, y cuando la memoria lo retiene, su respiración los inspira y comparten sus atributos y su vida, en la medida en que un hombre puede participar de la divinidad. Y por estas bendiciones dan gracias al amado y lo aman todavía más [...] y llena el alma del amado [...] Por lo tanto está enamorado, pero no sabe de quién; no sabe qué le ha sucedido, no lo entiende. Se ve en su amante como en un espejo, sin saber a quién ve. Y cuando están juntos también él se ve liberado del dolor, y cuando están separados añora como él es añorado; pues reflejada en su corazón está la imagen del amor, que es la respuesta del amor. Pero lo llama y lo considera no amor sino amistad [...]”

“La elección y la exclusividad son condiciones que la amistad comparte con el amor. La amistad nace de la comunidad y de la coincidencia en las ideas, en los sentimientos o en los intereses. El amor nace de un flechazo; la amistad es el intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo.”

“Hay en griego una palabra que ahora podrá parecer chocante, y que se lo parecía sin duda a los griegos, aunque no formulasen mayores interrogantes al respecto: la “philautía”, el “amor a sí mismo”. Pues bien, de eso se trata, de hallar en el amor a sí mismo el verdadero fundamento y condición de cualquier tipo de vinculación con otros y de vinculatividad para uno mismo (Gadamer, 2002, p. 82) » [...] ¿Es, pues, eso la verdadera amistad? No, tampoco es eso aún. La tesis más audaz es la que reza: la primera amistad que se necesita es la uno consigo mismo. Si no la hay, ni se está para el otro ni se llega a estar realmente vinculado con él. ¡Pero que lejos queda eso de lo que llamamos “vinculante”! (Gadamer, 2002, p. 83). »[...] Evidentemente es amistad lo que añade Aristóteles: reconocerse en el otro y que el otro se reconozca en uno. Pero no sólo en el sentido de “así es ese”, sino también en el de concedernos recíprocamente el ser diferentes, más aún, por decirlo en palabras de Droysen: “Así tienes que ser, pues es así como te quiero” (Gadamer, 2002, p. 84). »[...] De modo que, tal vez, el sentido más genuino y profundo de ese conocerse a sí mismo no sea otro que la certidumbre de que uno nunca percibe del todo hasta que qué punto está involucrado en su amor a sí mismo, incluso allí donde se piensa que es auténticamente amigo de otro. Pero si un auténtico acuerdo consigo mismo es condición previa para la amistad con otro, ¿qué es realmente esa amistad? (Gadamer, 2002, p. 84). »[...] En la solidaridad que uno declara, ya sea libremente o a la fuerza, hay siempre, en cualquier caso, una renuncia a los intereses y preferencias más propios. La solidaridad nos hace renunciar a ciertas cosas en una cierta dirección, en un cierto momento, al servició de algún objetivo. (Gadamer, 2002, p. 86). »[...] Desde luego la convivencia entre las personas sería imposible si no hubiese entre ellas algo así como una camaradería. (Gadamer, 2002, 87). Esto nos sitúa ante la tarea tanto de estar de acuerdo con nosotros mismos como de mantenernos de acuerdo con otros. No existe ninguna fuerza de la naturaleza que pueda lograr eso en nuestro lugar» (Gadamer, 2002, p. 88).”

“A amizade foi, por muito tempo, uma virtude moral, uma das maiores. Isso só mudou com o nascimento da sociedade capitalista e, com ela, do individualismo e da competição. “A sociedade capitalista considerava a amizade como manifestação de ‘sentimentalismo’; portanto, como uma fraqueza de espírito completamente inútil e até nociva para a realização das tarefas de classe burguesas”, diz Kollontai (1982) em seu texto. O capitalismo e o patriarcado atribuíram ao amor o mesmo princípio de propriedade que regula o modo de vida em nossa sociedade até hoje. Amar, então, tornou-se sinônimo de posse: é preciso possuir o coração do ser amado. O amor nessa configuração perde sua amplitude e passa a ficar restrito às relações conjugais e familiares.”

“Para conhecermos o amor, primeiro precisamos aprender a responder às nossas necessidades emocionais”, diz bell hooks (2006, p. 6). Muito foi ensinado às mulheres sobre o amor, muito é exigido das mulheres em relação ao amor, a diferença entre nós e os homens nesse quesito é que, enquanto os homens foram ensinados desde cedo a amarem a si, as mulheres desde sempre foram ensinadas a amar os homens no lugar de si mesmas. Neste sentido, ter amigas faz parte do cuidado de si, pois assegura à mulher, através do processo de fala e escuta, traçar os caminhos de construção da sua subjetividade, o que lhe permitirá ressignificar a realidade à sua volta e a própria ideia que tem de si mesma. Disse Espinosa (2008) que “o corpo humano pode ser afetado de muitas maneiras, pelas quais sua potência de agir é aumentada ou diminuída, enquanto outras não tornam sua potência de agir nem maior nem menor”. A amizade torna maior a nossa potência de agir. Não é por acaso que uma das primeiras coisas que um abusador faz em um relacionamento abusivo é tentar afastar a mulher de suas amigas. O abusador sabe que, na maior parte das vezes, é através delas que a mulher poderá tomar consciência não só do abuso, mas de seu valor, já que muitas mulheres se mantêm em uma relação abusiva em função de uma construção psíquica que historicamente lhe coloca na posição de objeto do sadismo alheio.”

“Então, se me perguntam se a amizade feminina é o novo amor romântico, digo que não. A amizade feminina não é uma substituta do amor romântico, ela é aquela que nos revela que o amor é muito mais do que este que sempre foi vendido para nós como o único caminho possível para a felicidade — até porque a realidade tem se mostrado bem diferente, casamento e felicidade nem sempre tem sido uma união tão estável assim para muitas mulheres. A amizade feminina é caminho para que nos libertemos deste modo de relacionamento criado para atar a mulher aos interesses políticos e econômicos da cultura capitalista e patriarcal. É a amizade feminina quem nos ensina sobre o amor, um amor que é revolucionário, pois nos convoca a nos amarmos antes de estarmos dispostas a amar o outro. É através da amizade com outras mulheres que reconhecemos a nós mesmas e o mundo à nossa volta. E, através da costura desses afetos, vamos também criando o mundo em que queremos viver.”

“A minha mãe pousou a mão sobre a minha. Sentir a sua mão nas costas da minha mão, o peso e o calor da sua mão, foi sentir que também eu gostava muito dela. Levantei a cabeça para a olhar e, nesse momento, sentimos tanta vontade de nos abraçarmos, porque soubemos mesmo que éramos duas pessoas a ser a mesma pessoa, porque soubemos que a beleza do amor que sentíamos, o afecto, era sentido exactamente da mesma maneira, com as mesmas formas, pelo outro. A minha mãe e eu sentíamos exactamente a mesma coisa quando nos olhámos a ser mãe e filho. E eu, como se descobrisse, senti toda força infinita do amor, que nunca muda, do amor que permanece igual depois de anos e anos.”

“Debaixo do sol, falo comigo mesmo cantando a melodia da vida. Vejo o que olhos não veem. Digo o que ouvidos não escutam. Sou o que o mundo não quer ser. Será que sou um sábio entre os loucos? Um demente entre os homens? Ou um miserável entre os ricos? Ah! Santo Criador, não sei quem eu sou de verdade.”