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Spanish Quotes

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Spanish Quotes

“Yo no sé nada de Dios (...), pero sí sé algo de la tradición. Tú y yo somos gente literal. Sea cual sea la interpretación más obvia, ésa es nuestra verdad. Cuando las iglesias antiguas proclamaron sus leyes, sentaron un precedente. Ellos creen que la tierra consagrada rechaza nuestras almas y, puesto que su convicción es tan fuerte, nuestros cuerpos sienten dolor.”

“Colter searched for original Mexican tiles to use as patterns for copies, and during the search, a barrel of old tile letters was found in a cellar corner. She decided to use the letters on the walls of the Cocina Cantina to spell out old Spanish proverbs about eating and drinking. Above the bar was "A vuestra salud" [to your health], and in another room, "Not with whom you were born, but with whom you pasture.”

“Había leído lo bastante como para apreciar mi ingenio literario, pero no lo bastante como para identificar mis fuentes de conocimiento. Me encantan las mujeres así. Podía decirle cosas como: "La principal diferencia entre la felicidad y la alegría es que la felicidad es sólida, mientras que la alegría es líquida" y, escudándome en su ignorancia de Salinger, sentirme ingenioso, seductor y, porqué no decirlo, joven. Notaba que Ernie me miraba fijamente mientras yo me daba pisto, pero qué diablos, pensaba yo. Un hombre tiene derecho a flirtear.”

“Las últimas palabras me gustan tanto como las primeras, aunque no exactamente en el mismo sentido que a Miles Halter. Me encantan las últimas palabras que pronuncian los criminales antes de ser ejecutados, cuando intentan ser ingeniosos recordándole al pelotón de ejecución que no tienen todo el día; o cuando insisten en su inocencia, lo cual lleva a uno a comprender lo irreversible que es la pena de muerte. ¿Cuántas veces se ha demostrado que el asesino era otro después de la muerte de un inocente atrapado en una situación terrible? Me encantan las últimas palabras de los poetas, escritores y dramaturgos que dejan bellas notas de suicidio o cantan al amor en su lecho de muerte. Y también las de las personas que son fieles a la profesión hasta el último aliento, como los gramáticos o esos bichos raros obsesionados con los tecnicismos de las palabras, que antes de dejar esta vida exclaman algo similar a: «"Me estoy muriendo" o "Estoy a punto de morirme", ambas son correctas.”

“Apenas has vivido y sin embargo ya está todo dicho, terminado. Sólo tienes veinticinco años pero tu senda está toda trazada. Los roles asignados, las etiquetas: del orinal de tu primera infancia a la silla de ruedas de tu vejez, todos los asientos están ahí y esperan tu turno. Tus aventuras están tan bien descritas que la revolución más violenta no haría pestañar a nadie. Da igual que bajes la calle lanzando por ahí los sombreros de la gente, cubriéndote la cabeza de basura, descalzo, publicando manifiestos, disparando con un revólver al paso de cualquier usurpador: tu cama ya está hecha en el dormitorio del asilo, tus cubiertos dispuestos en la mesa de los poetas malditos. Barco ebrio, milagro miserable: Harare es una atracción de feria, un viaje organizado. Todo está previsto, todo está preparado hasta el menor detalle: los grandes impulsos del corazón, la fría ironía, la aflicción, la plenitud, el exotismo, la gran aventura, la desesperación. No le venderás tu alma al diablo, no irás, en sandalias, a arrojarte al Etna, no destruirás la séptima maravilla del mundo. Todo está ya preparado para tu muerte: la bala que acabará contigo se fundió hace mucho, las plañideras ya han sido designadas para seguir tu ataúd.”

“¡Oh, bravo! Oh, sí, oh, muy bien. Bien, bien, bien... Qué curioso... Realmente qué curioso... —Perdón —dijo Harry—. Pero, ¿qué es tan curioso? —Recuerdo cada varita que he vendido, Harry Potter. Cada una de las varitas. Y resulta que la cola de fénix de donde salió la pluma que está en tu varita dio otra pluma, sólo una más. Y realmente es muy curioso que estuvieras destinado a esa varita, cuando fue su hermana la que te hizo esa cicatriz.”

“El amor no nos enceguece; más bien, borra las ilusiones para que podamos ver con claridad.”

“¡Dios mío!, no quiero ser de esas personas que se sientan y hablan de lo que van a hacer. Simplemente voy a hacerlo. Imaginar el futuro es una especie de nostalgia. ¿Qué? pregunté. Te pasas toda la vida encerrado en el laberinto pensando en cómo escapar de ahí y lo fabuloso que será; imaginar ese futuro te mantiene con vida, pero nunca escapas. Solo utilizas el futuro para huir del presente.”

“Me mantuve diciéndole a ella “siempre” hoy, “siempre, siempre, siempre”, y ella sólo seguía discutiendo conmigo y no diciéndolo en respuesta. Era como si ya me hubiese ido, ¿sabes? ¡“Siempre” era una promesa! ¿Cómo puedes sólo romper una promesa? A veces la gente no entiende las promesas que están haciendo cuando las están haciendo dije. Isaac me lanzó una mirada. Bien, por supuesto. Pero mantienes la promesa de todas formas. Eso es lo que es el amor. Amor es mantener una promesa de todo modos. ¿No crees en el amor verdadero?”

“Total: creo que tengo que hacerme más evidente, así los demás me verán mejor. Estoy cansado de ser anónimo. Beatrice no necesita nada de eso, tiene el pelo rojo y los ojos verdes. Con eso le sobra y basta para contar cuánto sabe amar y lo pura que es: roja como la estrella más luminosa, inmaculada como la arena más hawaiana que pueda haber.”

“Paro porque mi voz se quiebra, porque en un instante la imagen de Beatrice que ya no puede más barre todas aquellas palabras, de Beatrice que en silencio cierra los ojos porque ya no puede más. Y no los vuelve a abrir. Y entonces todo el mundo que me rodea se oscurece. La luz se apaga. La bombilla se funde. Si los ojos de Beatrice no miran a las cosas, las cosas están apagadas. Siempre le he tenido miedo a la oscuridad, y lo sigo teniendo, pero no se lo digo a nadie, porque me da vergüenza. Silvia me mira sin decir nada. Acerca el índice a mi ojo y recoge la lágrima que estaba tratando de contener. —Silvia, sigo teniéndole miedo a la oscuridad.”

“Y ahora todos los trozos de mi alma se están hundiendo en la corriente y cada uno se marcha por su lado y nadie podrá ya recogerlos: nadie. Me hundo en cada uno de aquellos trozos de papel. Me hundo un millón de veces. Ahora ya no existe mi alma, se la ha llevado la corriente. Quiero estar solo. En silencio. Con el móvil apagado. Quiero que el mundo entero sufra porque desconoce mi paradero. Quiero que el mundo entero se sienta solo y abandonado como yo ahora. Sin Beatrice, que se está muriendo, sin pelo. Sin Beatrice, que no aguanta más. Y yo no he podido ni siquiera reconocer la otra mitad de mi sueño. He huido de la chica a la que quería proteger toda mi vida. Soy un cobarde. No existo.”

“Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante... Entonces, ¿dónde te pondré? «En Slytherin no, en Slytherin no». —En Slytherin no, ¿eh? —dijo la vocecita—. ¿Estás seguro? Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza. No hay dudas, ¿verdad? Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!”

“—No me digas «No, Ender». He tardado mucho tiempo en darme cuenta de ello, pero créeme, me odiaba, me odio. Y todo se reduce a esto: en el momento en el que entiendo a mi enemigo, en el momento en el que le entiendo lo suficientemente bien como para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, también le quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como se ama a sí mismo. Y entonces, en ese preciso momento, cuando le quiero... —Le vences. —No, no lo entiendes. Le destruyo. Hasta que le resulta imposible volver a hacerme daño. Lo trituro más y más hasta que no existe.”