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C Quotes

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“Creo que hay cierto mal en nosotros, en la raza humana. La confianza lo niega. Pasa a través de él. Salta el abismo. Pero está allí. Y todo lo que hacemos finalmente sirve al mal, porque eso es lo que somos. Ambición y crueldad. Miro al mundo, a los bosques y a la montaña que están aquí, al cielo, y son buenos, como deben serlo. Pero nosotros no. Nosotros estamos equivocados. Nosotros hacemos el mal. Ningún animal hace el mal. ¿Cómo podrían? Pero nosotros podemos, y lo hacemos. Y nunca dejamos de hacerlo.”

“Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuantas veces me he preguntado como encarnar esta palabra, cómo vivir la resistencia. Antes cuando la vida era menos dura, yo hubiera entendido por resistir un acto heroico, como negarse a seguir embarcado en este tren que nos impulsa a la locura y al infortunio. ¿Se les puede pedir a la gente del vértigo que se revele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si tienen que mantener a sus hijos, a sus padres? Si son responsables, ¿Cómo habrían de abandonar esa vida?”

“Creo que la vida del hombre está marcada por tres edades: la primera es la edad del impulso, en la que todo lo que nos mueve y nos importa no necesita justificación, antes bien nos sentimos atraídos hacia todo aquello -una mujer, una profesión, un lugar donde vivir- gracias a una intuición impulsiva que nunca compara; todo es tan obvio que vale por sí mismo y lo único que cuenta es la capacidad para alcanzarlo. En la segunda edad aquello que elegimos en la primera, normalmente se ha gastado, ya no vale por sí mismo y necesita una justificación que el hombre razonable concede gustoso, con ayuda de su razón, claro está; es la madurez, es el momento en que, para salir airoso de las comparaciones y de las contradictorias posibilidades que le ofrece todo lo que contempla, el hombre lleva a cabo ese esfuerzo intelectual gracias al cual una trayectoria elegida por el instinto es justificada a posteriori por la reflexión. En la tercera edad no sólo se han gastado e invalidado los móviles que eligió en la primera sino también las razones con que se apuntaló su conducta en la segunda. Es la enajenación, el repudio de todo lo que ha sido su vida para la cual ya no encuentra motivación ni disculpa. Para poder vivir tranquilo hay que negarse a entrar en esa tercera etapa; por muy forzado que parezca, debe hacer un esfuerzo con su voluntad para permanecer en la segunda; porque otra cosa es la deriva.”

“Creo que lo irresponsable es pintarse los labios de rojo o ponerse tacones sin saber qué efectos puede producir en los machos de alrededor, pues aunque la mayoría pueden ser civilizados y pueden reprimir el impulso, siempre cabe la posibilidad de que te cruces con un macho impulsivo demasiado conectado con su naturaleza (Antonio Rubio).”

“Creo que por eso dejé de normalizar tantas cosas en mi vida actual, desde pequeña escuchaba o me decían que era lo correcto o lo ideal, porque cada camino es diferente al otro, pero eso no lo entendía antes y esa situación tan insignificante para mi ahora, era como torrente en mi vida que bajaba un montón mi autoestima, mis ganas de estar presente en cualquier lugar.”

“Creo que si se exige talento a un editor literario o a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas. Como dice Vilém Vok, no es tan sencillo sentir el mundo como lo sintió Kafka, un mundo en el que se niega el movimiento y resulta imposible siquiera ir de un poblado a otro. Las mismas habilidades que se necesitan para escribir se necesitan para leer. Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en éstos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos...”

“CREONTA: Rope! My rope! Hang those two thieves by the neck until they are dead. THE ROPE: Alack, but vile and ill-natured female! Upon wherein did thine affections tarry when I didst but lie here and rot for many a year? Nay, but those fellows tooketh care to remove the wetness that didst plagueth me of late and hath laid me upon the cool ground to revel in a state of dryness. Nay, I wouldst not delay them in their noble course for all thine base and bestial howling. CREONTA: Then, you, dearest donkey, precious beast of burden, tear those two apart and eat their flesh! DONKEY: Nay, but alas for many a season didst you but keep the food of the tummy from me and my mouth when it was that I required it of you. These fine gentlemen of fortune didst but give me carrots of which to partake which I did most verily and forthsoothe with merriment. I havest decided that thou dost suck most verily and no longer will I layth the smackth down in thine name but will rather let such gentlemen as these go free of themselves. TRUFFALDINO: [To the audience.] Well, what do you know? Fakespeare!”