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N Quotes

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“No me digas que la naturaleza no es un milagro. No me digas que el mundo no es un maravilloso cuento. Quien no lo haya entendido, tal vez no lo haga hasta el momento en que el cuento esté a punto de acabar. Pues es cuando te dan la última oportunidad de quitarte las anteojeras, una última ocasión de frotarte los ojos de asombro, una última ocasión de entregarte a este milagro del que ahora te despides y al que vas a abandonar.”

“No me gusta la frase "amigos de Internet", porque implica que la gente que conoces en línea no son realmente tus amigos, que de alguna manera la amistad es menos real o significativo para ti, ya que ocurre a través de Skype o mensajes de texto. La medida de una amistad no es su aspecto físico, pero su significado. Las buenas amistades, en línea o fuera, nos impulsan hacia la empatía; nos dan comodidad y también nos sacan de las cárceles de nuestro ser.”

“No me mueve, mi Dios, para quererte el Cielo que me tienes prometido ni me mueve el Infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas, y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera Infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera”

“No me podía engañar, no cuando apenas si lo nombraba con Marcelo porque necesitaba decir su nombre, volver a acariciarlo en mis labios. Sentir que aún me quedaba algún derecho a sentir mío lo nuestro solo con hablar de lo que fue nuestra relación. Algún día dejaría de hacerlo, algún día dejaría de hablar de él cuando nadie me escuchaba. Solo era un ítem más a mi lista de tareas. Todos estamos llenos de olvidos pendientes.”

“No me podía ir, no me podía quedar. Un cigarro. Un cigarro era lo único que me podía ayudar. Los pedí. No tenían y, aunque tuvieran, no se podía fumar ahí. Tenía que salir. Entonces me paré, busqué en mis pantalones y me di cuenta de que tenía una cajetilla de la cual dos cigarros todavía eran salvables. Pedí cerillos, me los dieron y salí. Roberto estaba afuera. Entonces recordé que habíamos quedado de vernos en la entrada y no en el bar. Al recordar eso, toda mi ansiedad tomó piso; mis manos dejaron de incomodarme, mis pies permanecieron calmados y mis dientes dejaron de mutilar mi labio inferior. Él estaba de espaldas, sentado en la banqueta, con la mirada hacia la calle, fumando. Me senté a su lado, tomé su cigarro, encendí el mío e inhalé profundamente. Lo volteé a ver. Lo observé detenidamente, como si tratara de descifrar algo en su perfil. No me importó que la pesadez de mi mirada lo incomodara. Aún así, parecía no hacerlo; él seguía con la mirada hacia Central Park, fumando, como si nada lo observara, como si la persona que estaba a su lado no estuviera tan cerca, tan atento, como si nadie quisiera encontrar en él algo más, algo peculiar y encantador, algo cautivador, como si el mundo no tuviera expectativas de él y, por eso, no le importara decepcionar a nadie. Así seguía él, como si nada. Y eso me dio paz.”

“No me preguntan de dónde vengo o dónde crecí. Me preguntan por mi origen, y a veces respondo que no soy ni una pieza de vacuno ni una botella de vino; así que no tengo denominación de origen, sino una nacionalidad, una historia, una infancia. Jamás por completo de aquí, y tampoco de allá, durante mucho tiempo me sentí como desposeída de toda identidad. Como una traidora, pues no conseguía abarcar totalmente el mundo donde vivía. Siempre los demás decidían por mí quién era yo.”

“No me puedo imaginar que en una lengua distinta a la materna pueda uno mostrarse como realmente es. Porque uno está orgánicamente imbricado con el idioma, que más que cualquier otra cosa es expresión de la personalidad, lo mismo que es, más que cualquier otra cosa, la clave para acceder a un pueblo y su cultura. Por supuesto, las palabras y la gramática se pueden aprender, pero lo que está en torno a las palabras, dentro y detrás de las mismas, jamás. Con otro idioma, ¿no tendría uno que volverse otra persona?”

“No mean person is mean all the time. The whole point of being mean is to fluctuate so that you can hold out the hope for someone. So someone will hold out the hope that they're gonna catch you on the sunny side or that you're gonna be nice this time. The tyranny is inconsistency. Somebody thats consistently mean is something that is pretty easy to sort out. The reality is that the meanest people can be wonderful sometimes. That's the whole point of meanness because otherwise it's too obvious. It's the niceness that gets you trapped in the dysfunction. That is the problem and so the fact that you have this belief that there is hope in the relationship is foundational to the dysfunction.”

“No mechanic now for modern cars, no doctor now for modern pathologies. The infinitesimal calculus of viral pathologies, unlocatable by traditional diagnostics, has entirely outstripped the mechanics of the body, just as the electronics of the modern car have outstripped the knowledge of its user. But one can imagine an electronic 'smartness' of the body (like 'smart' cars or houses) that would inform you of all its anomalies, or even, by a kind of GPS effect, of your position in the space of human relations.”

“No medicine is more valuable , none more efficacious, none better suited to the cure of our temporal ills than a friend to whom we may turn for consolation in time of trouble, and with whom we may share happiness in time of joy.”