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N Quotes

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“No player in the NBA was born wanting to play basketball. The desire to play ball or to read must be planted. The last 25 years of research show that reading aloud to a child is the oldest, cheapest and must successful method of instilling that desire. Shooting baskets with a child creates a basketball player; reading to a child creates a reader.”

“No! Please no," she feels the cool metal of the handcuffs again. "Please, I'm Madison, I'm Madison!" Her arms lock into place above her head. She jerks her body, pain snapping at her muscles. "You can stay like this for the day." He rises from the bed, bends down, and blows out the candles on her birthday cake. "Night, night, Rosie." "No!" He opens the door, letting a stream of sunlight into the room. "Please don't leave me here, please!" And then the door closes, and the sunlight is gone.”

“No pleasure or success in life quite meets the capacity of our hearts. We take in our good things with enthusiasm, and think ourselves happy and satisfied; but afterward, when the froth and foam have subsided, we discover that the goblet is not more than half-filled with the golden liquid that was poured into it.”

“No podemos alegar ignorancia, solo indiferencia. Los que vivimos hoy sabemos más. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad que nos da vivir en un momento en que la crítica hacia las granjas industriales ha llegado a la conciencia pública. Somos aquellos a quienes se nos preguntará, con toda la justicia del mundo: ¿Qué hiciste cuando te enteraste de lo que implica comer animales?”

“No podemos escoger más que entre verdades irrespirables y supercherías saludables. Sólo las verdades que nos impiden vivir merecen el nombre de verdades, pues, superiores a las exigencias de los vivos, no condescienden a ser cómplices nuestros. Son verdades "inhumanas", verdades de vértigo que rechazamos porque nadie puede prescindir de apoyos disfrazados de slogans o de dioses. Lo triste es observar que son los iconoclastas, o aquellos que pretenden serlo, quienes en todas las épocas recurren con más frecuencia a la ficción y a la mentira. Muy enfermo debía de estar el mundo antiguo para necesitar un antídoto tan burdo como el que le administró el cristianismo. En la misma situación se encuentra el mundo moderno, a juzgar por los remedios de los que espera milagros. Epicuro, el menos fanático de los sabios, fue entonces y es todavía hoy el gran perdedor. Con asombro y hasta con espanto, oímos hablar a los hombres de liberar al Hombre. ¿Cómo podrían los esclavos liberar al Esclavo? ¿Y cómo creer que la historia -procesión de desatinos- podrá durar aún mucho tiempo? La hora de cierre sonará pronto en los jardines de todo el mundo.”

“No podré tener más ilusiones. A los otros hombres los mueve alguna ilusión. Unos creen que tener dinero los hará felices, y trabajan como bestias para acumular oro. Y así los sorprende la muerte. Otros creen que con el poder serán dichosos. Y cuando les llega al poder, la sensibilidad para gustarlo se les hizo pedazos entre todas las bellaqueríasque ejecutaron para conseguir el poder”

“No podía evitar sentirme apenada e incómoda y ahora tendría que ver el paisaje mientras él se bañaba. No sé con qué intención lo había hecho, pero de lo que si estaba segura, era que la escena sería una tentación y no sabía hasta qué punto mi cuerpo y mi mente lo resistirían. Estaba estremeciéndome y comencé a sentir una calor sofocante, al mismo tiempo que mi piel estaba fría. Ya no podía controlar mi cuerpo. Esto nunca me había pasado, con nadie más.”

“No podía oír su voz o sentir su tacto, pero su luz y su calor ardían en cada rincón de aquella casa y yo, con la fe de los que todavía pueden contar sus años con los dedos de las manos, creía que si cerraba los ojos y le hablaba, ella podría oírme desde donde estuviese. A veces, mi padre me escuchaba desde el comedor y lloraba a escondida. Recuerdo que aquel alba de junio me desperté gritando. El corazón me batía en el pecho como si el alma quisiera abrirse camino y echar a correr escaleras abajo. Mi padre acudió azorado a mi habitación y me sostuvo en sus brazos, intentando calmarme. –No puedo acordarme de su cara. No puedo acordarme de la cara de mamá– murmuré sin aliento. Mi padre me abrazó con fuerza. –No te preocupes, Daniel. Yo me acordaré por los dos.”

“No podía perder a Kisha. Evocó sus labios rosados, tan jugosos y dulces, y la forma en que lo besaban. La suave forma de su rostro, y la manera en que el dorado pelo le caía sobre los hombros, o se desparramaba sobre la almohada cuando le hacía el amor. Los tiernos gemidos que salían por su boca mientras él la acariciaba. Las duras puntas que coronaban sus pechos, y como se arrugaban y se endurecían todavía mas cuando él las lamía. El aroma a verano que siempre la acompañaba. Su risa, fresca como un amanecer. O la forma en que lo miraba a los ojos, sin miedo, entregándole el alma con cada suspiro. No podía perderla. El mundo no podía perder a una mujer que a pesar de su condición de esclava, esperaba lo mejor de los demás. Una mujer que se ganaba a los demas con risas y amabilidad. Una mujer que cuando lo miraba no veía al guerrero, ni al Gobernador, sino al hombre que había detrás, y había conseguido leerle el alma como si estuviera alli dentro con él. Eso era. Kisha era su alma. Su vida. Su aliento. No podía perderla, porque sin ella no era nada." (Kayen cabalgando de vuelta a Kargul para salvar a Kisha).”