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Democracia Quotes

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Democracia Quotes

“La política se centra en la organización de las relaciones jurídicas y económicas dentro de una sociedad dada, así como entre esa sociedad y otras sociedades. La educación, en tanto en cuanto no sea meramente vocacional, apunta a la reconciliación del individuo consigo mismo, con sus semejantes, con la sociedad en conjunto, con la naturaleza de la que él y la sociedad a la que pertenece no son más que una parte, y al espíritu inmanente y trascendente dentro del cual tiene su ser la naturaleza.”

“As democracias habituaram-nos à ideia de que funções da maior gravidade podeiam ser desempenhadas sem habilitações ou preparação especial, e apenas com o treino dos discursos políticos, inflamadados e de matéria vaga. Certamente a política, como arte humana existirá e será sempre necessária, enquanto existirem os homens; mas o governo parece que será cada vez mais uma função científica ou técnica.”

“En lugar de fomentar la política redistributiva, la desigualdad promueve a menudo el éxito de partidos que se centran en crear condiciones electorales basadas en identidades no económicas, como el conflicto étnico. Y cuando las coaliciones electorales ganadoras se basan en dichas identidades no electorales, la democracia hace menos por corregir la desigualdad que lo que lo haría si pudiese prevalecer la política de clases.”

“Nenhum governo quer que seus cidadãos estejam bem informados, pois quando os cidadãos estiverem bem informados e começarem a pensar por si mesmos, os governos não terão nada para fazer, portanto, o próprio conceito de governo desaparecerá da face da terra. A própria existência de governo ou estado é baseada na estupidez dos cidadãos - quanto mais estúpidas as massas, mais poderoso é o governo.”

“Las civilizaciones no mueren por invasiones externas, sino por fallas orgánicas. Cuando el corazón político deja de bombear justicia, cuando el hígado económico intoxica la sangre social, cuando el cerebro filosófico pierde su oxígeno altruista — entonces comienza la autofagia histórica. Lo que llamamos 'decadencia' no es más que el sistema inmunológico moral atacándose a sí mismo. En su apogeo, una civilización es un cuerpo en plenitud: sus arterias comerciales laten con vigor, sus músculos militares se tensan con precisión, sus nervios artísticos transmiten impulsos de belleza. El Renacimiento no fue un 'periodo histórico': fue la adolescencia dorada de Europa, cuando todo el organismo civilizatorio crecía en armonía violenta. Hoy palpamos los síntomas de la senectud: huesos institucionales que crujen, articulaciones sociales inflamadas de resentimiento, pupilas culturales dilatadas por sobredosis de pantallas. No es el fin —todavía—, pero sí la fiebre que anuncia la infección fuerte que viene. El Forastero diagnostica lo que otros niegan: hemos dejado de ser organismo para convertirnos en cadáver en descomposición lenta. Hay un momento en la vida de todo cuerpo —y de toda civilización— donde la energía disponible alcanza su cenit. Los griegos lo llamaron akmé; los romanos, pax romana; los renacentistas, uomo universale. Es el instante fugaz donde potencia y orden se besan, donde la fuerza no es brutalidad ni la ley es tiranía. Duró treinta años en Atenas, dos siglos en Roma, un suspiro en Venecia. Nunca aprendemos a perpetuarlo. La gran paradoja: las civilizaciones mueren por los mismos órganos que las hicieron grandes. El comercio que enriqueció se vuelve avaricia; el arte que elevó degenera en entretenimiento; la filosofía que iluminó se convierte en dogma. Como un cuerpo que envejece, la civilización termina ahogada por sus propios éxitos fosilizados. El destino de toda civilización es convertirse en el cadáver del que se alimentará la siguiente. Cuando una civilización olvida que es un cuerpo viviente, pronto aprenderá que también es alimento…”

“A existência de instituições democráticas, eleições, poder judicial independente e imprensa livre não garantem a vitalidade de uma democracia. Muitas vezes, aqueles que chegam ao poder através de eleições tentam minar as instituições e inclinam-se para a autocracia. Sociedades saudáveis só são possíveis quando as instituições democráticas existentes são apoiadas e regularmente verificadas por cidadãos ativos.”

“La democracia tiene que ser enseñada, porque no es natural, porque va en contra de inclinaciones muy arraigadas en los seres humanos. Lo natural no es la igualdad sino el dominio de los fuertes sobre los débiles. Lo natural es el clan familiar y la tribu, los lazos de sangre, el recelo hacia los forasteros, el apego a lo conocido, el rechazo de quien habla otra lengua o tiene otro color de pelo o de piel. Y la tendencia infantil y adolescente a poner las propias apetencias por encima de todo, sin reparar en las consecuencias que pueden tener para otros, es tan poderosa que hacen falta muchos años de constante educación para corregirla. Lo natural es exigir límites a los demás y no aceptarlos en uno mismo. Creerse uno el centro del mundo es tan natural como creer que la Tierra ocupa el centro del universo y que el Sol gira alrededor de ella. El prejuicio es mucho más natural que la vocación sincera de saber. Lo natural es la barbarie, no la civilización, el grito o el puñetazo y no el argumento persuasivo, la fruición inmediata y no el empeño a largo plazo. Lo natural es que haya señores y súbditos, no ciudadanos que delegan en otros, temporalmente y bajo estrictas condiciones, el ejercicio e la soberanía y la administración del bien común. Lo natural es la ignorancia: no hay aprendizaje que no requiera un esfuerzo y que no tarde en dar fruto. Y si la democracia no se enseña con paciencia y dedicación y no se aprende en la práctica cotidiana, sus grandes principios quedan en el vacío o sirven como pantalla a la corrupción y a la demagogia.”

“—Supongamos lo siguiente: en una elección a la que se presentan un pastelero y un médico, ¿qué diría el pastelero del médico y de sí mismo? —No lo sé, ¿Qué diría? [...] —¿No crees que acusaría al médico de dañar a sus pacientes? ¿De practicarles dolorosas exploraciones, de aplicarles asquerosos ungüentos y de hacerles trasegar brebajes repugnantes? ¿No le acusaría también de prohibirles comer lo que les venga en gana? [...] ¿Y qué diría de sí mismo?¿No diría que le proporciona placeres?[...] ¿Y qué podría responder el médico a todo esto? —Que el daño que causa es por bien del paciente —[...]¿Y a quién votaría el pueblo? —Al pastelero. —[...]Y es por eso que la asamblea vota al pastelero y no a médicos. A veces lo doloroso es positivo, en el largo plazo, mientras que lo placentero...”

“Si no disponemos de más criterios para definir la democracia que la celebración formal de elecciones y la «victoria de la mayoría», y nos da igual que los opositores políticos sean luego discriminados en el acceso a los medios de comunicación, o tengan que lidiar con un sistema electoral que los desfavorece, estaremos pasando por alto que, en un contexto así, los electores no pueden elegir con la debida libertad y el adecuado conocimiento de las diferentes opciones. El país en cuestión será una democracia solo en un sentido nominal, como bien ha señalado Jan-Werner Müller.”

“La democracia es un lujo del norte. Al sur se le permite el espectáculo, que eso no se le niega a nadie. Y a nadie molesta mucho, al fin y al cabo, que la política sea democrática, siempre y cuando la economía no lo sea. Cuando cae el telón, una vez depositados los votos en las urnas, la realidad impone la ley del más fuerte, que es la ley del dinero. Así lo quiere el orden natural de las cosas. En el sur del mundo, enseña el sistema, la violencia y el hambre no pertenecen a la historia, sino a la naturaleza, y la justicia y la libertad han sido condenadas a odiarse entre sí.”

“Para alguém de um país ocidental com tendência democrática, o senhor Ikea desenvolvera um conceito comercial no mínimo insólito: a visita forçada ao seu estabelecimento. Assim, se quisesse aceder à zona de self-service situada no rés do chão, o cliente era obrigado a subir ao primeiro andar, percorrer um gigantesco e interminável corredor que serpenteava entre quartos, salas e cozinhas em exposição, cada espaço mais bonito do que o anterior, passar por um restaurante aliciante, comer umas almôndegas ou wraps de salmão e só depois descer à secção de vendas para finalmente efetuar as suas compras. Em suma, uma pessoa que quisesse comprar três parafusos e duas cavilhas saía quatro horas depois com uma cozinha equipada e uma boa indigestão. Os suecos, pessoas muito previdentes, tinham inclusive desenhado uma linha amarela no chão para indicar o caminho a seguir, não fosse dar-se o caso de um visitante ter a má ideia de se desviar do rumo certo.”

“―La democracia es una broma. ―Sí. Muy incisivo ―dijo Jackson, satisfecho―. Una buena tesis también. En teoría es posible que el cincuenta y uno por ciento de la población desplume todo lo que puede al otro cuarenta y nueve por ciento. Ese tipo de Venezuela, ¿cómo se llama? Howard Chávez, algo así. Así hace él las cosas. En serio, él sólo envía cheques a los marginados. Les das a los gorrones dinero ajeno y después te votan.”

“A sociedade estava em declínio — e eu não queria ter nada com aquilo. O pior era ver que, ainda assim, se podia encontrar quem depositasse esperança naquela merda, quem acreditasse que tempos melhores viriam — a esperança sempre foi o psicotrópico dos ingênuos. Essa gente que parecia não se dar conta de que quem mais gostava das coisas como estavam (e torcia para que tudo continuasse exatamente como estava) era aquele pessoal escroto nas partes de cima da pirâmide. (Sim, a porra da pirâmide social, essa mesma!) Afinal de contas, a maioria ali sabia muito bem tirar muito proveito dessa vasta fauna de ignorantes esfomeados que as escolas produziam. Gente que, mais tarde, em troca de tão pouco, vinham lustrar seus sapatos caros, dirigir seus carros, abrir-lhes as portas, limpar suas privadas chiques e fétidas, trocar as fraldas igualmente repugnantes de seus filhinhos perfumados e mimados que, desde cedo, aprendiam a cagar em cima dos que os serviam. ‘A democracia num país de ignorantes é o paraíso terrestre dos patifes oportunistas.’.”

“Para los observadores superficiales, el dilema político esencial de la América Latina en los últimos años parece reducirse a la alternativa de dictadura militar o de democracia. Desde un punto de vista tan simplista se puede aceptar la afirmación muy generalizada de que la América Latina, en su conjunto, ha repudiado las dictaduras militares y ha escogido la vía democrática como su camino. Esta, como todas las simplificaciones, tiende a deformar peligrosamente la realidad. Los hechos recientes demuestran que los regímenes militares, como alternativa, no constituyen hoy una opción valedera o amenazante pero, en cambio, cuando nos trasladamos al otro término opuesto, el de la democracia, tendríamos que preguntarnos la angustiosa cuestión de ¿cuál democracia?”