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Fe Quotes

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Fe Quotes

“Pero ¿de qué pan se alimenta la fe de María y de José, cuál es el sacramento de todos sus momentos sagrados? ¿Qué se descubre bajo la apariencia común de los acontecimientos que los llenan? Lo que allí sucede es visible, es lo que ordinariamente vemos en todos los hombres; pero lo invisible que la fe allí descubre y reconoce es nada menos que el mismo Dios realizando obras grandes. Dios se revela a los pequeños en las cosas más pequeñas; y los grandes, que solo miran la apariencia, no le reconocen, no lo descubren ni aun en las grandes.”

“Supongo que así se siente estar enamorado y al menos tener amor en tu corazón cuando todo parece estar perdido. Es como tener un poco de esperanza. Un poco más, con solo un poco se puede hacer mucho. Como reconstruir lo que ha quedado hecho trizas.”

“El laicismo tiene tres etapas. Primero, te das cuenta, todas las religiones rezan al mismo Dios. Segundo, te das cuenta de que Dios existe solo en el corazón humano. Finalmente, toda conversación sobre Dios desaparece, y lo que queda entre los humanos es un sentido natural de unidad.”

“Sembrar es la más incierta de las actividades del jardinero, pues nunca sabemos con seguridad si de esas microscópicas bolitas brillantes y negras nacerán de verdad plantas de albahaca; si esa semillita plana que parece una garrapata se convertirá en la Calabaza de la Cenicienta; si esa bellota tocada con un gorro mongol se transformará en roble. Así ocurre casi siempre, y en cualquier caso, tratándose de esa cosita tan pequeña que es una semilla, ¿acaso no parece más lógico sentir incredulidad que fe? Y, sin embargo... Sin embargo, este acto de fe es indispensable para que la vida en la tierra prosiga.”

“El Magisterio del Papa y los obispos de ninguna manera pueden recibir autoridad de un dicasterio romano, incluso apelando a la voluntad personal (voluntarista) del Papa gobernante actual, para complementar, reducir, corregir o hacer compatible con el sentido común o con las ideologías actuales lo que ha sido revelado de una vez por todas en Cristo y presentado normativamente en la doctrina de los apóstoles (Hechos 2:42) para todo tiempo. Los dos dogmas papales del Concilio Vaticano I (infalibilidad, primacía de jurisdicción) no permiten tal interpretación que rompería la hermenéutica de la fe católica. De hecho, la contradicen directamente. No hay margen para sugerir nada en la declaración definitiva del Concilio Vaticano II (Dei Verbum 10).”

“La opinión gnóstica de que una pequeña élite tiene acceso especial al Espíritu Santo o que, de manera mitológica, el Espíritu Santo habla a través del 'pueblo sano de la gente sencilla e intelectualmente incorrupta' (el 'espíritu popular' de los románticos) no tiene nada que ver con la fe católica. Solo hay un único tesoro de la Palabra de Dios, que se encuentra en la Sagrada Escritura y que, en el contexto de la Tradición Apostólica, es completamente conservado y fielmente interpretado por toda la Iglesia bajo la guía del Sagrado Magisterio (cf. Dei Verbum 1-10; Lumen Gentium 25).”

“la milagrosa imagen, cuya historia conocía de antemano, me infundió más hondo respeto, me pareció más hermosa, más rodeada de una atmósfera de solemnidad y de grandeza indefinibles que otras muchas que había visto antes en retablos churriguerescos, muy cargadas de joyas ridículas, muy alumbradas de luces en forma de pirámides y de estrellas, muy engalanadas con profusión de flores de papel y de trapo. A usted, y a todo el que sienta en su alma la verdadera poesía de la religión, creo que le sucedería lo mismo. Bécquer, Gustavo Adolfo. Desde mi celda. Cartas literarias . Edición de Kindle.”

“El medio más seguro para fortalecer la fe es la oración. En la oración hablamos con Dios, le pedimos ayuda, buscamos su perdón o prometemos enmendarnos, y le damos gracias por los favores recibidos. Pero no se puede rezar hablándole al vacío: por eso, en el mismo acto de la oración nos recordamos a nosotros mismos la realidad y la presencia de Dios, fortaleciendo así nuestra fe en Él. De ahí que el ofrecimiento de obras de la mañana sea, al menos para mí, una de las mejores prácticas de oración, por muy pasado de moda que a algunos les pueda parecer. Porque con él, al empezar el día, aceptamos de Dios y le ofrecemos todas las oraciones, las obras y los sufrimientos de la jornada, y eso nos vale para volver a recordar su providencia y su reino.”

“Podemos rezar siempre si convertimos en oración cada acción, cada tarea y cada sufrimiento diarios porque antes se los hemos ofrecido y prometido a Dios. Tenemos que buscar soluciones dentro de la Iglesia, y no fuera de ella. No podemos separar sin más nuestra vida personal de la de Cristo ni del cuerpo del que Él es la cabeza movidos por un sentimiento personal de insatisfacción u ofensa.”

“El amor, repite san Juan en más de una ocasión, es lo único que cumple todos los mandamientos y la ley. Pero antes que el amor, apuntalándolo desde dentro, está la fe: antes de poder amar, hemos de tener fe; si no, acabaremos amando mal, amándonos a nosotros mismos más que a Dios o amando a las criaturas por sí mismas: eso es lo que significa el pecado. Para crecer en nuestro amor, para amar correctamente, debemos luchar siempre por aumentar nuestra fe, y lo hacemos a través de la oración y los sacramentos.”

“La fe es el punto de apoyo de nuestro equilibrio moral y espiritual. Los problemas del mal o del pecado, de la injusticia, del dolor e incluso el de la muerte no pueden angustiar al hombre que cree ni hacer que se tambaleen su fe y su confianza en Dios. Su impotencia para solucionarlos no será para él motivo de desesperación o abatimiento, por intensas que sean la preocupación o la angustia que sienta por él mismo o por quienes lo rodean. En el fondo de su ser existe una confianza inquebrantable en que Dios proveerá a través de los misteriosos caminos de su divina providencia. Pero la fe enseña también que no puede permanecer indiferente, que no puede limitarse a encogerse de hombros y a suspirar: «¡Dios proveerá!». Como dice la máxima espiritual, sabe que debe «trabajar como si todo dependiera de él y rezar como si todo dependiera de Dios».”

“¿Qué puede inquietar al alma que acepta cada momento de cada día como un don salido de las manos de Dios, y que lucha por hacer su voluntad? «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?». Nada, ni siquiera la muerte, puede separarnos de Él. No hay nada que nos afecte que no salga de sus manos; nada puede turbarnos, porque todo procede de ellas. ¿Es esto demasiado simple, o es más bien que nos da miedo creerlo, aceptarlo plenamente y en cada detalle de nuestra vida; que nos da miedo entregarnos a ello con un compromiso total?”

“Un individuo religioso puede llevar a cabo sus propios rituales, como parte de su identidad cultural, pero en el momento, esa persona comienza a construir un muro de separación entre el yo y el resto de La humanidad, engatusado por las órdenes textuales de una escritura, la saludable religiosidad se convierte en un peligroso fundamentalismo, que es una amenaza tanto para la persona como para la sociedad.”

“La autoridad es el poder de actuar en nombre de otra persona. El centurión entendió la autoridad de Jesús. Es nuestra relación con Cristo lo que nos permite ejercer autoridad. Ganamos más autoridad en la medida en que ponemos más áreas de nuestra vida bajo su potestad. Implica ser responsable de mi vida. Y profundizar lo que hemos aceptado como verdad, hasta que transforme nuestras vidas. Tomar autoridad sobre el enemigo y sus obras en tu vida es una expresión de tu fe, de lo que crees, de lo que crees sobre Jesús y lo que crees sobre tu relación con Él. Nunca pronuncies una palabra de mandato pensando que esa unción o autoridad te pertenecen. En ese momento es Jesús quien manifiesta su poder a través de ti. Durante el combate espiritual siempre debemos ser conscientes de que Jesús está haciendo crecer el Reino de Dios a través de nosotros.”

“Los demonios no se van a ir si decimos “fuera” con la boca y “quédate” con el corazón. Debemos decirlo en voz alta, porque no estamos simplemente realizando un ritual humano. En realidad, estamos hablando con demonios. Hablar es una expresión de nuestra fe. Las cosas que nos oprimen a menudo son precisamente las cosas que nos impiden saber que tenemos autoridad sobre ellas en el nombre de Jesús. Sensación de que no valemos lo suficiente, orgullo, incredulidad; sean cuales sean los enemigos, todos trabajan para evitar que comprendamos y ejerzamos autoridad sobre ellos.”

“Cuando una persona busca seguir al Señor, cada caída puede convertirse en una victoria mayor. El proceso de caerse y levantarse nuevamente puede traer mayor convicción y seriedad en la vivencia de una vida cristiana comprometida. Puede traer más humildad y aceptación de nuestra dependencia de Dios. A menudo, el problema de “caer” es no tener el apoyo de los demás y las enseñanzas necesarias para caminar en libertad. Hay que dejar de buscar experiencias de gracia nueva: caminar por la fe, no por la visión.”

“Corazón Primero (El Soneto) Corazón primero, Camisa después. Simplicidad primero, Soberanía después. El afecto primero, Fe después. La bondad primero, Dios después. La moralidad primero, Nacionalidad después. La paz primero, Patriotismo después. Niega todo obstáculo a la humanidad. La vida está en universalidad.”

“Mis padres no solían hablarme de la fe, al menos no con palabras. Pero la vivían y, a través de su ejemplo, me enseñaron la importancia de la oración. Yo no era excepcionalmente devota o piadosa, pero siempre tuve fe. Como otros católicos, sentía gran veneración hacia la Virgen María, pero tenía una relación más profunda con Jesús. Hablaba con Él a menudo. Con mi fe infantil, pensaba que Jesús era un hermano mayor al que podía confiar cualquier pequeña preocupación. Desde muy temprana edad empecé a sentir una gran compasión por la gente que sufría.”

“Era como si sencillamente me deslizara o como si algo me transportara al lugar donde estaba la mujer. La primera vez que la vi de cerca me di cuenta de que no era de este mundo. Ella habló poco. Parecía que el propósito era que todos se sintieran cómodos para lo que se convertiría en un hecho regular. «Id en paz con el Señor», dijo Nuestra Señora. Me sequé las lágrimas y miré a los otros videntes. Ellos parecían estar también luchando con la vuelta a la «realidad». Los espectadores dijeron que nuestra visión duró de diez a quince minutos, pero era imposible: parecía que hubiera sido mucho más tiempo. Miré mi reloj y las manecillas estaban haciendo tictac hacia atrás.”

“Nuestra Señora normalmente se aparecía a gente joven y me preguntaba por qué. Sus mensajes no requerían largos comentarios o una interpretación teológica. Ella nos hablaba a todos nosotros y lo hacía con palabras sencillas. «Si todos pudieran verla entonces todas las personas podrían decir que Dios existe. Todos creerían. No lo puedo explicar. Dios no se aparece a todas las personas. Debes creer incluso si tú no le ves».”

“La oración y el ayuno pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones. Yo había obviado la parte más importante: el discernimiento a través de la oración. Por lo tanto, decidí rezar por esta intención, para que Dios me mostrara el camino y para que la Virgen me dijera qué quería de mí. «Seguid vuestros corazones. Es decisión vuestra lo que hagáis.» Cada vez que me visualizaba como una monja, mi mente se distraía, en cambio, con imágenes de maternidad y vida familiar. Mi deseo de tener una familia era más fuerte que nada y sentí que me había dado una respuesta clara.”

“Marko era mi novio. No hubo un momento particular en el que supe que Marko era el indicado. Todo sucedió gradualmente. Fue insistente; de hecho, lo había sido durante muchos años. Pero más que nada, siempre podía contar con él. Me consolaba en los momentos de mayor sufrimiento. Cuando la policía me llevó de vuelta a la fuerza a Sarajevo, me llamaba por teléfono a menudo sólo para saber cómo estaba. En el periodo que contemplaba la posibilidad de ser monja, nunca intentó persuadirme de lo contrario. Y cuando se mudó a la ciudad, estaba pendiente de mí. Me di cuenta que realmente yo le importaba y mi corazón empezó a abrirse a él poco a poco. Un chico con menos paciencia probablemente hubiera renunciado hacía años. Siempre había sido maravilloso y amable, y, lo más importante, era creyente.”

“Una oración sólo necesita que se haga con el corazón. Es sencillo. No debemos pensar que Nuestra Señora quiere de nosotros lo que no podemos hacer o no sabemos cómo hacer. Primero, debemos sentir a Dios como nuestro padre que siempre está cerca de nosotros y que nos ama. Sólo cuando nos sentimos así podemos orar. Debemos comenzar cada día con una oración, antes de ir a estudiar, a trabajar, lo que sea. Pide la ayuda de Dios durante todo el día y agradécele cada pequeña bendición que recibes. Todo viene de Dios.”

“Ningún hombre sabe lo malo que es hasta que ha intentado con todas sus fuerzas ser bueno. Circula la absurda idea de que los buenos no saben lo que es la tentación. Esta es una mentira evidente. Los malos, en un sentido, saben muy poco de la maldad. Han vivido una vida protegida porque han cedido siempre a ella. Jamás averiguamos la fuerza del impulso del mal dentro de nosotros hasta que intentamos luchar contra él, y Cristo, porque fue el único hombre que jamás cedió ante la tentación, es también el único hombre que sabe absolutamente lo que la tentación significa… el único realista total. Muy bien, pues. Lo más importante que aprendemos de un intento serio de practicar las virtudes cristianas es que fracasamos. Si teníamos la idea de que Dios nos había puesto una especie de examen, y de que podíamos obtener buenas notas mereciéndolas, esa idea tiene que ser abandonada.”

“La cuestión de la fe surge después de que un hombre ha hecho lo posible por practicar las virtudes cristianas, y ha descubierto su fracaso, y ha visto que incluso si pudiera ponerlas en práctica sólo le estaría devolviendo a Dios lo que ya es de Dios. En otras palabras, descubre su insolvencia. Pues bien; una vez más, lo que a Dios le importa no son exactamente nuestras acciones. Lo que le importa es que seamos criaturas de una cierta calidad -la clase de criaturas que Él quiso que fuéramos—, criaturas relacionadas con Él de una cierta manera. No añado «y relacionadas entre ellas de una cierta manera», porque eso ya está incluido: si estáis a bien con Él inevitablemente estaréis a bien con todas las demás criaturas.”

“Y así es como empezó la teología. La gente ya sabía de la existencia de Dios de una manera vaga. Entonces llegó un hombre que afirmó ser Dios y que no era, sin embargo, la clase de hombre que se podía tachar de lunático. Ese hombre hizo que le creyesen. Volvieron a encontrarlo después de que lo hubieran matado. Y luego, después de que habían sido formados en una pequeña sociedad o comunidad, encontraron de alguna manera a Dios también dentro de ellos: dirigiéndolos, haciéndolos capaces de hacer cosas que no habían podido hacer hasta entonces. Y cuando lo dilucidaron todo, encontraron que habían llegado a la definición cristiana del Dios tripersonal. Esta definición no es algo que hayamos inventado. La teología es, en un sentido, conocimiento experimental. Son las religiones sencillas las que deben inventarse.”

“¿Qué ha traído Cristo al mundo? Ha traído a Dios: ahora conocemos su rostro, ahora podemos invocarlo. Ahora conocemos el camino que debemos seguir como hombres en este mundo. Jesús ha traído a Dios y, con Él, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón nos hace pensar que esto es poco. Sí, el poder de Dios en este mundo es un poder silencioso, pero constituye el poder verdadero, duradero. La causa de Dios parece estar siempre como en agonía. Sin embargo, se demuestra siempre como lo que verdaderamente permanece y salva.”

“Necesitamos también el apoyo de esas plegarias en las que ha tomado forma el encuentro con Dios de toda la Iglesia, y de cada persona dentro de ella. En efecto, sin estas ayudas para la oración, nuestra plegaria personal y nuestra imagen de Dios se hacen subjetivas y terminan por reflejar más a nosotros que al Dios vivo. En las fórmulas de oración que han surgido primero de la fe de Israel y después de la fe de los que oran como miembros de la Iglesia, aprendemos a conocer a Dios y a conocernos a nosotros mismos. Son una escuela de oración y, por tanto, un estímulo para cambiar y abrir nuestra vida.”

“Si el fruto que debemos producir es el amor, una condición previa es precisamente este «permanecer», que tiene que ver profundamente con esa fe que no se aparta del Señor. En Jn 15,7 se habla de la oración como un factor esencial de este permanecer.”

“La fe purifica el corazón. Y la fe se debe a que Dios sale al encuentro del hombre. No es simplemente una decisión autónoma de los hombres. Nace porque las personas son tocadas interiormente por el Espíritu de Dios, que abre su corazón y lo purifica.”

“La respuesta de Jesús al Buen Ladrón va más allá de la petición. En lugar de un futuro indeterminado habla de un «hoy»: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43) También estas palabras están llenas de misterio, pero nos enseñan ciertamente una cosa: Jesús sabía que entraba directamente en comunión con el Padre, que podía prometer el paraíso ya para «hoy». Sabía que reconduciría al hombre al paraíso del cual había sido privado: a esa comunión con Dios en la cual reside la verdadera salvación del hombre. Así, en la historia de la espiritualidad cristiana, el buen ladrón se ha convertido en la imagen de la esperanza, en la certeza consoladora de que la misericordia de Dios puede llegarnos también en el último instante; la certeza de que, incluso después de una vida equivocada, la plegaria que implora su bondad no es vana. «Tú que escuchaste al ladrón, también a mí me diste esperanza», reza, por ejemplo, el Dies irae.”