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Feminismo Quotes

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Feminismo Quotes

“Las mujeres de las primeras umma (comunidad) de Medina tomaban parte plenamente en la vida pública, y algunas de ellas, de acuerdo a la costumbre árabe, luchaban al lado de los hombres en el campo de batalla. No parece que entonces experimentaran el islam como una religión opresiva, aunque más tarde, como sucedió con el cristianismo, los hombres tomaron el control de la religión y la adaptaron al patriarcado dominante.”

“...las mujeres nunca han dispuesto de tanta libertad como los hombres para elegir la opción de la pluralidad de asociaciones sexuales. Y esta falta de libertad no tiene nada que ver con las estrategias sexuales relacionadas con el éxito reproductor; antes bien, es resultado de la política sexual de la doble moral, utilizada por los varones, dentro de su intento por controlar las potencialidades productivas y reproductoras de las mujeres, con objeto de dominar al sexo femenino y reprimir su sexualidad.”

“Todos los pueblos primitivos empiezan de la misma manera, como lo vemos por los viajes. El hombre caza y combate. La mujer piensa e imagina, engendra a los sueños y a los dioses; ciertos días se vuelve vidente, roza el infinito del deseo y del sueño. Para contar mejor el tiempo, el observa el cielo, sin perder su interés por la tierra. Cuando joven y hermosa contempla las flores amorosas y las conoce muy bien. Más tarde, ya mujer, las utiliza para curar a aquellos que ama. ¡Así de sencillo es el inicio de las religiones y de las ciencias! Más tarde todo se complicará; veremos aparecer a los especialistas: juglar, astrólogo o profeta, nigromante, sacerdote, médico. Pero en el principio, la mujer lo era todo.”

“Soy una mujer. Pero, ¿cuántas veces en mi vida habré deseado ser un hombre? Tantas que ya ni lo recuerdo. En un mundo especialmente moldeado por y para los hombres, resulta difícil desear ser otra cosa que un hombre. Y sin embargo, soy una mujer y he acabado aceptando mi condición femenina con todos sus pros y todos sus contras. No ha sido fácil. No es fácil aún. Y menos lo era en mis años jóvenes. Entonces leía una y otra vez El libro de la ciudad de las damas de Cristina de Pizán y guardaba ese códice como mi más preciado tesoro. De todos los códices que se apelotonaban en la biblioteca del castillo del Albi, ese era el único que estaba escrito por una mujer. Y eso me daba que pensar. ¿Por qué no había más libros de autoría femenina? ¿No existían, simplemente, o a los sucesivos señores del castillo nunca les había interesado lo que pudieran escribir las mujeres? Por entonces ya comenzaba a sospechar que más bien se trataba de eso último.”

“Yo siempre había soñado con escribir una obra propia y ganarme la vida con ello, al igual que lo había hecho Cristina de Pizán. Quizá ya no conseguiría nunca obtener una remuneración económica por lo que escribiera, pero continuaba siendo libre para escribir lo que quisiera, aunque tuviera que recurrir al anonimato para protegerme si fuera necesario. Y quería eliminar, de una vez por todas, esa imagen de mujer que construían los hombres en sus escritos, esa imagen que muchas mujeres habían creído real, duplicándola, así mismo, en sus relatos de ficción o incluso en sus escritos más espirituales y en los que les gustaba verse reflejadas como si de un espejo se tratara, hasta que algunas caían en la cuenta de que ese espejo solo era una reverberación de irrealidades y en definitiva una gran mentira. Era entonces cuando las sobrecogía la amargura y la desesperanza.”

“A mí me asombraba lo indecible el enorme poder que tienen las palabras que, en boca de según quienes, pueden servir lo mismo para abrir, que para cerrar los ojos de las mentes menos cultivadas, e incluso de aquellas mentes más preparadas para poder pensar por sí mismas. Y es que es más fácil dejar que los demás piensen por nosotros y creer que el espejo en que nos dicen que nos miremos es único. Es fácil e incluso oportuno para algunos.”

“Las consecuencias de esos procesos nos duelen hasta hoy cada vez que una comunidad originaria debe reclamar por sus derechos atropellados, no precisamente por un "encuentro de culturas" sino por la lógica del capitalismo globalizado que los ningunea y los condena a vivir en zonas marginales e improductivas. Sigue gozando de muy buena salud la mirada "zoológica" (...) deshumanizar a la conquistada y al conquistado para dar por válido el "justo castigo" disfrazado de civilización y naturalizar los atropellos, las masacres y las incoherencias hasta convertirlas en algo "lógico".”

“Hasta el siglo XVII, coincidiendo con un régimen soberano de sexualidad, la epistemología sexual está dominada por lo que el historiador Thomas Laqueur llama «un sistema de semejanzas» que permite leer la anatomía sexual femenina como una variación débil, interiorizada y degenerada del único sexo que tiene existencia ontológica: el sexo masculino. Los ovarios son entendidos como testículos interiorizados y la vagina como un pene invertido que sirve de receptáculo, según una metáfora de inseminación agrícola, al sexo masculino. El aborto y el infanticidio son prácticas corrientes no reguladas por entidades estatales, sino por los diferentes poderes económico-políticos a los que el cuerpo gestante se encuentra atado en cada caso (tribu, casa feudal, pater familias, etc.). Se trata, podríamos decir siguiendo a Laqueur, de un modelo mono-sexual (masculino) del que surgen dos expresiones sociales y políticas jerárquicamente diferenciadas: «el hombre», canon de lo humano, y «la mujer», receptáculo reproductivo.”

“El cine militante y el experimental aspiraban a una transformación del mundo. No actuaban juntos, pero tampoco estaban completamente separados. Los lenguajes cinematográficos compartían estrategias (el collage, el montaje). En el cine, como en las artes visuales, la escisión entre la vanguardia política y la artística es un proceso que toma clara visibilidad después de 1968, pero durante el período anterior se cruzaban continuamente, y coexistían de diversas formas.”

“Muy a menudo oímos eso de que en una historia de fantasía medieval no sería «realista» tener a personajes no masculinos en posiciones de poder, pero esta afirmación no es más que un reflejo de la idea de sociedad que tiene el emisor. Y si lo no masculino no tiene lugar en la cultura, ¿dónde lo tiene? Eso es lo que provoca la disonancia cognitiva. Ver que existes, pero no eres reconocido. Reconocerte a ti mismo, pero no verte reflejado en el juicio de otros sobre ti.”

“La disonancia cognitiva nos lleva a mentirnos a nosotras mismas. Intentamos fusionar las dos ideas conflictivas de manero que no nos creen malestar. La disonancia cognitiva se basa en una actitud conformista, la toma de decisiones y el esfuerzo. Bien sabemos que tomar decisiones conlleva inconsistencias; decidir una cosa sobre otras hace que necesariamente tengamos que negar una parte en la que podríamos creer. Es por esto que supone un problema ver personajes que representan la feminidad según la entienden los hombres, porque no se adecúa a lo que la feminidad puede ser. Hemos fundamentado nuestro pensamiento en binarios solo para descubrir que esa es una generalización de la realidad.”

“Parker siguió escribiendo columnas para Esquire hasta 1962. El último libro que reseñó fue Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, que le encantó. "Me devuelve la fe en el terror y en la muerte. No puedo decir nada mejor del libro ni de su autora". Estas fueron las últimas palabras de Parker como crítica literaria.”

“De haber sido la protagonista de un libro de contenido moral, en ese momento de su vida, Jo se hubiese transformado en santa, hubiese renunciado al mundo y se hubiese dedicado a recorrer los caminos haciendo el bien, con un sencillo sombrero y los bolsillos llenos de panfletos. Pero lo cierto es que Jo no era una protagonista de una novela, sino una joven real, que luchaba por salir adelante en la vida, como hacen cientos de mujeres, y actuó conforme a su naturaleza, sintiéndose enfadada, triste, lánguida o animada según los casos.”

“Também lembrei de Buddy Williard dizendo com uma voz sinistra e sabichona que depois que tivéssemos filhos eu me sentiria diferente e não mais teria vontade de escrever poemas. E me ocorreu que talvez fosse verdade aquela história de que casar e ter filhos era como passar por uma lavagem cerebral, e que depois eu que você ficava inerte feito um escravo num pequeno estado totalitário.”

“Si queremos que el mundo escape de las temibles consecuencias del crecimiento de la población global y de los diez mil o doce mil millones de personas en el planeta a finales del siglo XXI, debemos inventar medios seguros y más eficientes de cultivar alimentos, con el consiguiente abastecimiento de semillas, riego, fertilizantes, pesticidas, sistemas de transporte y refrigeración. También se necesitarán métodos contraconceptivos ampliamente disponibles y aceptables, pasos significativos hacia la igualdad política de las mujeres y mejoras en las condiciones de vida de los más pobres.”

“Porque si una lleva una falda o un escote de un tiempo a esta parte lo lleva para sí misma o en nombre del em­­poderamiento, una de dos, y que no me mire nadie porque machete al machote y madre mía qué fuerte e inde­­pen­­diente con mi falda, que era a lo que me reducían antes, a ser dos piernas y poca tela y me quejaba y con razón y ahora como por arte de magia resulta que eso es signo de empoderamiento, pero no puede mirarlo nadie. Nos he­­mos encerrado tanto en nosotros mismos, nos hemos individuado tanto y hemos hecho tantos esfuerzos por acabar con lo de las dinámicas de poder —y, nos guste o no, la belleza siempre ha implicado y siempre implicará poder— que hemos terminado creyendo que no pro­­vocamos ningún efecto, ninguna reacción en el otro y que lo contrario sería inaceptable, aunque las mujeres nos lo hemos creído a medias, como todas las mentiras que nos contamos a nosotras mismas. Por eso rara vez nos ponemos escote y los labios rojos para estar solas en casa, de la misma forma que el pavo real no desplegaría su cola si no hubiera una pava a la vista, porque gilipollas no es y por lo del ahorro energético, y negar que un escote bonito es enseñado de cuando en cuando para ser visto, solo cuando quiere ser visto, cuando quiere ser mirado, además de ridículo niega parte de nuestro poder como mujeres, un poder que no se reduce a lo bello y a lo sexual pero del que lo bello y lo sexual forman parte y no pasa nada y por eso toda mujer ama a un fascista: porque todo el que mira nuestros escotes lo es, a no ser que sea un trapero en un videoclip, entonces es un trapero al uso, entonces se le permite. Y porque mal que bien y según el nuevo canon, nuestros abuelos lo fueron y nuestros padres lo son. No solo porque se les fueran los ojos con las mujeres bonitas que cruzaban los pasos de cebra cuando pensaban, inocentes, que no nos dábamos cuenta.”

“(...) Los hombres nunca nunca nunca han luchado por tener lo que teníamos nosotras. No tenemos registradas esas manifestaciones con pancartas: «Queremos hacer lo que hacen las mujeres», «Queremos vivir como ellas, en el sacrificio y la entrega al proyecto de los otros», «Que salgan ellas a luchar y trabajar en las canteras y nosotros, a casa cuidar(las) a ellas y a sus hijas.”

“Los patriarcas nos defraudan. No ven y no escuchan. Suelen permanecer ciegos y hacer oídos sordos a las mujeres, se pavonean, alardean y actúan como si no estuviéramos allí. Y no siempre son hombres. A veces son mujeres, también ciegas que se odian a sí mismas. Están atrapadas en los hábitos perceptivos de los siglos, en las expectativas que han llegado a gobernar su mente.”

“En las decisiones más importantes de tu vida estás sola y que por eso su padre la había educado a no depender de ningún hombre. Pero, claro, yo crecí en un entorno tradicional: me llevaron a un colegio de monjas cuando ya estaban de moda los colegios mixtos y me pasaron un mensaje en una botella: el capitán era siempre el hombre. Sin embargo, en la misma botella también colaron mis padres otro mensaje que iba más con los tiempos: debía estudiar una carrera, llevar un sueldo más a casa, es decir, tener la capacidad de navegar el barco, "por si acaso". Pero sólo por si acaso. Si había que sacrificar tiempo o profesión para seguir al otro, se hacía. Sobre todo al llegar los hijos, convirtiéndote en su tripulación”

“En mi mundo, chicas, y me temo que es el mismo que el vuestro, a una mujer le siguen pidiendo explicaciones que no vienen a cuento, en el trabajo y hasta en la peluquería: cuando eres joven quieren saber si te vas a reproducir pronto, porque puede ser un problema. Si será dentro o fuera del matrimonio, porque puede ser inapropiado. Pero es que a partir de cierta edad, ¡es al revés! Si no te has reproducido o no tienes un hombre al lado, ¡es que algo te pasa! "No es apta". No me jodas...”

“Una de las propiedades más esenciales que hace que las mujeres seamos verdaderamente mujeres, no son los genitales, es que estemos condenadas a vivir con miedo. Somos esos cuerpos obligados a temer, expropiados de cualquier habilidad corporal que nos refuerce. Nacemos condenadas a temer a los hombres, a la noche, a la calle, a la casa, al padre, al marido, al estado... Del mismo modo, debe aceptarse su correlato desde los parámetros del patriarcado: no hay nada que haga más hombre que la capacidad de poder ejercer violencia. No debemos olvidar que el actual sistema estado-nación y su violencia heteropatriarcal tiene un objetivo –que cumple con creces–: mantener un orden de poder con cuerpos identificables como varones y mujeres, que producen la sociedad de una forma determinada y que se segregan en los espacios (público-privado) de un modo específico. De eso, justamente, se encarga la violencia sexista. Y el actual estado y el actual sistema neoliberal se sustentan en esta gestión coercitiva de los cuerpos. ¿Quién puede creer que les interese solucionar el problema?”