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Sociedad Quotes

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Sociedad Quotes

“Y hay que tener en cuenta, que en una sociedad socialista, a diferencia de la sociedad capitalista, los trabajadores ya no actúan urgidos por el miedo a la desocupación ni por la codicia. Otros motores la solidaridad, la responsabilidad colectiva, la toma de conciencia de los deberes y los derechos que lanzan al hombre más allá del egoísmo deben ponerse en funcionamiento.”

“Loïc Wacquant ha sugerido recientemente que "la vorágine securitaria es a la criminalidad lo que la pornografía es a las relaciones amorosas", ya que ignora totalmente las causas y el significado de su objeto ostensible y reduce su tratamiento a una simple adopción de "posturas" seleccionadas exclusivamente por su espectacularidad. Pero también porque se la exhibe públicamente no por ella misma, sino por la propia publicidad en sí. La exhibición pública condensa la atención en "los reincidentes, los mendigos molestos, los refugiados nómadas, los inmigrantes pendientes de expulsión, las prostitutas de las aceras y otros tipos de marginados sociales que ensucian las calles de las metrópolis para disgusto de la 'gente decente'. Es con ese fin con el que se escenifica una batalla contra el crimen en forma de un "excitante espectáculo burocrático-mediático". [...] el peso de la delincuencia con respecto a otros temas de preocupación pública tiende a medirse -al igual que el de todos los demás objetos de atención pública- en función de la extensión y la intensidad de la publicidad que se le dedica, más que por sus cualidades intrínsecas.”

“Algunos apellidos anglosajones modernos como Baker (panadero), Cooper (tonelero) Smith (herrero) son descendientes directos de categorías ocupacionales hereditarias. Los Baker hacían pan, los Cooper hacían toneles y los Smith forjaban metales.”

“Pica, a la verdad, en historia la unanimidad con que todas las clases españolas ostentan su repugnancia hacia los políticos. Diríase que los políticos son los únicos españoles que no cumplen con su deber ni gozan de las cualidades para su menester imprescindibles. Diríase que nuestra aristrocacia, nuestra Universidad, nuestra industria, nuestro ejército, nuestra ingeniería, son gremios maravillosamente bien dotados y que encuentran siempre anuladas sus virtudes y talentos por la intervención fatal de los políticos. Si esto fuera verdad, ¿cómo se explica que España, pueblo de tan perfectos electores, se abstiene en no sustituir a esos perversos elegidos? Hay aquí una insinceridad, una hipocresía. Poco más o menos, ningún gremio nacional puede echar nada en cara a los demás. Allá se van unos y otros en ineptitud, falta de generosidad, incultura y ambiciones fantásticas.”

“Todavía hoy perduran en Latinoamérica y lastran su desarrollo económico actitudes y situaciones que obstruyen la actividad económica privada conducida de buena fe, y a la vez estimulan y premian a los negociantes inescrupolosos, a los traficantes de influencias, a los sobornadores de funcionarios públicos y defraudadores del fisco. Y frente a esto, la reacción espontánea del gobernante heredero de la tradición hispánica será aumentar los controles, las restricciones, las fiscalizaciones, sin advertir que no hay ninguna razón para que haya menor proporción de gente sobornable entre los controladores que entre los controlados, de manera que con cada nuevo trámite, con cada nueva restricción, crecen las probabilidades de corrupción y disminuyen las posibilidades de desenvolverse los ciudadanos sin recurrir a expedientes extraordiarios, aun para las gestiones más corrientemente necesarias [...]. Estas obstrucciones van a ser, cada una, la ocasión de una ofera o una solicitud de soborno. Y el funcionario honesto tendrá tendencia a la vacilación, cuando no a la parálisis, por temor a que su buena disposición hacia tal o cual proyecto sea interpretada como producto de alguna oscura transacción.”

“—¿Cómo sabe usted que comulgará si se confirma? —dijo—. Yo no comulgo. La señora Durham se puso a canturrear; aquello estaba yendo demasiado lejos. —Pero usted ha tenido la oportunidad. El sacerdote hizo lo que pudo por usted. Sin embargo, no ha hecho todo lo posible por Scudder, y en consecuencia la Iglesia es responsable. Ese es el motivo de que insista tanto en una cuestión que a usted debe parecerle bastante trivial. —Soy bastante tonto, pero creo entender al fin: usted quiere estar seguro de que sea él y no la Iglesia el culpable en el futuro. Bueno, señor, esa puede ser su idea de la religión, pero no es la mía y no era la de Cristo.”

“Se supone que eres una persona extraordinaria cuando llegas a lograr controlar a la sociedad en vez de que esta te controle a ti, ser tú la que presiona a los demás para que sean lo que tú quieres, ser tú la que decide quién tiene que ser mejor persona y quién debería ser más útil. Pero claro, la sociedad no quiere que tú la dirijas, solo quería convertirte en una más del rebaño. Y molesta que hayas conseguido ser mejor de lo que ellos pedían. Y molesta que no te acepten. Y molesta, porque tal vez, y solo tal vez, solo eres una estúpida que se enganchó a las drogas, y eso no es nada admirable, y la gente no admira lo que no se debe admirar. Pero tú te admiras a ti misma, y te miras al espejo y te gustas, pero todos te quieren cambiar otra vez”

“Desde el comienzo de los tiempos recordados, el hombre de había servido de los fármacos en estado impuro, usando tales o cuales plantas. Ahora se produce el descubrimiento de fármacos puros, en una sucesión de alcaloides que comienza con la morfina (1806) para seguir con la codeína (1832), la atropina (1833), la cafeína (1841), la cocaína (1860), la heroína (1883), la mescalina (1896) y los barbitúricos (1903), por mencionar solo algunos de los más conocidos.”

“Estamos frente a un nuevo tipo de capitalismo caliente, psicotrópico y punk. Estas trasformaciones recientes apuntan hacia la articulación de un conjunto de nuevos dispositivos microprostéticos de control de la subjetividad con nuevas plataformas técnicas biomoleculares y mediáticas. La nueva «economía-mundo» no funciona sin el despliegue simultáneo e interconectado de la producción de cientos de toneladas de esteroides sintéticos, sin la difusión global de imágenes pornográficas, sin la elaboración de nuevas variedades psicotrópicas sintéticas legales e ilegales (Lexomil, Special K, Viagra, speed, cristal, Prozac, éxtasis, popper, heroína, Omeoprazol, etc.), sin la extensión a la totalidad del planeta de una forma de arquitectura urbana difusa en la que megaciudades miseria se codean con nudos de alta concentración de capital, sin el tratamiento informático de signos y de transmisión numérica de comunicación. Estos son solo algunos de los índices de aparición de un régimen postindustrial, global y mediático que llamaré a partir de ahora, tomando como referencia los procesos de gobierno biomolecular (fármaco-) y semiótico-técnico (-porno) de la subjetividad sexual, de los que la pildora y Playboy son paradigmáticos, «farmacopornográfico». Si bien sus líneas de fuerzas hunden sus raíces en la sociedad científica y colonial del siglo XIX, sus vectores económicos no se harán visibles hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, ocultos en principio bajo la apariencia de la economía fordista y quedando expuestos únicamente tras el progresivo desmoronamiento de esta en los años setenta. Durante el siglo XX, período en el que se lleva a cabo la materialización farmacopornográfica, la psicología, la sexología, la endocrinología han establecido su autoridad material transformando los conceptos de psiquismo, de libido, de conciencia, de feminidad y masculinidad, de heterosexualidad y homosexualidad en realidades tangibles, en sustancias químicas, en moléculas comercializables, en cuerpos, en biotipos humanos, en bienes de intercambio gestionables por las multinacionales farmacéuticas. Si la ciencia ha alcanzado el lugar hegemónico que ocupa como discurso y como práctica en nuestra cultura, es precisamente gracias a lo que Ian Hacking, Steve Woolgar y Bruno Latour llaman su «autoridad material», es decir, su capacidad para inventar y producir artefactos vivos. Por eso la ciencia es la nueva religión de la modernidad. Porque tiene la capacidad de crear, y no simplemente de describir, la realidad. El éxito de la tecnociencia contemporánea es transformar nuestra depresión en Prozac, nuestra masculinidad en testosterona, nuestra erección en Viagra, nuestra fertilidad/ esterilidad en püdora, nuestro sida en triterapia. Sin que sea posible saber quién viene antes, si la depresión o el Prozac, si el Viagra o la erección, si la testosterona o la masculinidad, si la píldora o la maternidad, si la triterapia o el sida. Esta producción en auto-feedback es la propia del poder farmacopornográfico.”

“[...] aquellos grandes cuerpos políticos que antes llamábamos pueblos y hoy, a razón de una dudosa convención semántica, denominamos "sociedades". Cuando decimos esta palabra solemos pensar en las poblaciones de los estados-nación modernos, por tanto en unidades políticas grandes y muy grandes con volúmenes demográficos de entre unos cuantos millones y mil millones de miembros. [...] el animal fabuloso "sociedad", [...] lo aceptamos como una cosa obvia.”

“¿Por qué es tan importante el género en nuestra sociedad? A nivel social, el género es una forma muy efectiva de clasificación de las personas que permite estructurar áreas tan importantes como la división del trabajo, la familia, los cuidados o la reproducción. Por ello hay potentes factores económicos y políticos que contribuyen a mantener esta estructura binaria y desigual. Es un elemento que da mucha estabilidad a las relaciones sociales, haciéndolas más previsibles.”

“Las personas somos mucho más complejas que lo que puedan reflejar categorías como «hombre», «mujer», «lesbiana», «intersex», «bisexual», «gay»... Lo que pasa es que a nosotr@s mism@s nos da miedo nuestra propia complejidad, y nos da seguridad poder aferramos a categorías sociales que nos den estabilidad, que ordenen nuestra experiencia, que nos permitan ser reconocid@s por los demás...”

“Si quiere que lo traten con respeto, no se olvide de tener siempre en el ropero un traje nuevo y unos zapatos flamantes. Muérase de hambre, pero que no le fallen guantes ni bastón. Aféitese, si no tiene navaja con un vidrio, y póngase, en vez de polvo, cualquier compuesto de pulir metales; pero si va a pedir algo, vaya con la prestancia de un gran señor y la insolencia de un príncipe. La gente en este país, sólo respeta a los insolentes y a los mal educados. Si usted entra a un juzgado o a una comisaría hablando fuerte y sin quitarse el sombrero, todos le atenderán cortésmente, temerosos que usted sea algún bandido que actúa en política.”

“Una sociedad democrática verdadera debe servir a su pueblo, no a grandes empresas, al bienestar de sus ciudadanos, no a los bolsillos corporativos. Pero cuando tienes corporaciones que compran los asientos de nuestros líderes políticos, a quién piensan que van a servir?”