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Carlos J. Eguren Books

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Hollow Hallows

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“—¿Nada de combates para ti, pequeña? —No debería estar aquí, yo no puedo… No puedo matar y no… El llanto resbala por sus mejillas. —La gente como tú es necesaria, no sé si en una batalla, pero sí en lo que viene después —dice Gilder dando un zarpazo a uno de los duendes salvajes—. Las batallas no consisten solo en matar. A veces ganan los más astutos. Mi viejo amigo Ulises pensaba eso al menos. —No soy Ulises. —Eres Gwen. Algún día fardaré con alguien tan valiente como para no matar cuando los demás matan y diré: «mi vieja amiga Gwen pensaba igual».”

“Él amaba las palabras impresas y su significado. Sin palabras, no se construían los imperios. Puedes aniquilar reinos y acometer loables gestas, pero de nada sirve la espada y la estratagema si nadie lo cuenta; puede que tu obra sobreviva a tus actos, pero ¿qué importa si no se queda grabada en la historia? Y si bien la sangre es buena tinta para las crónicas, la mejor tinta es..., simplemente, la tinta. Si tus actos se guardan por escrito y esos volúmenes se conservan, eres inmortal de una manera que solo alguien que comprende el poder de las palabras puede apreciarlo.”

“existía una maldad en el universo que conspiraba contra el ser humano, que lo lanzaba a una enorme fosa común ante una deidad que gozaba del festín de la desgracia. Y he aquí el gran fallo, el error de suponer siempre que los dioses eran amables, seres que crearon vida por amor a esta. No, no eran así. Eran semejantes a niños malcriados que lanzaban azúcar para atraer a hormigas a las que después quemar con una lupa bajo el sol.”

“Olvidamos todo al final. No recuerdo la primera vez que respiré, pero sí cuando estuve a punto de dejar de hacerlo. No recuerdo a la última persona a la que mentí ni a la última que le dije un atisbo de verdad. No recuerdo los sueños esperanzadores ni las pesadillas desoladoras. No recuerdo las veces que he llorado y mucho menos las que he reído. No recuerdo cuándo las cosas perdieron el sentido ni si alguna vez lo tuvieron. No recuerdo nada de lo que ocurrió después del verano de 2008. Solo hay algo que nunca podré olvidar: Hollow Hallows, el lugar que desapareció. Ahora, nadie sabe nada de esa isla condenada. Yo sí y esta es su historia”

“No, según el credo de Garric, eso era tener demasiada confianza en la naturaleza de los seres humanos Era darle explicación a por qué alguien elige ser un villano. Puede que nadie elija eso, puede que se nazca siendo un lobo para el hombre, sin más, que cada uno es vil por el acto de ser, y no hay otra puerta, una salida de emergencia. Ante esa realidad tan oscura, lo único que te hace seguir respirando es imponer un falso orden entre el caos, creer que la gente se vuelve malvada por una razón y que no siempre fue así, porque de lo contrario, ¿qué esperanza habría? Ninguna. Para el bienpensado, el mal necesita razones, no puede venir de la nada, porque entonces nadie dormiría al ser consciente de que en medio de ese océano que es la vida, una ola o un tiburón (que pueden ser cualquier otro) podían devorarlos para siempre. Era así como el hijo de Odell se engañaba a sí mismo, flotando en la nada, creyendo que su padre no siempre fue lo que era ahora. Servía, ¿no?”

“—¿No te das cuenta aún de que esto es una historia? Buenos o malos, cada día que vivimos es un capítulo y cada año una nueva parte para una obra completa que es nuestra vida, interconectada con las novelas que son las vidas de los demás y con el gran libro del que cada uno de nosotros formamos parte: la vida y los misterios que encierra. ››Sin duda, ahora mismo un lector recorre estas palabras esperando hallar sentido a los desvaríos de tus días. Existe un creador inmisericorde y un lector esperanzado; a lo mejor ambos son escritos por otros entes sin que lo sepan. Tal vez, pertenecemos a una gran historia compuesta de muchas otras que se escriben entre sí, sin cesar, hasta el fin del tiempo, más allá del punto final. Puede que todas nuestras historias sean solo puntos y aparte de algo más. Yo lo imagino así, por eso hay días en los que meneo la mano y digo: “hola, lector. Sé que me lees. ¿Alguien te estará leyendo a ti?”. Me gustan las dudas, porque me gusta imaginar las respuestas, por eso escribo. Sé que tú también lo sientes, que tú también deseas, ambicionas con toda tu alma ser un pequeño dios de la pluma que guarda la fantasía en papel. ››Cada vez que alguien nace es un nuevo personaje de un magnum opus cuyo final queda lejos. Somos una historia interminable. Desde que respiras por primera vez, eres un relato que espera alguna vez ser contado. Por eso, debemos representar a grandes e inolvidables personajes a la par que concebimos con nuestro arte otros que seguirán aumentando la ficción de la realidad. Créeme, por algo me llamaban Tinta y a ti el Hijo de Tinta. ¿Por qué renegar de nuestra esencia?”

“Sé que se preguntará cómo demonios sé tanto de usted, pero ¿sabe por qué es? Porque usted no es único. Lleva toda su vida pensando que es especial, que no hay nadie como usted, pero no, no lo es. Incluso su personalidad, moldeada por las gracias y tragedias del mundo, solo es una moneda más con la misma efigie en una gran fortuna. La gente como usted aparece una y otra vez en la historia y se comporta igual, quieran o no. No se puede escapar al destino, no se puede huir de la naturaleza humana. Yo leo la historia, vivo la historia, comprendo y escribo la historia. Sé quién es usted, así que resumamos en que ni ustedes les importamos ni a nosotros nos importan ustedes. No hay más. ¿Le parece bien? ¿Sí? Fenomenal. Se acabó. Fin.”

“Pequeña sabandija, estamos en tu mente, pero no por eso somos ficción. Aprende esta enseñanza. Puede que no despiertes y te quedes muerto, en cuyo caso te joderemos. Puede que despiertes, en cuyo caso ya morirás y te joderemos. Puede que levantes y sigas tu vida, y créeme, los muertos aun así tenemos muchas formas de joderte. Y para redondear este sentido monologo sobre joder, pequeño Garric Odell, debería decirte que quizás no estamos muertos. Tal vez yo te estoy esperando.”

“¿Vas a permitir que eso acabe así? Creo que merece un final alternativo. Mira tu vida, tu pasado, tu muerte y habla, cuéntalo. Consigue que ese chico del ánimo imparable que te lee, crea en ti, y esa chica soñadora que se pierde en estas letras piense que puede cruzarse con Devon Crawford a la vuelta de la esquina. Necesitáis lo mismo: ¡salvar el multiverso!”

“Los personajes acaban siendo reales, nosotros lo somos, Odell. Todo escritor conjura una arcaica magia a través de las palabras y crea vida para gente que nunca existió; si los alquimistas de la tinta son buenos, esos personajes no tardan en acabar respirando por ellos mismos. Entonces, estos hijos de Frankenstein ruegan por el soplo de la vida de Prometeo y así nacen ellos y surgen los grandes autores.”

“—El futuro, el legado, lo que somos, seremos y cómo nos recordarán. Me gustan las historias por su capacidad de hacer que las personas permanezcan. Sacrificas algo de tu vida, lo transformas en arte, y, aunque mueras, pervives para alguien en ese relato. Siempre se puede sobrevivir si se es una historia para alguien. Eres inmortal. Los escritores son un ejemplo de ello. Eso es importante para cada uno de nosotros y lo será, por eso es genial poder recibir a los antiguos alumnos y…”