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L Quotes

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“Las apariciones se fueron poco a poco haciendo una obsesión. Eran hombres a quienes yo había tratado de forma cruel, y mujeres a las que había seducido. Todos me recriminaban por mi vida, y no me dejaban en paz. Mi salud mermó y marché al extranjero para ver si desaparecían las pesadillas pero éstas aumentaban y retorné a casa más muerto que vivo. Todo eso fue, no obstante, la puerta que me permitió reconocer las negligencias de mi propia vida. Me arrepentí, me confesé, liberé a todos mis sirvientes, y me propuse pasar el resto de mi vida haciendo penitencia, trabajando duro y haciéndome pasar por un pobre mendigo. Deseaba, de verdad, humillarme y hacerme el más miserable de los hombres. Apenas había tomado esta decisión, cesaron las pesadillas, y mi reconciliación con Dios me dio tal gozo y alegría que me es imposible describirlo. Y yo, que había comprendido lo que era por experiencia el infierno, comprendí también por experiencia lo que era el cielo y cómo el reino de Dios está dentro de nosotros.”

“Las calaveras y los huesos no me impresionan —dijo Marie—. No tienen nada de humano. No me asustan. Son como cosas de insectos. Si un niño creciera sin saber que tiene un esqueleto, los huesos no significarían nada para él, ¿no es así? A mí me pasa lo mismo. Esto ha perdido todo lo humano. No se los reconoce y por eso mismo no son horribles. Para que algo sea horrible tiene que haber sufrido un cambio que uno pueda reconocer. No hay cambios aquí. Son todavía esqueletos, lo que fueron siempre. La parte que cambió ha desaparecido y no queda ninguna señal. ¿No es interesante?”

“Las cazas de brujas, en general, tienen cuatro atributos: parecen surgir de la nada; incluyen acusaciones de delitos contra el colectivo; las ofensas que dieron lugar a esas acusaciones son a menudo triviales o fabricadas; y las personas que saben que los acusados son inocentes guardan silencio, o en casos extremos, se suman a la multitud.”

“Las circunstancias locales pueden hacer que aumente el tribalismo, que descienda o que desaparezca. Cualquier tipo de conflicto intergrupal (real o percibido) hace que aumente inmediatamente el tribalismo, y que las personas presten mucha atención a las señales que revelen en qué equipo están las otras.”

“Las circunstancias nos regalan a veces unas horas doradas, un tiempo en el cual un grupo de mujeres compartimos una intimidad hecha de recuerdos de infancia, de ilusiones y desilusiones, dichas inmensas, miedos al futuro y a la muerte, cuyo significado quizá debamos descifrar. En ese círculo cada amiga está presente con toda su experiencia y su compasión. Es un momento único que nos nutre y nos sostiene.”

“Las civilizaciones no mueren por invasiones externas, sino por fallas orgánicas. Cuando el corazón político deja de bombear justicia, cuando el hígado económico intoxica la sangre social, cuando el cerebro filosófico pierde su oxígeno altruista — entonces comienza la autofagia histórica. Lo que llamamos 'decadencia' no es más que el sistema inmunológico moral atacándose a sí mismo. En su apogeo, una civilización es un cuerpo en plenitud: sus arterias comerciales laten con vigor, sus músculos militares se tensan con precisión, sus nervios artísticos transmiten impulsos de belleza. El Renacimiento no fue un 'periodo histórico': fue la adolescencia dorada de Europa, cuando todo el organismo civilizatorio crecía en armonía violenta. Hoy palpamos los síntomas de la senectud: huesos institucionales que crujen, articulaciones sociales inflamadas de resentimiento, pupilas culturales dilatadas por sobredosis de pantallas. No es el fin —todavía—, pero sí la fiebre que anuncia la infección fuerte que viene. El Forastero diagnostica lo que otros niegan: hemos dejado de ser organismo para convertirnos en cadáver en descomposición lenta. Hay un momento en la vida de todo cuerpo —y de toda civilización— donde la energía disponible alcanza su cenit. Los griegos lo llamaron akmé; los romanos, pax romana; los renacentistas, uomo universale. Es el instante fugaz donde potencia y orden se besan, donde la fuerza no es brutalidad ni la ley es tiranía. Duró treinta años en Atenas, dos siglos en Roma, un suspiro en Venecia. Nunca aprendemos a perpetuarlo. La gran paradoja: las civilizaciones mueren por los mismos órganos que las hicieron grandes. El comercio que enriqueció se vuelve avaricia; el arte que elevó degenera en entretenimiento; la filosofía que iluminó se convierte en dogma. Como un cuerpo que envejece, la civilización termina ahogada por sus propios éxitos fosilizados. El destino de toda civilización es convertirse en el cadáver del que se alimentará la siguiente. Cuando una civilización olvida que es un cuerpo viviente, pronto aprenderá que también es alimento…”

“Las conclusiones más significativas se refieren a la necesidad de que cada individuo se forme por sí mismo su propia opinión de la realidad sin aceptar acríticamente la autoridad de los maestros occidentales, el deber moral de usar los propios dones o bienes (inteligencia, poder, dinero) teniendo siempre presente una proyección social, la obligación de respetar la libertad de los demás al tiempo que se defiende la propia o la posibilidad de cohonestar la (prioritaria) autoexigencia personal con otros valores respetables como el servicio a la nación. Al final, el discurso se transforma, a partir de una advertencia a los jóvenes japoneses de 1914, en un alegato a favor de la independencia personal, de la libertad y de la tolerancia, es decir, en una afirmación de valores humanistas de significado universal.”

“Las consecuencias de esos procesos nos duelen hasta hoy cada vez que una comunidad originaria debe reclamar por sus derechos atropellados, no precisamente por un "encuentro de culturas" sino por la lógica del capitalismo globalizado que los ningunea y los condena a vivir en zonas marginales e improductivas. Sigue gozando de muy buena salud la mirada "zoológica" (...) deshumanizar a la conquistada y al conquistado para dar por válido el "justo castigo" disfrazado de civilización y naturalizar los atropellos, las masacres y las incoherencias hasta convertirlas en algo "lógico".”