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Escribir Quotes

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Escribir Quotes

“Oh, es tan atemorizante e increíble que dos palabras pueden cambiar nuestras vidas por el simple hecho de estar juntas.”

“La obra concluida es siempre la sombra grotesca de la obra soñada. (...) Cualquiera que haya intentado escribir ha descubierto con estupor cómo la mayor parte de lo que está en su cabeza se pierde durante el proceso. Cómo lo que brilla cuando es idea se vuelve mate sobre el papel. (...) Escribir se asemeja a intentar llenar un barreño transportando con las manos el agua que brota de un grifo en otro cuarto. Después de varias horas, el barreño sigue vacío, tú estás agotado, el agua se ha escapado por el desagüe bajo el grifo y lo único que está mojado es el pasillo.”

“En una carta: ¿han recogido de un cojín los ochenta gramos de una nota de despedida? Sí, el papel pesa. Cualquiera que lo ha manejado lo sabe. El tema del peso específico definido podría funcionar para el papel blanco, el papel intacto (sin cortar); la cuestión es que el papel tiene esta propiedad única, esta reactividad químico-emotiva con la cual, apenas escribes algo en é, su peso cambia.”

“Mis ausencias eran los huecos entre las líneas que no sabían unirse. Y mientras escribía encontraba tanto alivio como dolor en el acto de hacerlo. En una burlona contradicción, crecía cada vez más y me hacía cada vez más pequeña. Me curaba y me enfermaba. Me enfermaba. Notaba esa herida sangrar en alguna parte. Las gasas eran ese procesador de textos. La polividona yodada eran los libros abandonados en todas partes.”

“Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse. [...] La diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es sutil, pero brutal. (Capote, pág. 9) »[...] En un cuento de Henry James, creo que “The Middle Years”, su personaje, un escritor en las sombras de la madurez, se lamenta: “Vivimos en la oscuridad, hacemos lo que podemos, el resto es la demencia del arte”. O palabras parecidas. En cualquier caso, míster James lo expone en toda la línea; nos está diciendo la verdad. Y la parte más negra de las sombras, la zona más demencial de la locura, es el riguroso juego que conlleva. (Capote, pp. 12-13) »Los escritores, cuando menos aquellos que corren auténticos riesgos, que están ansiosos por morder la bala y pasar la plancha de los piratas, tienen mucho en común con otra casta de hombres solitarios: los individuos que se ganan la vida jugando al billar y dando cartas. (Capote, pág. 13) »[...] Para empezar, creo que la mayoría de los escritores, incluso los mejores, son recargados. Yo prefiero escribir de menos. Sencilla, claramente, como arroyo del campo. (Capote, pág. 15). »[...] Entretanto, aquí estoy en mi oscura demencia, absolutamente solo con mi baraja de naipes y, desde luego, con el látigo que Dios me dio (Capote, pág. 17)”

“Si vas a intentarlo, que sea a fondo. Si no, mejor que ni empieces. Puede que pierdas familia, mujer, amistad, trabajos y hasta la cabeza. Puede que no comas en días, puede que te congeles en un banco de la calle. No importa. Es una prueba de resistencia para saber que puedes hacerlo. Y lo harás. A pesar del rechazo y de la incertidumbre, será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado. Te sentirás a solas con los dioses, y las noches arderán en llamas. Cabalgarás la vida hasta la risa perfecta. Es la única batalla que cuenta.”

“La vida estaba en el espejo, en el espejo de la pantalla de cristal líquido, pues ambos escribíamos también en el ordenador (palabra de Nisisen: Lo que esos viejóvenes o vejestorios que aún escriben a mano o con máquina de escribir no entienden de escribir a ordenador es que nosotros podemos editar una frase diez veces en un minuto y ellos no, chapuceros).”

“Escribo como escribo porque para mí la literatura es un hecho lingüístico cuya mayor complicación es comprender que la palabra no se escribe para ser leída, sino para ser vivida; que no es un fin en sí misma, sino que su valor no excede el de ser el elemento que transporta la historia y la expande. Comprendo que, para algunos, esto pueda parecer un exceso de misticismo literario, y quizá lo sea. A veces dudo de mi condición de escritor y pienso que solo soy un explorador de las fronteras del lenguaje. Sin embargo, cuando cerramos un libro, podremos recordar algunas frases, acaso con mayor o menor nitidez, pero que el tiempo, inexorablemente, se encargará de difuminar. En cambio, lo que permanecerá, nítida e inalterable, es la experiencia emocional. Por algo será.”

“La evolución de un escritor se construye con pasión, aprendizaje, experiencia y honestidad. Algunos dirán que también se requiere talento. Vale, es una virtud valiosa, no lo vamos a discutir, pero también sobrevalorada. El talento solo sirve si se lo nutre con conocimientos. He leído —y leo— muchos escritores cuyos talentos han languidecido en el raquitismo que produce nutrirse de su propia sombra, o en la obesidad que se alimenta de los halagos de los nuevos reinos del me gusta.”

“Escribió su nombre y contempló cómo la tinta se secaba poco a poco. El placer de la página en blanco, que al principio siempre olía a misterio y a promesa, se desvaneció por ensalmo. Tan pronto como uno empezaba a colocar las primeras palabras comprobaba que en la escritura, como en la vida, la distancia entre intenciones y resultados iba pareja con la inocencia con que se acometían unas y se aceptaban los otros.”

“Sobrellevaba con dignidad esa vida absurda de oficinista porque sabía que no sería para siempre. No sabía cómo ni cuándo, eso estaba en manos de Dios, pero tenía el convencimiento de que en algún momento podría librarse de sus ataduras. Después de todo, siempre podía . Tal vez algún día, incluso, llegara a ganarse la vida escribiendo y entonces sería totalmente libre del olor nauseabundo del dinero.”

“—Los novelistas son los mayores mentirosos de la historia, ¿no? —No, esos son los políticos. Y los historiadores. Y los periodistas. Pero los novelistas, no. —¡Claro que sí! Cuando en sus novelas hacen como que cuentan lo que es la vida, están mintiendo. La vida es demasiado compleja para someterla a una ecuación o encerrarla entre las páginas de un libro. Tiene más fuerza que las matématicas la ficción. Las novelas son ficción. Y la ficción, técnicamente, es una mentira. . —Si solo quieres hacer cosas que están permitidas, nunca serás un buen novelista. NI siquiera un artista. La historia del arte es la historia de la transgresión. —Está jugando con las palabras, Nathan. —Es lo que hacen los escritores. —Creía que usted ya no era escritor. —Escritor un día, escritor toda la vida".”

“—Dar con la palabra justa viene bien en las conversaciones —se burló—. Pero un diccionario lo puede usar cualquiera para trabajar. Piensa, ¿qué es lo que importa de verdad? —Lo que importa es que al lector le guste el libro. —El lector importa, cierto. Escribes para él, estamos de acuerdo, pero intentar gustarle es la mejor forma de que no te lea. —Bueno, pues entonces, no lo sé. ¿Qué es lo esencial? —Lo esencial es la savia que irriga la historia. La que tiene que poseerte y recorrerte como una descarga eléctrica. La que tiene que quemarte las venas para que no tengas más remedio que llegar al final de la novela como si tu vida dependiera de ello. Eso es escribir. es es lo que va a cautivar y sumergir el lector hasta perder sus puntos de referencia y acabar tan metido en la historia como tú".”

“Leer era una defensa, un escudo con el que armar de recursos su timidez para relacionarse. Pero escribir era infinitamente más que eso. Escribir era el palacio interior, los sitios secretos, los lugares más bellos formando parte de un conjunto de ilimitadas estancias que él recorría, riendo, corriendo descalzo, deteniéndose a acariciar la belleza de los tesoros que allí albergaba.”

“Mi consejo para los escritores es practicar todos los días, escribir, escuchar lo que dicen las personas, observar que ahí en la calle o en sus mismos hogares se puede ver más de lo que ellos creen, solo es cuestión de prestar atención a los detalles. Cargar siempre un papel y lapicero para apuntar ideas, esto es clave para que no se pierdan. Esa idea que dejas escapar puede determinar o no el éxito de una novela, cuento. Por eso la importancia de siempre estar preparado para ese momento. Ese momento al que llamamos inspiración y ocurre cuando menos lo pensamos, pero cuando ocurre solo te queda algo, dejar lo que estabas haciendo y escribir. Sin parar, dale que dale, va salir algo bueno, te lo aseguro.”

“Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres. Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días. Pero estoy preparado para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aun la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui”

“Me levantaba temprano y me ponía a escribir, sin pensar en nada. Primero leía en voz alta lo escrito el día anterior, y de ahí surgía la palabra precisa, la única capaz de tirar del hilo. Porque escribir es como vivir: deshacer un ovillo, poco a poco, con una mezcla de paciencia e inquietud, sin intención de terminar pero con toda la determinación de hacerlo, disfrutando cada instante y saboreando al mismo tiempo el pasado y el futuro.”