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H Quotes

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“Hay momentos en que le mayor anhelo de un hombre es tener alguien a quien amar, algún punto central en que poder concentrar las emociones difusas. Y también hay momentos en que es preciso descargar en odio los disgustos, los desengaños y temores, bullentes e inquietos como espermatozoides. El desgraciado capitán no tenía a quien odiar, y en los últimos mese se había sentido muy triste.”

“Hay movimientos del alma, más profundos de lo que las palabras son capaces de describir y más poderosos que cualquier razón, que pueden hacer que el hombre sepa, salvando cualquier pregunta, cualquier argumento o duda, que digitus Dei est hic, que «este es el dedo de Dios», y el nombre de esa realidad es la gracia. Dios inspira al hombre con su gracia, eleva su corazón, ilumina su mente y mueve su voluntad. Para aceptar esa realidad se necesita fe, pero no por ello deja de ser una realidad. Ni todas las explicaciones lógicas y razonadas de los teólogos serían suficientes para convencer de ella a quienes no poseen el don de la fe, pero sigue siendo una realidad.”

“Hay muchas clases de soledad, pero Momo vivía una que muy pocos hombres conocen, y menos con tanta fuerza. Le parecía estar encerrada en una caverna rodeada de riquezas incontables que se hacían cada vez más y mayores y amenazaban asfixiarla. Y no había salida. Nadie podía llegar hasta ella y ella no se podía hacer notar a nadie, tan aplastada estaba bajo una montaña de tiempo. Incluso llegaron horas en que deseaba no haber oído nunca la música ni haber visto los colores. No obstante, si la hubiesen dado a elegir, no habría renunciado a ese recuerdo por nada del mundo. Aunque se hubiera muerto por ello. Pues eso era lo que vivía ahora: que hay riquezas que lo matan a uno si no puede compartirlas.”

“Hay naturalezas puramente contemplativas, impropias totalmente para la acción, que, sin embargo, merced a un impulso misterioso y desconocido, actúan en ocasiones con rapidez de que se hubieran creído incapaces. El que, temeroso de que el portero le dé una noticia triste, se pasa una hora rondando su puerta sin atreverse a volver a casa; el que conserva quince días una carta sin abrirla o no se resigna hasta pasados seis meses a dar un paso necesario desde un año antes, llegan a sentirse alguna vez precipitados bruscamente a la acción por una fuerza irresistible, como la flecha de un arco. El moralista y el médico, que pretenden saberlo todo, no pueden explicarse de dónde les viene a las almas perezosas y voluptuosas tan súbita y loca energía, y cómo, incapaces de llevar a término lo más sencillo y necesario, hallan en determinado momento un valor de lujo para ejecutar los actos más absurdos y aun los más peligrosos. Un amigo mío, el más inofensivo soñador que haya existido jamás, prendió una vez fuego a un bosque, para ver, según decía, si el fuego se propagaba con tanta facilidad como suele afirmarse. Diez veces seguidas fracasó el experimento; pero a la undécima hubo de salir demasiado bien. Otro encenderá un cigarro junto a un barril de pólvora, para ver, para saber, para tentar al destino, para forzarse a una prueba de energía, para dárselas de jugador, para conocer los placeres de la ansiedad, por nada, por capricho, por falta de quehacer. Es una especie de energía que mana del aburrimiento y de la divagación; y aquéllos en quien tan francamente se manifiesta suelen ser, como dije, las criaturas más indolentes, las más soñadoras.”

“Hay palabras que no nos abandonan nunca por mucho que las digamos. Hay recuerdos que no nos dan tregua, no importa cuántas veces los hayamos compartido con los demás. Pero de pronto, un día, encontramos a alguien con el conjuro exacto, y ese día sucede la magia. Contamos lo mismo, relatamos los mismos hechos, pero esta vez, sentimos que la otra persona nos comprende. Y entonces, al fin, el recuerdo es exorcizado y deja de pesar. Las palabras nos abandonan y ya no las sentimos como fuego en la garganta y en el corazón.”

“Hay pasado por todas partes. El pasado está posado sobre nosotros como el polvo sobre los muebles. Hay pasado en el presente y hay pasado en el futuro. Impregnado, agarrado, diluido, difuminado, mezclado, empastado, desenfocado, Hay pasado en el recuerdo, en el gesto, en las frases por decir, en las soluciones. Hay pasado en la imaginación, que a veces es un proyector de experiencias vividas. Hay pasado en los pasos por dar, en la carrera por delante, en la mirada, en el cuento, en el invento, en los sabores. Las canciones están hechas de pasado. No hay canciones futuristas, es un arte sin ciencia ficción.”

“Hay prejuicios que superar antes de dormir, hay odio que curar antes de dormir. Hay derechos que iniciar antes de dormir, hay paz que plantar antes de dormir. Tengo idiomas que hablar antes de dormir, tengo culturas que vivir antes de dormir. Tengo naciones que unificar antes de dormir, tengo la Tierra que humanizar antes de dormir.”