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Isabel Allende

Isabel Allende Quotes

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Famous Isabel Allende Quotes

“Era una de esas mujeres estoicas y praticas de nuestro país, que con cada hombre que pasa por sus vidas tienen un hijo y además recogen en su hogar a los niños que otros abandonan, a los parientes más pobres y a cualquiera que necesite una madre, una hermana, una tía, mujeres que son el pilar central de muchas vidas ajenas, que crían hijos para que se vayan también y que ven partir a sus hombres sin un reproch, porque tienen otras urgencias mayores de las cuales ocuparse. [...] Le dije que había corrido mucho riesgo al ayudarme e ella sonrió. Entonces supe que el coronel García y otros como él tienen sus días contados, porque no han podido destruir el espíritu de esas mujeres”

“El golpe militar no surgió de la nada; las fuerzas que apoyaron a la dictadura estaban allí, pero no las habíamos percibido. Algunos defectos de los chilenos que antes estaban bajo la superficie emergieron en gloria y majestad durante ese período. No es posible que de la noche a la mañana se organizara la represión en tan vasta escala sin que la tendencia totalitaria existiera en un sector de la sociedad; por lo visto no éramos tan democráticos como creíamos. Por su parte el gobierno de Salvador Allende no era inocente como me gusta imaginarlo; hubo ineptitud, corrupción, soberbia. En la vida real héroes y villanos suelen confundirse, pero puedo asegurar que en los gobiernos democráticos, incluyendo el de la Unidad Popular, no hubo jamás la crueldad que la nación ha sufrido cada vez que intervienen los militares.”

“Si me preguntaban mi nacionalidad, debía dar largas explicaciones y dibujar un mapa para demostrar que Chile no quedaba en el centro de Asia, sino en el sur de América. A menudo lo confundían con China, porque el nombre sonaba parecido. Los belgas, acostumbrados a la idea de las colonias en África, solían sorprenderse de que mi marido pareciera inglés y yo no fuera negra; alguna vez me preguntaron por qué no usaba el traje típico, que tal vez imaginaban como los vestidos de Carmen Miranda en las películas de Hollywood: falda a lunares y un canasto con piñas en la cabeza.”

“Nadie protestaba; los trabajadores aplastados habían perdido sus derechos, podían ser despedidos en cualquier momento y agradecían cualquier sueldo, porque en la puerta había una fila de desempleados esperando que les dieran una oportunidad. Era el paraíso de los empresarios. La versión oficial era de un país ordenado, limpio, apaciguado, que iba camino a la prosperidad. Pensaba en los torturados, los muertos, los rostros de los hombres que conoció en prisión y los que desaparecieron.”

“Los contagiados empezaban a tiritar con un frío de lápida en los huesos y a poco eran presas del estupor. Se quedaban como imbéciles, consumiéndose en la fiebre, llenos de manchas, cagando sangre, con delirios de fuego y de naufragio, cayéndose al suelo, los huesos de lana, las piernas de trapo y un gusto de bilis en la boca, el cuerpo en carne viva, una pústula roja al lado de otra azul y otra amarilla y otra negra, vomitando hasta las tripas y clamando a Dios que se apiade y que los deje morir de una vez, que no aguantan más, que la cabeza les revienta y el alma se les va en mierda y espanto".”

“Nor did she understand the attitude of the armed forces, most of whom came from the middle and working class and had traditionally been closer to the left than to the far right. She did not understand the state of civil war, nor did she realize that war is the soldiers’ work of art, the culmination of all their training, the gold medal of their profession. Soldiers are not made to shine in times of peace. The coup gave them a chance to put into practice what they had learned in their barracks: blind obedience, the use of arms, and other skills that soldiers can master once they silence the scruples of their hearts.”

“El verano que ella llegó con parte del contenido del baúl de los libros mágicos del tío Marcos, tenía alrededor de diez años y todavía Pedro Tercero leía con dificultad, pero la curiosidad y el anhelo consiguieron lo que no había podido obtener la maestra a varillazos. Pasaron el verano leyendo acostados entre las cañas del río, entre los pinos del bosque, entre las espigas de los trigales, discutiendo las virtudes de Sandokan y Robin Hood, la mala suerte del Pirata Negro, las historias verídicas y edificantes del 'Tesoro de la Juventud', el malicioso significado de las palabras prohibidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el sistema cardiovascular en láminas, donde podían ver a un tipo sin pellejo, con todas sus venas y el corazón expuestos a la vista, pero con calzones. En pocas semanas el niño aprendió a leer con voracidad. Entraron en el mundo ancho y profundo de las historias imposibles, los duendes, las hadas, los náufragos que se comen unos a otros después de echarlo a la suerte, los tigres que se dejan amaestrar por amor, los inventos fascinantes, las curiosidades geográficas y zoológicas, los países orientales donde hay genios en las botellas, dragones en las cuevas y princesas prisioneras en las torres.”

“The upper middle class and the economic right, who had favored the coup, were euphoric. At first they were a little shocked when they saw the consequences of their action; they had never lived in a dictatorship and did not know what it was like. They thought the loss of democratic freedoms would be temporary and that it was possible to go without individual or collective rights for a while so long as the regime respected the tenets of free enterprise.”

“He had always suspected that on her travels she had taken a lover, or perhaps even several, but the confirmation of this longstanding, serious love awoke in him retrospective jealousy that would have destroyed the happiness of the moment had Roser allowed it. With her implacable common sense, she showed him that she had not robbed him of anything to give to Aitor. She had not loved him any the less, because that love was always hidden in another chamber of her heart and didn't interfere with the rest of her life.”

“At times I feel as if I had lived all this before and that I have already written these very words, but I know it was not I: it was another woman, who kept her notebooks so that one day I could use them. I write, she wrote, that memory is fragile and the space of a single life is brief, passing so quickly that we never get a chance to see the relationship between events; we cannot gauge the consequences of our acts, and we believe in the fiction of past, present, and future, but it may also be true that everything happens simultaneously. ... That's why my Grandmother Clara wrote in her notebooks, in order to see things in their true dimension and to defy her own poor memory.”

“Consuelo's appearance set her apart from the others, and the nuns, sure that this was not accidental but a sign of benevolent divine will, spared no effort in cultivating her faith, in the hope she would decide to take her vows and serve the Church; al their efforts, however, came to naught before the girl's instinctive rejection. She made the attempt in good faith, but never succeeded in accepting the tyrannical god the nuns preached to her about; she preferred a more joyful, maternal, and compassionated god. "That is the Most Holy Virgin Mary," the nuns explained to her. "She is God?" "No, she is the Mother of God." "Yes, but who has the say in heaven, God or his Mama?”

“Por fortuna no me enamoré del Zorro locamente, como le ocurre a la mayoría de las mujeres al conocerlo; siempre he mantenido la cabeza fría con respecto a él. Me di cuenta a tiempo de que nuestro héroe sólo es capaz de amar a aquellas que no le corresponden, y decidí ser una de ellas. Ha pretendido casarse conmigo cada vez que le falla una de sus novias o se queda viudo —eso ha ocurrido un par de veces—, y me he negado. Tal vez por eso sueña conmigo cuando come pesado. Si yo lo aceptara como marido, muy pronto se sentiría atrapado y yo tendría que morirme para dejarle libre, como hicieron sus dos esposas. Prefiero esperar nuestra vejez con paciencia de beduino. Sé que estaremos juntos cuando él sea un anciano de piernas enclenques y mala cabeza, cuando otros zorros más jóvenes le hayan reemplazado, y en el caso improbable de que alguna dama le abriera su balcón y él no fuera capaz de treparlo. ¡Entonces me vengaré de las penurias que el Zorro me ha hecho pasar!”

“Diego había usado el florete a diario desde que era un niño, pero no había tenido que pelear en serio. Su único duelo a muerte fue con pistolas y había sido mucho más limpio. Comprobó que no hay nada honorable en un combate real, donde las reglas no cuentan para nada. La única regla es vencer, cueste lo que cueste. Los filos de las armas no chocaban en una elegante coreografía, como en las clases de esgrima, sino que apuntaban directamente al enemigo para atravesarlo. La caballerosidad no existía, los golpes eran feroces y no se daba cuartel a nadie. La sensación que transmitía el acero al entrar en la carne de un hombre era indescriptible. Se apoderó de él una mezcla de despiadada exaltación, de repugnancia y triunfo, perdió la noción de la realidad y se transformó en una bestia.”

“[…]Diego, quien sigue ocupado de hacer justicia, en parte por buen corazón, pero más que nada porque le encanta vestirse de Zorro y correr aventuras de capa y espada. No menciono pistolas porque pronto abandonó su uso; considera que las armas de fuego, además de ser imprecisas, no son dignas de un valiente. Para batirse sólo necesita a Justina, la espada a la que ama como a una novia. Ya no tiene edad para esas chiquilladas, pero por lo visto mi amigo nunca sentará cabeza.”

“Un día, después de hacer el amor, se sintió generoso, lo que no le ocurría casi nunca, y preguntó a Tránsito Soto si le gustaría que le hiciera un regalo. -¡Préstame cincuenta pesos, patrón! -pidió ella al punto. -Es mucha plata. ¿Para qué la quieres? -Para un pasaje en tren, un vestido rojo, unos zapatos con tacón, un frasco de perfume y para hacerme la permanente. Es todo lo que necesito para empezar. Se los voy a devolver algún día, patrón. Con intereses. Esteban le dio los cincuenta pesos porque ese día había vendido cinco novillos y andaba con los bolsillos repletos de billetes, y también porque la fatiga del placer satisfecho lo ponía algo sentimental. -Lo único que siento es que no te voy a volver a ver, Tránsito. Me había acostumbrado a ti. - Si nos vamos a ver, patrón. La vida es larga y tiene muchas vueltas.”