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L Quotes

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“Los recuerdos que uno entierra en el silencio son los que nunca dejan de perseguirle." (p. 15)" “- Fermín, no estoy seguro de lo que ha dicho. Él suspiró. - Quería decir que ya sé que en estos momentos está usted a punto de perder el control de los esfínteres y que todo esto le desborda, Daniel, pero como le ha comunicado la santa de su señora esposa, no debe usted tener miedo. Que los niños, al menos el suyo, vienen con un pan e un plan debajo del brazo, y que si uno tiene en el alma un mínimo de decencia y decoro, y algún seso en la cabeza, encuentra la manera de no arruinarle la vida y de ser un padre del que nunca tengan que avergonzarse." (p. 20)”

“Los recuerdos son así. Chispas. Nacen cuando menos te lo esperas. Chrrs. El tacto algo áspero contra la mejilla que tanto se parece a ese suéter que te tejía tu abuela, con un dibujo navideño en medio y la lana gruesa. Chrrs. Esa palabra que tu padre usaba para dirigirse a ti y solo a ti, diferenciándote del resto, ese «corazón, dame un beso de buenas noches». Chrrs. El sol. La luz. Una luz concreta. La del mediodía, la de los domingos en el porche de casa justo después de comer, cuando parecía que los rayos estaban perezosos y apenas calentaban. Chrrs. El olor de un suavizante, el aroma suave a rosas, la sensación de llevarte a la nariz la ropa limpia y aspirar con lentitud. Chrrs. El sonido ronco de una risa conocida. Chrrs. Toda una vida en imágenes, texturas, olores y sabores pasando ante tus ojos en un segundo.”

“Los regímenes revolucionarios, desde la Alemania nazi y la China maoísta hasta la Venezuela contemporánea, muestran que la gente tiene muchísimo que perder cuando los autoritarios carismáticos que responden a una -crisis- pisotean las normas y las instituciones democráticas y gobiernan sus países mediante la fuerza de sus personalidades.”

“Los restos paleontológicos revelan pruebas fascinantes de agresión entre hombres. Se han hallado trozos de lanzas y cuchillos alojados en los restos de cajas torácicas humanas. Las lesiones de cráneo y costillas son más frecuentes en el esqueleto masculino que en el femenino, lo que indica que el combate físico era una actividad fundamentalmente masculina.”

“Los revolucionarios de antes buscaban transformar el ambiente social con la esperanza (cuando se trataba de idealistas y no de detentadores de poder) de cambiar la naturaleza humana. Los próximos revolucionarios concentrarán su ataque sobre la naturaleza humana tal la cual la encuentren, en las mentes y cuerpos de sus víctimas o, si lo prefieren de sus beneficiarios.”

“Los románticos del XIX idealizaban el suicidio. Lo pintaban con rubores en las mejillas de Ofelia, lo escribían con heroísmo en Werther, lo enfundaban en vestidos blancos y lo dibujaban con una mano sobre la frente y unos ojos cerrados, plácidos, soñadores, bellos. Lo que Hernán se había hecho destruía toda idealización. Era un acto de salvajismo,, de desesperación, de inexplicable brutalidad. Una vez imaginado, Federico no pudo desprenderse de ese cuadro horripilante que lo llenaba de dolor. No podía darle validez ni descartarlo, porque nadie le permitió ver el cuerpo. Nadie le permitió conocer su apariencia durante el funeral. La impotencia de no poder hacer nada, la fantasía de miles de cosas que habría hecho de hallarse en el lugar exacto y en el momento justo, se colaron en su pecho junto a la opresión de saber que el chico que lo había acompañado desde la infancia, a quien él mismo se había jurado proteger, había sucumbido de la peor manera ante una muerte horrible. Y no había sido capaz de evitarlo.”

“Los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado ya la vía que conduce hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones y de la razón humana al encuentro de Cristo.”

“Los seres humanos sólo pueden sobrevivir matando otros organismos. Pero podemos realizar una compensación ecológica cultivando otros organismos; estimulando la plantación de bosques, impidiendo la matanza al por mayor de organismos como las ballenas y la focas, organismos que pueden tener valor comercial o industrial, como asimismo declarando fuera de la ley la caza injustificada, y haciendo que el medio ambiente de la Tierra sea más agradable para todos sus habitantes.”

“Los seres humanos temen aquello que no comprenden. Lo desconocido nos asusta. Cuando conocemos a personas cuyo aspecto o acciones no nos resultan familiares, sino extrañas, nuestra respuesta inicial es mantenerlas a una cierta distancia. Dependiendo del momento, deshumanizamos o degradamos a las personas que son diferentes para sentirnos mejores, más listos o más competentes. Las raíces de muchos de los peores comportamientos del hombre -racismo, discriminación por edad, misoginia, antisemitismo, por mencionar algunos- existen en esta respuesta básica mediada por el cerebro a una amenaza percibida. Tendemos a tener miedo de lo que no comprendemos, y el miedo fácilmente puede convertirse en odio o en violencia, puesto que puede suprimir las partes racionales de nuestro cerebro.”

“Los siglos desfilaban en un torbellino y, no obstante, como los ojos del delirio son diferentes, yo veía todo lo que pasaba frente a mí —azotes y delicias—, desde esa cosa que se llama gloria hasta esa otra que se llama miseria, y veía al amor multiplicando la miseria, y veía a la miseria agravando la debilidad. Venían allí la codicia que devora, la cólera que inflama, la envidia que babea, y la azada y la pluma, empapadas en sudor, y la ambición, el hambre, la vanidad, la melancolía, la riqueza, el amor, y todos agitaban al hombre como a una sonaja hasta destruirlo como a un harapo. Eran las formas varias de un mal, que ora mordía las vísceras, ora mordía el pensamiento, y paseaba eternamente su traje de arlequín en torno a la especie humana. El dolor cedía a la indiferencia, que era un sueño sin sueños, o al placer, que era un dolor bastardo. Entonces el hombre, azotado y rebelde, corría ante la fatalidad de las cosas, en pos de una figura nebulosa y esquiva, hecha de retazos, un retazo de impalpable, otro de improbable, otro de invisible, cosidos todos con puntadas precarias por la aguja de la imaginación; y esa figura —que no era otra cosa sino la quimera de la felicidad— huía perpetuamente, o bien se dejaba asir por la túnica, y el hombre la estrechaba en sus brazos, y entonces ella reía, como un escarnio, y se sumía como una ilusión.”