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Miedo Quotes

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Miedo Quotes

“De repente, se detuvieron los juegos de artificio en las negras nubes. Diabólica, surgió la silueta de una bestia en el ya irreal espectáculo. La maligna criatura caminaba en dos patas por el crujiente techo; reía al igual que los sujetos más trastornados. Su cabeza parecía la de un viejo y magullado lobo, tenía el cuerpo de un chimpancé raquítico. Era gigante, medía un par de metros. Daba vueltas alrededor del impávido Alejandro.”

“Cuando me disponía a partir, decicí preguntarle por los enemigos de un hombre de conocimiento (...). Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que va a encontrar (...) Sus pensamientos se dan de topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así se comienza a tener miedo. (...) Y así ha tropezado con el primero de sus enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y enredado como los cardos. Se queda oculto en cada recodo, achechando, esperando. Y si el hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda (...) No debe correr. Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no debe deternerse ¡Esa es la regla!. Y llega un momento en que su primer enemigo se retira. El hombre empieza a estar seguro de sí. Su propósito se fortalece. Aprender ya no es una tarea aterradora. Una vez que un hombre ha conquistado el miedo, está libre de él por el resto de su vida, porque a cambio del miedo ha adquirido la claridad (...) Y así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente tan difícil de obtener, dispersa el miedo pero también lo ciega. (...) Debe hacer lo que hizo con el miedo: debe desafiar su claridad y usarla solo para ver, y esperar con paciencia y medir con tiento antes de dar otros pasos. (...) Y así habrá vencido a su segundo enemigo, y llegará a una posición donde nada puede ya dañarlo (...) Sabrá entonces que el poder tanto tiempo perseguido es suyo por fin (...) Pero también ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder! El poder es el más fuerte de todos los enemigos. Y naturalmente lo más fácil es rendirse; después de todo el hombre es de veras invencible (...) Su enemigo lo habrá transformado en un hombre cruel, caprichoso. (...) Tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado nunca es suyo de verdad. (...) Si puede ver que, sin control sobre si mismo, la claridad y el poder son peores que los errores, llegará un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar su poder. Y así habrá vencido a su tercer enemigo. El hombre estará, para entonces, al fin de su travesía por el camino del conocimiento, y casi sin advertencia tropezará con su último enemigo: ¡la vejez! Este enemigo es el más cruel de todos, el único al que no se puede vencer por completo. (...) Este es el tiempo en que un hombre ya no tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que todo su poder está bajo control, pero también el tiempo en que siente un deseo constante de descansar. Si se rinde por entero a su deseo de de acostarse y olvidar, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido su último asalto, y su enemigo lo reducirá a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su conocimiento. Pero si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado hombre de conocimiento.”

“—Tienes que saber que yo siempre estoy confuso. No fui ni escribí porque quería apartarme de ti sin quererlo. Tú no lo entendías. Querías hacerme volver por todos los medios y yo tenía un miedo terrible. Te sentía a ti cuando intentaba dormirme en casa del médico. Me obsesionabas. Yo sabía que algo iba mal, pero no podía decir el qué. Así que me dediqué a pensar que eras tú.”

“Al diablo le encanta producir miedo para extinguir el amor. Como se nos dice que el amor expulsa el miedo (1 Juan 4, 18), el miedo aleja los actos desinteresados de amor. El poder de Satanás es real, y podemos estar sujetos a él si somos orgullosos u operamos fuera de la autoridad que el Señor nos ha dado. Experimentarás la muerte y el conflicto interior mientras Dios quita las cosas que se oponen a Su amor.”

“El temor (¿No les estaré adormeciendo con mis palabras?), no es un problema insoluble. Cuando se comprende el temor, se comprenden también todos los problemas relacionados con ese temor. Cuando no hay miedo, hay libertad. Y cuando existe esta libertad interna, psicológica, total, y no hay dependencia alguna, entonces la mente no queda tocada por ningún habito. ¿Sabe usted? El amor no es hábito, no puede cultivarse; los hábitos sí pueden cultivarse, y para la mayoría de nosotros, el amor es algo que está muy lejos; nunca hemos conocido su cualidad, ni conocemos si quiera su naturaleza. Para dar con el amor, tiene que haber libertad. Cuando la mente está en completa calma, dentro de su propia libertad, entonces surge lo «imposible», que es el amor.”

“Cada que escucho caer un trueno, mi corazón se acelera de manera desesperada y corro a ocultarme debajo de mis cobijas. Es totalmente absurdo creer que un par de edredones podrán protejerme de una fuerza mayor, pero es en ese momento, mientras trato de alargar el lapso de tiempo entre un trueno y el siguiente, es ese el preciso momento dónde siempre encuentro alguna manera de consolarme y decirme a mi misma que todo esta bien. De todos modos soy lo suficientemente grande para saber que no debería tener miedo. Entonces escucho ese sonido de nuevo y todo se repite.”

“Para los niños ha llegado el momento de acostarse. Es hora de que los bebes sean arropados en sus cunitas, mientras los padres sonríen ante las protestas con que piden que los dejen levantados un rato más, que les dejen la luz encendida. Bondadosamente, abren las puertas de los roperos para que vean que no hay nada escondido allí dentro. En torno de todos ellos, la bestialidad de la noche alza el vuelo con sus alas tenebrosas. Ha llegado la hora de los vampiros.”

“La promesa moderna de conjurar o derrotar una tras otra todas las amenazas para la seguridad humana se ha cumplido hasta cierto punto, [...] La que evidentemente no se ha materializado, sin embargo, es la expectativa de liberación de los miedos nacidos de la inseguridad y nutridos por ella. [...] Combinada con la convicción de que, aún así, esa promesa es algo que podría hacerse realidad de algún modo, esa frustración de esperanzas añade la afrenta de la impotencia a la ofensa de la inseguridad, y canaliza la ansiedad en forma de deseo de dar con los culpables y de castigarlos, así como de obtener indemnización/compensación por las esperanzas que ya han sido traicionadas.”

“Loïc Wacquant ha sugerido recientemente que "la vorágine securitaria es a la criminalidad lo que la pornografía es a las relaciones amorosas", ya que ignora totalmente las causas y el significado de su objeto ostensible y reduce su tratamiento a una simple adopción de "posturas" seleccionadas exclusivamente por su espectacularidad. Pero también porque se la exhibe públicamente no por ella misma, sino por la propia publicidad en sí. La exhibición pública condensa la atención en "los reincidentes, los mendigos molestos, los refugiados nómadas, los inmigrantes pendientes de expulsión, las prostitutas de las aceras y otros tipos de marginados sociales que ensucian las calles de las metrópolis para disgusto de la 'gente decente'. Es con ese fin con el que se escenifica una batalla contra el crimen en forma de un "excitante espectáculo burocrático-mediático". [...] el peso de la delincuencia con respecto a otros temas de preocupación pública tiende a medirse -al igual que el de todos los demás objetos de atención pública- en función de la extensión y la intensidad de la publicidad que se le dedica, más que por sus cualidades intrínsecas.”

“Ella hacía cosas para no caerle bien a otros, a pesar de que realmente no quería. Esta contradicción era una forma de autosabotaje. Se estaba protegiendo, rechazando a las personas antes de que pudieran rechazarla. “Parece que tienes un gran miedo a ser vulnerable. Le das a todos una razón para rechazarte porque tienes miedo de lastimarte”. “Mi mente siempre estaba corriendo, siempre pensando, controlando, manipulando y evitando que Dios se acercara demasiado a mi corazón. Mantuve a Dios alejado de mis sentimientos hacia los demás. No dejaba entrar a Dios ni me permitía entrar en mí misma cuando me herían.”

“Hay experiencias en la vida que te cambian, te hacen repensar la trayectoria de tus actos y te interpelan acerca de tu lugar en el mundo. Retrospectivamente, puedo identificar a ésta como una de ellas. Fue tan rápida, fortuita y cruel, que jamás volví a sentirme a salvo ni en el café ni en el bar. Jamás volví a ver el mundo con los mismos lentes de color de rosas. Jamás volví a confiarme al andar por la calle. Hubo una parte de mi juventud que se perdió en aquel instante, como si la inocencia que no sabía que aún poseía hubiese sido ultrajada de manera definitiva. El mundo era ahora un sitio peligroso, uno que podía ponerle fin a todo de un segundo al otro.”

“Tiene un caparazón, y él mejor que nadie sabe lo difícil que resulta desprenderse de este. «Lo construimos a nuestro alrededor como defensa, adhiriéndolo con tanta precisión a nuestra personalidad que, finalmente, se funde con ella hasta atraparla en el interior. Lo que erigimos para evitar ataques externos acaba convirtiéndose en el peor enemigo, la tumba donde perecen nuestros anhelos y el origen del lado oscuro, ese que se expande hasta eclipsarlo todo.»”

“También estaba descontento por otra cosa: yo traté una vez más de convencerlo de que dejase de ir a las Cataratas. Eso fue porque el fuego me había revelado una pasión nueva, totalmente nueva, y claramente distinta del amor, de la pena y de esas otras que ya había descubierto: el miedo. ¡Es horrible! Ojalá nunca la hubiese descubierto. Me da malos momentos, arruina mi felicidad, me hace estremecer y temblar y sobresaltarme. Pero no pude persuadirlo, porque él no ha descubierto el miedo aún, y por eso no puede comprenderme.”

“Cuando tengo mucho miedo, noto que la mecánica de mi corazón patina hasta tal punto que parezco una locomotora de vapor en el momento en que sus ruedas chirrían en una curva. Viajo sobre los raíles de mi propio miedo. ¿De que tengo miedo? De ti, en fin, de mi sin ti.”

“No esperamos que Dios nos haga vivir en plenitud y creamos identidad artificial: el orgullo. O, entre personas de buena voluntad, nos gustaría amar, ser generosos y entregarnos, pero nos vemos atenazados por miedo, duda o intranquilidad. La falta de esperanza, confianza en lo que Dios puede obrar en nosotros y en lo que podemos hacer con su ayuda, trae como consecuencia un estrechamiento de corazón y mengua de la caridad.”

“Una de las cosas más esenciales en la vida es descubrir cómo ser libre de manera completa y natural. (...) Sólo con la libertad se puede cambiar. (...) Cambiar es liberarse por completo del miedo. (...) La autoridad impide aprender, un aprender que no radique en la acumulación de conocimientos en forma de memoria. La memoria siempre se rige por patrones, no entiende de libertad. (...) Así pues, desde el momento en que se empieza a investigar qué es la libertad, se tiene que poner en tela de juicio no sólo la autoridad, sino también el conocimiento.”