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E Quotes

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“El mar, en cambio, es el espejo de nuestros pensamientos, y por desgracia de los más profundos y melancólicos. Refleja aquello que hay oculto en las profundidades de nuestro espíritu, nuestros miedos inconfesados; hasta el rostro de la muerte se trasluce bajo la superficie líquida y cambiante, detrás del horizonte que huye cada vez más lejos, que no se deja nunca alcanzar.”

“El marido debe amar a la esposa como Cristo amó a su Iglesia y —sigamos leyendo— «dio la vida por ella» (Efesios 5, 25). Así pues, esta autoridad está más plenamente personificada no en el marido que todos quisiéramos ser, sino en Aquel cuyo matrimonio más se parece a una crucifixión, cuya esposa recibe más y da menos, es menos digna que él, es —por su misma naturaleza— menos amable. Porque la Iglesia no tiene más belleza que la que el Esposo le da; Él no la encuentra amable, pero la hace tal. Hay que mirar el crisma de esta terrible coronación no en las alegrías del matrimonio de cualquier hombre, sino en sus penas, en la enfermedad y sufrimientos de una buena esposa, o en las faltas de una mala esposa, en la perseverante (y nunca ostentosa) solicitud o inextinguible capacidad de perdón de ese hombre, perdón, no aceptación. Así como Cristo ve en la imperfecta, orgullosa, fanática o tibia Iglesia terrena a la Esposa que un día estará «sin mancha ni arruga», y se esfuerza para que llegue a serlo, así el esposo, cuya autoridad es como la de Cristo (y no se le ha concedido ninguna de otra clase), jamás debe desesperar. Por tanto, en esos matrimonios desgraciados, la «autoridad» del marido, si es que puede mantenerla, es más semejante a la de Cristo.”

“El martes es el símbolo de la monotonía por excelencia. No es como el lunes, paradigma de la depresión, ni como el miércoles, bisagra de la esperanza, ni como el jueves, preludio de la alegría, ni como el viernes, éxtasis de la liberación. No, nada de eso. El martes es la evidencia de lo efímero de lo placentero. Es el canto de la monotonía. El martes demuestra que lo peor no es el lunes con su tristeza. Que lo terrible está en la continuidad, en la seguidilla, en la inútil cadena de días de la cual el martes es el eslabón más macabro. Es el puente nefasto que nos conduce de la desesperación al engaño. Pues si quedásemos en la desesperación del lunes, si nos ahogásemos en el pantano de su melancolía, vaya y pase. Pero no, fíjese que ahí está el martes con toda su vacía extensión, sin otro objeto en el mundo que conducirnos hasta el miércoles, y ponernos de nuevo a la espera de un nuevo fin de semana que nada ha de aportarnos, pero que mirado desde el dolor de la esclavitud de entre semana se nos antoja promisorio y dichoso.”

“El matrimonio es un sacramento. Ningún matrimonio está libre de discusiones, pero lo importante es abstenerse de palabras que ofendan. Como cualquier pareja casada, Marko y yo teníamos de vez en cuando pequeñas y estúpidas peleas, pero estábamos determinados a evitar las palabras hirientes en nuestra relación. Respetábamos las diferencias de cada uno y poníamos a Dios en primer lugar. Nuestra fe nos ayudaba a pasar por alto los desafíos humanos que a menudo suceden entre las personas. Dios es amor. Y el amor debe hacerte feliz.”

“El mayor misterio que presenta el universo no es la vida, sino el Tamaño. El Tamaño abarca la vida, y la Torre abarca el Tamaño. El niño, que se siente a gusto con lo maravilloso, pregunta: ¿Qué hay más allá del cielo, papá? Y el padre contesta: La oscuridad del espacio. El niño: ¿Qué hay más allá del espacio? El padre: La galaxia. El niño: ¿Más allá de la galaxia? El padre: Otra galaxia. El niño: ¿Y más allá de las demás galaxias? El padre: Nadie lo sabe. »¿Lo ves? El tamaño nos derrota. Para el pez, el lago en que vive es el universo. ¿Qué piensa el pez cuando es arrastrado por la boca más allá de los plateados límites de la existencia, hacia un nuevo universo donde el aire lo sofoca y la luz es una demencia azul? ¿Donde enormes bípedos sin branquias lo meten en una caja asfixiante y lo cubren de hierbas mojadas para dejarlo morir?”

“El medio más seguro para fortalecer la fe es la oración. En la oración hablamos con Dios, le pedimos ayuda, buscamos su perdón o prometemos enmendarnos, y le damos gracias por los favores recibidos. Pero no se puede rezar hablándole al vacío: por eso, en el mismo acto de la oración nos recordamos a nosotros mismos la realidad y la presencia de Dios, fortaleciendo así nuestra fe en Él. De ahí que el ofrecimiento de obras de la mañana sea, al menos para mí, una de las mejores prácticas de oración, por muy pasado de moda que a algunos les pueda parecer. Porque con él, al empezar el día, aceptamos de Dios y le ofrecemos todas las oraciones, las obras y los sufrimientos de la jornada, y eso nos vale para volver a recordar su providencia y su reino.”

“El Mediterráneo, el mar azul por excelencia, el gran mar de los hebreos; el mar de los griegos, el mare nostrum de los romanos; bordeado de naranjos, de áloes, de cactus, de pinos marítimos; embalsamado por el perfume de los mirtos, cercado por ásperas montañas, saturado de un aire puro y transparente e incesantemente trabajado y conmovido por los fuegos de la Tierra, es un verdadero campo de batalla, donde Neptuno y Plutón se disputan todavía el imperio del mundo. Allí, sobre sus costas y en sus aguas, dice Michelet, es donde el hombre se vivifica en uno de los más poderosos climas del globo.”

“El mero concepto de un organismo de control me revuelve el estómago tanto como los idiotas que pueden defender un sistema basado en la vigilancia perpetua. Nadie vigila nunca en verdad. Es otra ilusión de verificación imposible. Solo aquellos con las capacidades, medios y conocimientos específicos pueden auditar algo así. ¿Qué queda entonces para todo el resto? Confiar ciegamente.”

“El mestizaje, como proyecto político e ideológico en América, fue y es un régimen de homogenización de las poblaciones en base a prácticas de exterminio, genocidio, esterilización forzada, despojo, ocultamiento, silenciamiento y narrativas coloniales que desacreditan o eliminan aportes de ciertas poblaciones (Schwarcz, 1994). Además, como menciona la teórica afrobrasileña Lélia Gonzalez (1988), el mestizaje se ha utilizado como herramienta de asimilación, instaurando una democracia racial donde los sujetos negros e indígenas se encuentran en posiciones de subordinación al interior de las clases más explotadas.”

“El miedo al amor es como el miedo a los gatos. A la sibilina imprecisión del silencio, a la felina predisposición al capricho. El miedo a que se te suban encima de repente, sin avisar, las pisadas mitigadas por la almohadilla suave de sus patas. A que se te acerquen, se te instalen, te acaricien, ronroneen y entonces, cuando ya te hayas acostumbrado a su calor y su forma, sin dar explicación alguna , se vayan. Es el miedo a que te desdeñen, a que te ignoren, a que parezcan mullidos y saquen las zarpas, a que parezcan mininos y te bufen. Es el miedo a la inconstancia, a la incoherencia, al gesto repentino. Ahora está mimoso y de repente no. Ahora quiere estar contigo y de repente salta. Pero también es el miedo a la invasión, a la incomprensión. A compartir el espacio con otro mamífero, a que le duela algo y no poder comprender qué. El miedo a la reacción propia ante la compañía ajena, el miedo a que el sofá y la cama[...]. Pero qué es el amor sino descubrirse a uno mismo ante la compañía ajena, que te miren fijamente como si supieran algo de ti que tú no sabes.”