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L Quotes

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“La poesía tiene que ser escuchada con lo que traiga, y eso implica ponerse inocente, tierna, como si se escuchara música, como si se viera un sueño, como si se oliera un aroma. Poetry needs to be listened to with whatever it brings, and this means listening with all your innocence, tenderly, as if you were listening to music, as if you were journeying in a dream, as if you were smelling a scent.”

“La politique de l'enseignement tenait une bonne place dans ce programme de réformes. Elle était en effet devenue un enjeu capital dans la course engagée entre les nationalistes et l'administration. Le programme de l'Istiqlâl s'était en effet prononcé pour la reconstruction du pays « dans le respect des meilleures traditions nationales », en ayant « pour fondement l'attachement à l'islam, à la langue arabe et la fidélité au Trône ». L'enjeu de la langue était posé. À Tunis même, le remplacement du cheikh Ta'albi par l'actif Fadhel Ben Achour, professeur à la Zitouna, à la tête du Vieux Destour remettait au premier plan la question de la langue arabe. C'est que, dans l'esprit des autorités coloniales, seuls les tenants de l'arabisation étaient susceptibles de détruire « l'œuvre de la France ». (p98)”

“La política se centra en la organización de las relaciones jurídicas y económicas dentro de una sociedad dada, así como entre esa sociedad y otras sociedades. La educación, en tanto en cuanto no sea meramente vocacional, apunta a la reconciliación del individuo consigo mismo, con sus semejantes, con la sociedad en conjunto, con la naturaleza de la que él y la sociedad a la que pertenece no son más que una parte, y al espíritu inmanente y trascendente dentro del cual tiene su ser la naturaleza.”

“La porte s’est ouverte tout de suite et est allée co - gner contre le mur. J’ai perçu un claquement, comme le bruit d’une paume ouverte rencontrant une eau boueuse, et la masse qui ne pouvait pas me ressembler s’est affaissée sur mon abdomen en même temps que l’humeur visqueuse m’entraînait à deux doigts de l’asphyxie. Puis un bruit sec a chassé la chose gisant en travers de moi, et celle-ci a atterri mollement au pied d’un paravent qui divisait mon appartement. Jan s’est éloigné du lit pour pousser du pied la masse presque humanoïde et a hoché la tête. J’ai eu une quinte de toux et j’ai recraché une substance peu ragoûtante. Il est venu près de moi, a détaché l’un de mes poignets pour que je m’appuie contre lui et il m’a frotté le dos en essuyant mon menton avec un coin de la couverture. Il n’a pas eu de mouvement de recul devant le bouillon visqueux qui se collait à lui. Je n’ai pas crié « Mon héros ! », mais, abandonnant tout orgueil, je me suis laissée aller dans ses bras à ma terreur rétrospective. « Nous te guérirons, disait-il, nous trouverons un moyen de venir à bout du LX-200. Fais-moi confiance, je ne suis pas ton ennemi. »”

“La posición de Kant estaba entre el racionalismo y el empirismo. (…) Los seres humanos era ciudadanos de dos mundos, del mundo del Ding an sich (la cosa en sí), que era el mundo externo y el mundo interno de la propia percepción (cómo “percibía” las cosas cada persona). Según Kant, la “cosa en sí” no podía conocerse nunca del todo, y el mundo interno era siempre subjetivo.”.”

“La postmodernidad es, en cierta medida, el momento del retorno de lo mismo, un eclecticismo que tiende, más que nada, al juego de disfraces y a la pesada sensación del déjà vu. Nos encontramos en una cultura, de acuerdo con un calificativo de Steiner, del after-word, de lo epilogal, donde la proliferación de los comentarios nos aparta de las «presencias reale». Ese gigantesco medio de comunicación que es el Museo llega a columpiarse entre el narcisismo y la impresión de inutilidad, el discurso para iniciados y la obligación de entretener a las masas siendo por igual aceptables las estrategias artísticas escandalosas y los modos escenográficos de presentación de las obras, siempre y cuando el mecanismo descontextualizador «organice subterráneamente» lo que podría precipitarse hacia el caos.”

“La postmodernidad es, en cierta medida, el momento del retorno de lo mismo, un eclecticismo que tiende, más que nada, al juego de disfraces y a la pesada sensación del déjà vu. Nos encontramos en una cultura, de acuerdo con un calificativo de Steiner, del after-word, de lo epilogal, donde la proliferación de los comentarios nos aparta de las «presencias reales». Ese gigantesco medio de comunicación que es el Museo llega a columpiarse entre el narcisismo y la impresión de inutilidad, el discurso para iniciados y la obligación de entretener a las masas siendo por igual aceptables las estrategias artísticas escandalosas y los modos escenográficos de presentación de las obras, siempre y cuando el mecanismo descontextualizador «organice subterráneamente» lo que podría precipitarse hacia el caos.”

“La postura rusa con respecto al protocolo desde siempre fue variable; su intención fue obtener los mayore beneficios económicos posibles de su decisión. Los cambios de decisión en el año 2004 de Rusia se ven claramente. El 24 de mayo de 2004 Rusia anuncia que ratificará el Protocolo de Kioto; el 3 de junio el mismo año anuncia que no ratificaría el Protocolo, el 16 de junio retoma su decisión inicial de ratificarlo, y finalmente, el 24 de septiembre de 2004 Rusia toma la decisión de aprobar el Protocolo de Kioto. Una de las principales razones por las cuales Rusia había tenido una posición cambiante frente a la ratificación de Protocolo está fundada en la negativa de EE.UU. a ratificarlo. La situación era la siguiente: en caso de que Rusia ratificara el Protocolo de Kioto tendría un compromiso de estabilización de emisiones de 17.4%, que era su nivel de emisiones para 1940, pero como consecuencia de la crisis económica posterior, sus emisiones estabsan en un nivel muy inferior, de tan solo 7%. Entonces, podría cumplir el tratado y aumentar sus emisiones en una buena cantidad, o vender a otros países con compromisos, su cupo de disponibilidad de emisión de CO2, de manera que todos los otros países que ratificaran el protocolo se convertirían en sus potenciales clientes, incluido EE.UU. que por sus altos niveles de emisiones en caso de ratificar el tratado. (148-149)”

“La poveretta pensava poi anche ch’egli poteva bene impedire che si facesse monaca; ma lì finiva la sua autorità sopra di lei, e la sua protezione. Partito che fosse, essa rimarrebbe sola col principe. E qualunque cosa avesse poi a patire in quella casa il buon prete non n’avrebbe saputo nulla, o sapendolo, con tutta la sua buona intenzione, non avrebbe potuto far altro che aver compassione di lei, quella compassione tranquilla e misurata che, in generale, s’accorda, come per cortesia,a chi abbia dato cagione o pretesto al male che gli fanno.”

“La poésie est une vision du monde obtenue par un effort, quelquefois épuisant, de la volonté tendue, arc-boutée. La poésie est volontaire. Elle n'est pas un abandon, une entrée libre et gratuite par les sens; elle ne se confond pas avec la sensualité, mais, s'opposant à elle, naissait, par exemple, le samedi, quand on sortait pour nettoyer les chambres, les fauteuils et les chaises de velours rouge, les glaces dorées et les tables d'acajou, dans le pré vert tout proche.”

“La predicación apostólica, con su entusiasmo y su audacia, es impensable sin un contacto real de los testigos con el fenómeno totalmente nuevo e inesperado que los llegaba desde fuera y que consistía en la manifestación de Cristo resucitado y en el hecho de que hablara con ellos. Sólo un acontecimiento real de una entidad radicalmente nueva era capaz de hacer posible el anuncio apostólico, que no se puede explicar por especulaciones o experiencias interiores, místicas. En su osadía y novedad, dicho anuncio adquiere vida por la fuerza impetuosa de un acontecimiento que nadie había ideado y que superaba cualquier imaginación.”

“La presencia de la tranquilidad en una obra de arte apunta a una gran civilización interna, puesto que no se puede tener tranquilidad sin reflexión, sin haberse formulado las grandes preguntas sobre el propio lugar en el universo y haber respondido a ellas con un cierto grado de satisfacción. Eso es lo que significa la civilización para mí.”

“La presente opera, perciò, non sarà di aiuto ai credenti convinti, se non perchè offrirà loro nuovi argomenti da usare vantaggiosamente: non è dedicata in particolare a loro. E' dedicata a chi, a un certo punto della sua esistenza, ha sentito, in seguito a certe conversazioni e certe esperienze, sorgere un dubbio nella sua anima. E' dedicata a chi soffre per il contrasto fra quello che crede di essere il suo "Io" spirituale, religioso o sentimentale. E' dedicata a tutti gli uomini di buona volontà che hanno compreso che lo scopo della vita umana è la formazione di una coscienza superiore e il perfezionamento di se stessi tramite un'armoniosa fusione di tutte le qualità specificatamente umane; a tutti coloro che lottano per capire il significato dei loro sforzi e delle loro prove. E' dedicata a coloro che vorrebbero che questi sforzi fossero intergrati nell'ordine cosmico, e che sono ansiosi di contribuirvi in qualche misura, conferendo così alla loro esistenza e alle loro aspirazioni un reale valore, al di là dei ristretti limiti dei loro interessi individuali. E' dedicata a tutti coloro che credono nella dignità umana e nella missione dell'uomo nell'Universo, e a coloro che non vi credono ancora, ma che desiderano essere convinti.”

“La prima cosa che faccio, salutata la Maserati, è cercare dentro la mia giacca il pacchetto di sigarette a cui non riesco proprio a rinunciare. Sono perfettamente cosciente che questa roba uccida. Non devono scrivermelo con proclami più o meno catastrofisti su ogni lato del pacchetto. Ho un quoziente d’intelligenza sorprendentemente alto, e sì, so benissimo che fumare di certo non mi allungherà la vita. Ma non lo farà nemmeno lo stress quotidiano a cui sono sottoposto, o l’aria insalubre che si respira in quasi ogni città degna di tale nome. Perciò, visto che sono già venuto a contatto con sufficienti cause di morte prematura, non vedo perché privarmi delle mie amate sigarette. Morirò, siamo d’accordo. Ma lo faranno anche tutti gli altri che insistono con il rompermi le scatole per via del fumo. Qualcuno, probabilmente, morirà persino prima di me. Perché è così che vanno le cose in genere. Storte e ingiuste. Mica sono stato io a scrivere le regole del gioco…”

“La prima volta che aveva avuto il ciclo, all’età di dodici anni, la madre le aveva detto che il senso di quel sangue era “la sicurezza dei figli”. Nella non aveva mai pensato ci fosse molto di cui sentirsi sicuri a giudicare dalle urla, nel villaggio, delle donne in travaglio, a volte seguite da un corteo dietro a una bara. L’amore era molto più nebuloso di qualche macchia su uno straccio di lino. Il ciclo non le era mai parso legato a ciò che lei sospettava significasse la parola amore, che aveva a che fare sì col corpo, ma andava anche oltre. “È amore, Petronella,” aveva detto la signora Oortman osservando il modo in cui Arabella stringeva a sé Occhionero ancora cucciolo, fino quasi a togliergli la vita. Quando cantavano l’amore nel villaggio, i musicisti parlavano in effetti del dolore che la ricompensa nascondeva. Il vero amore era un fiore nella pancia, con i petali che uscivano fuori. Per amore si rischiava tutto: era uno stato di beatitudine mai privo di perle di sgomento. La signora Oortman si era sempre lamentata che non c’erano pretendenti abbastanza buoni nel giro di miglia e miglia, “mangiafieno” definiva i ragazzi del circondario. La città, e Johannes Brandt, racchiudevano il futuro di sua figlia. “Ma l’amore, madre. Lo amerò?” “La ragazza vuole l’amore,” aveva gridato in modo teatrale la signora Oortman alle pareti scrostate di Assendelft. “Vuole le pesche e anche la panna!”