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M Quotes

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“Mi Libertad (El Soneto) Mi libertad no está en el lujo, Mi libertad está en las briznas de hierba. Mi libertad no está en el palacio, Mi libertad está en el polvo de la tierra. Mi libertad no está en ceremonias elegantes, Está en los callejones de los desamparados. Mi libertad no está en las joyas de la corona, Mi libertad está a los pies de los olvidados. Mi libertad no está en adornos de rigidez, Está más allá de toda tradición muerta. No en los hábitos de la historia, Mi libertad está en construir el presente. Mi libertad está en la destrucción del destino. ¡Soy libertad, soy realidad, soy humano!”

“Mi libro favorito, con diferencia, era Un dolor imperial, pero no me gustaba decirlo. Algunas veces lees un libro, sientes un extraño afán evangelizador y estás convencido de que este desastroso mundo no se recuperará hasta que todos los seres humanos lo lean. Y luego están los libros como Un dolor imperial, de los que no puedes hablar con nadie, libros tan especiales, escasos y tuyos que revelar el cariño que les tienes parece una traición.”

“Mi madre siempre hablaba del hambre, de la miseria, de no tener techo, del terror ese incrustado al saber que tu supervivencia no está garantizada, que tu margen de error en la vida es mu pequeño. Nuestra supervivencia, la supervivencia de las que venimos de pobres, nace del esfuerzo colectivo por sobrevivir, por dar a la siguiente generación una patada en el culo que nos aleje lo maximo posible de la línea de la miseria, por darnos herramientas para salir adelante.”

“Mi mamá sostiene que no basta con ganar dinero, hay que saber manejarlo, especialmente en el caso de una mujer, porque a nosotras nos engañan, nos pagan menos, nos roban y, si nos casamos, todo pasa a manos del marido. Ella no tiene ese problema, porque a mi Papo no se le ocurriría ni preguntar por el dinero que ella gana o por la forma en que lo administra. Sabe que si no fuera por el esfuerzo y el buen criterio de su mujer, seríamos pobres de solemnidad. Tampoco le interesa lo que yo gano; es mi mamá quien lleva las cuentas.”

“Mi mancava. Non era come la mancanza di Gregor, il destino sterzato, l’annullamento di ogni promessa, non era così grave. Era una smania. [...] Al posto di Ziegler avrebbe potuto esserci chiunque, questo pensavo. Ho fatto l’amore con lui perché da troppo tempo non lo facevo. [...] A mancarmi non era Albert Ziegler, mi dicevo. È il mio corpo. Ora di nuovo abbandonato, di nuovo autarchico.”

“Mi manera de definir el amor entre dos amigos, el amor entre dos hermanos, el amor entre padres e hijos, el amor en una pareja, el amor: Quiero que me oigas sin juzgarme. Quiero que opines sin aconsejarme. Quiero que confíes en mí sin exigirme. Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí. Quiero que me cuides sin anularme. Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí. Quiero que me abraces sin asfixiarme. Quiero que me animes sin empujarme. Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí. Quiero que me protejas sin mentiras. Quiero que te acerques sin invadirme. Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten. Quiero que las aceptes y no pretendas cambiarlas. Quiero que sepas que hoy contás conmigo... Sin condiciones.”

“Mi marido está, con razón, cabreado e intimidado por lo que él percibe como una pasión mía hacia Vincent Gallo, pero en realidad es lo que Vincent me hace sentir por mí lo que me tiene obnubilada y no lo que siento por él. Si Marido me hubiese estimulado en mis posibilidades creativas, aunque solo fuera un poquito, Vincent Gallo no me tendría así de obnubilada.”

“Mi nismo ‘progresivci’, mi nismo ‘konzervativci’. Mi nismo ‘neoselefije’, mi nismo ‘sufije’, mi nismo ‘islamisti’, mi nismo ‘modernisti’. Mi nismo ‘tradicionalisti’, mi nismo ‘vehabije’. Mi nismo ‘imigranti’ i mi nismo ‘autohtoni’. Hvala vam, ali radije ćemo bez vaših prefiksa. Mi smo samo muslimani.”

“Mi Nombre es Humano (El Soneto) Preguntaste, ¿cuál es mi nación? Digo, es humanidad. Preguntaste, ¿cuál es mi idioma? Digo, es bondad. Preguntaste, ¿cuál es mi cultura? Digo, es humanidad. Preguntaste, ¿cuál es mi tradicion? Digo, es humildad. Preguntaste, ¿cuál es mi género? Digo, es coraje. Preguntaste, ¿cuál es mi religion? Digo, es desinterés. Preguntaste todo, excepto mi objetivo. Te digo, es unir el universo.”

“Mi occupo di ciò che c'è da fare, di quello che è alla portata delle mie capacità di bambina. Concedo respiro allo zio e alla mamma, mi sento buona e amata. Una brava bambina diligente. Quando la zia muore, io ho dodici anni e mi sento di colpo sola. "Questo lavoro, si vede che ti fa star male, allora perchè lo fai?" "Faccio questo lavoro perchè l'ho scelto, signora, perchè ho fatto una promessa. E non sono abituata a scappare solo perchè le cose sono troppo difficili." "Ma non puoi nemmeno rovinarti la vita per una promessa. Neanche se quella promessa l'hai fatta a te stessa". Credi di avere tutto sotto controllo. Pensi di essere nel posto giusto, nel pieno del tuo potenziale, a fare quel che vuoi. E poi basta una cosa così, bastano una domanda e due parole dette da un'estranea. E di colpo, nel riflesso dello specchio, ti sembra di scorgere un viso che non riconosci più. (...) Però, se siamo qui, significa che siamo state tutte toccate, in un modo o in un altro, dalla sua maniera accogliente di stare al mondo. "Speravo di non trovarti ancora qui. A volte ci sono cose che facciamo perchè dobbiamo. Altre che invece facciamo perchè vogliamo. Il fatto è che siamo spesso i nostri peggiori nemici, perchè preferiamo fare quello che ci riesce, o ciò che le persone che amiamo si aspettano da noi, piuttosto che fare quello che ci piace davvero. Preferiamo sentirci adatti a un ruolo già scritto, andare sul sicuro. E alla mia età posso dirtelo serena: è un gran peccato". "Perchè si preoccupa tanto? Perchè si interessa del mio lavoro?" "Perchè l'interessamento dev'essere a senso unico? Solo tu puoi prenderti cura di me?" "Beh, l'infermiera sono io". "E questo stabilisce parti impermeabili? Sei tu quella che cura, allora credi di non poter star male? Di non aver mai bisogno di aiuto?" "E da cosa avrei bisogno di essere salvata, io?" "Forse da te stessa. Forse la rabbia non è l'unica gabbia dentro la quale si può rimanere prigionieri. Il senso di responsabilità, il timore di deludere o ferire chi ci ama, possono essere anche peggio. Io ho fatto esperienza di entrambi, per questo so riconoscerli negli occhi delle persone". Basta questa frase, e sento la mia intera vita traballare. Pensi che a te non succederà mai. Credi di sapere chi sei, l'hai sempre saputo, hai cominciato presto a nutrire i tuoi obiettivi e ti sei costruita con cura, un pezzettino per volta. Sei convinta che questo ti terrà al riparo da tutto. E invece, in un pomeriggio di metà agosto, capisci che non stai combattendo i mostri ma che il tuo mostro ha divorato te. Rifletto sulle sue parole e mi rendo conto che a portarmi qui, a trattenermi negli anni, è stata quella bambina che credeva di poter essere amata solo facendo la brava, quella che esisteva esclusivamente attraverso l'approvazione degli altri, tormentata dall folle e inconfessata paura che, se avesse smesso di compiacerli, il loro amore sarebbe scomparso. Quella che non si era mai concessa la possibilità di fare una cosa sbagliata, di correre un rischio, di accettare di sentirsi sola o spaesata. Quella che adesso, d'un tratto, in una camer d'ospedale, davanti a una donna vicina alla fine, si accorge di aver scalato una montagna che non era la sua. Un paio di occhi buoni, quella mattina, mi cambiano la vita in un attimo.”

“mi opinión del hecho mismo empezó a modificarse, y con pensamientos mas fríos y serenos empecé a considerar qué era lo que iba a acometer; qué autoridad o misión tenía yo para pretender ser juez y verdugo de aquellos hombres, como criminales, a quienes el Cielo había creído oportuno a lo largo de tantas generaciones tolerar dejándoles impunes, de modo que siguiesen así y fuesen, como lo eran, verdugos de Sus juicios, los unos para los otros; hasta qué punto me habían perjudicado aquellos seres, y qué derecho tenía yo a mezclarme en luchas sangrientas y derramar sangre como ellos lo hacían entre sí. Muy a menudo debatí esta cuestión conmigo mismo en los siguientes términos: ¿Cómo sé yo el juicio de Dios en este caso particular?”

“Mi padre era un hombre decente. O, por lo menos, eso que llamaríamos un hombre decente: alguien que, en las pequeñas circunstancias de la vida, prefiere no complicarse con las molestias de la indecencia. Uno que, por ejemplo, si al salir de la panadería desecubre que se lleva, además de las facturas, pebetes y miñones, un cuarto kilo de cuernitos sin pagar, vuelve al local, compone una sonrisa tímida, turbada - que le sale perfecta- e intenta un chiste malo para decirle a la dueña que ha vuelto porque es un hombre decente: -¡Vengo a denunciar un robo! Le dirá, por ejemplo, y que él es el delincuente que acaba de llevarse el cuarto de cuernitos sin previo abono de su precio estipulado. O sea: mi padre era un hombre cómodo, que nunca quiso tomarse el trabajo de ver qué haía un poco más allá de la decencia, de la conveniencia, de los buenos modales y las reglas morales. La decencia, en general, es cuestión de falta de imaginación o de pereza, y mi padre tenía, por lo que sé, bastante de las dos. Aunque, por supuesto, no sé qué habría pasado si alguna vez la tentación de la indecencia lo hubiera asaltado en serio, armada de una buena recompensa. Es fácil ser decente cuando te cuesta un cuarto de cuernitos; de allí en más se hace más y más difícil, hasta que llega al punto en que cada cual encuentra su temperatura de fundido. Si no hay metal que resista el calor pertinente, ¿por qué habría hombres o mujeres? Es - si existen tales cosas - una de esas verdades innegables; sabiéndolo, ¿no es preferible ahorrarse el fuego de decenas, cientos de grados celsius, y fundirse cin tanto despilfarro?”

“Mi padre me dijo que leyera mucho ante todo. Sobretodo que viera en la lectura no una oblicación sino un goce. Creo que la frase lectura obligatoria es un contrasentido. La lectura no debe ser obligatoria. Podemos hablar de placer obligatorio. ¿Y por qué? El placer no es algo obligatorio; es algo que buscamos. ¿Felicidad obligatoria? La felicidad la buscamos también. Pues bien, yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la facultad de Filosofía y Letras en la universidad de Buenos Aires y siempre les aconsejé a mis estudiantes: Si un libro les aburre, déjenlo. No lo lean por que es famoso. No lean un libro porque es moderno. No lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo aunque ese libro sea "El Paraíso Perdido" o "El Quijote". Si un libro es tedioso seguro ese libro no fue escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de felicidad...”