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M Quotes

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“Mexico is sex and Canada is mind. There is much about Canada that I find admirable - the treatment of immigrants, for example, particularly those from Central America during the recent civil wars there. But there is confusion too: I know of Croatian Nazis who are subsidized by the Canadian government to maintain their racist culture. There is Canada, trying to sustain diversity without knowing exactly what it's doing.”

“Mexico just needs more journalists, and especially more good places to publish and exhibit. There are all kinds of censorship practiced in Mexico, not just violent repression. Perhaps the biggest threat to good journalism here is the massive power of the country's media monoliths - Televisa and TV Azteca - who have 80% of the market. They endlessly saturate the country with propaganda and inanity.”

“Meyer [sic] Amschel Rothschild, who founded the great international banking house of Rothschild which, through its affiliation with the European Central Banks, still dominates the financial policies of practically every country in the world, said: ‘Permit me to issue and control the money of a nation, and I care not who makes its laws.’”

“Meşe palamutlarım var isterseniz" dedi ağaç, yardım etmek istercesine. Nemli sessizlikte öylece oturdular bir an için. "Rincewind, ağaç dedi ki-" "Ağaçlar konuşamaz," diye kestirip attı Rincewind. "Bunu hatırlamak çok önemli." "Ama demin duydun-" Rincewind iç çekti. "Bak," dedi. "Basit biyoloji, tamam mı? Konuşmak için doğru donanıma sahip olmak gerek, tıpkı ciğerler, dudaklar ve-" "Ses telleri" dedi ağaç. "Evet, onlara." dedi Rincewind. Susup kasvetle yağmura baktı.”

“Mfalme Sulemani alikuwa mtu mwenye hekima kuliko wote ulimwenguni. Anatushauri, “Adui yako akiwa ana njaa, mpe chakula; Tena akiwa ana kiu, mpe maji ya kunywa; Maana utatia makaa ya moto kichwani pake; Na BWANA atakupa thawabu (Mithali 25:21-22). Yesu anasema jambo fulani linalofanana sana na hilo katika mafundisho Yake yaliyofuata (Mathayo 5:44-45). Kitendo cha kutukanwa, kupigwa, kushtakiwa au kulazimishwa kubeba mzigo mzito usio wa kwako kinaweza kusababisha mafutu mabaya kabisa katika asili ya binadamu. Yaani, chuki, hasira, ukatili na hata vurugu. Lakini pale wale waliobarikiwa kuwa na hekima wanapojikuta katika majaribu makubwa kama hayo tabia yao haitakiwi kuwa ya shari, inda au ya kulipiza kisasi. Bali inatakiwa kuwa ya kusaidia, kuwa na ridhaa ya kutenda mambo mema, na kuwa mwema kwa wengine siku zote.”

“Mfundishe mtoto wako maadili mema kwa miaka kumi na tatu, katika umri wa miaka kumi na tatu fikra za mtoto huanza kuwa na maono na utambuzi wa vitu mbalimbali na watoto katika umri huo wanao uwezo wa kuchambua dhana kadha wa kadha za kinadharia na hali kadhalika wanao uwezo wa kuchambua nadharia tata zisizokuwa na hakika na hata zile zenye hakika zisizokuwa tata, kabla hujamkabidhi kwa dunia. Ukimkabidhi mtoto wako kwa dunia kabla ya umri wa miaka kumi na tatu, kama vile kumpeleka katika shule ya bweni au kumpeleka akalelewe na watu wengine ambao si wazazi wake, yale ambayo hukumfundisha atafundishwa na ulimwengu. Mpeleke mtoto wako katika shule ya bweni au kuishi na watu wengine akiwa amefundishwa maadili mema. Kinyume cha hapo atafundishwa na shule au watu wengine kwa kudharauliwa, kuchukiwa na kuadabishwa.”

“Mi-a povestit, mie, ca unui mare, frica lui. A zis că pe-acolo pe unde fusese dus, în Rusia, în lagăr, pe front, din nou în lagăr în România, ca prizonier, apoi cu refugiul şi bombardamentele, cunoscuse frica. Dar era numai frica lui. Că frica de moartea ta nu e cu adevărat frică - tot nu depinde de tine moartea ori nemoartea ta. Frica cea mare, adevărată, a zis tata, e cea pentru alţii: nevastă, copii. Ştii că de tine a depins să-i fereşti de pericol şi n-ai făcut-o. Frica cea mare nu e moartea ta, e viaţa pe care or s-o îndure ai tăi, din pricina ta.”

“Mi abuela tenia una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En tras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno a uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte...”

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso, el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión que haga reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse una de ellas es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo. Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillas húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo las cerillas una a una. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todas de un solo golpe, producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte… Desde que mi abuela murió he tratado de demostrar científicamente esta teoría. Tal vez algún día lo logre”

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno a uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte...”