Quotessence
Home / Quotes / T Quotes

T Quotes

Browse famous quotes beginning with T. This page is a child index of the full Popular Quotes A-Z directory.

All T Quotes

“toda vez que você diz para sua filha que grita com ela por amor você a ensina a confundir raiva com carinho o que parece uma boa ideia até que ela cresce confiando em homens violentos porque eles são tão parecidos com você - aos pais que têm filhas”

“Toda vida es breve, como las visiones de una estrella brillando en la noche, en un diminuto cielo, la muerte parece lejana para nosotros. La vida es un misterio, como una flor se abre al viento; así en un corazón comienza la ceremonia del amor y de la vida, porque temer al amor, es temer la vida, a convertirnos en olvido en la noche, en un espejo de cenizas.”

“Todas as coisas são boas ou más por comparação. Uma análise suficiente mostrará que o prazer, em todos os casos, é apenas o contraste da dor. Prazer positivo é mera ideia. Para ser feliz, até certo ponto, devemos ter sofrido na mesma proporção. Jamais sofrer equivaleria a não ter jamais sido feliz. Mas está demonstrado que na vida inorgânica a dor não pode existir; daí a necessidade da dor para a vida orgânica. A dor da vida primitiva da Terra é a única base da felicidade da derradeira vida no Céu.”

“Todas as modalidades de amostragem fornecem apenas uma informação provável a respeito da população da qual se extraiu a amostra. Ao provar uma teoria científica pela experimentação, procuramos informar-nos sobre um conjunto de ocorrências naturais, por meio de uma amostra, convencendo-nos de que o universo considerado se conforma com as configurações geradas pelo modelo que adotamos, em toda a sua extensão. Muitas asneiras têm sido ditas a respeito da probabilidade na ciência pelos que não compreendem esta concepção. Há filósofos que falam em “teorias prováveis”, e outros chegam a falar como se os fatos pudessem ser prováveis. Os fatos existem ou não”

“Todas las disparidades del mundo, las diversas alas de la paradoja, las dos caras del problema, las preguntas de deshojar la margarita, la concienca con forma de tijera, todas las polaridades, las cosas y sus imágenes y las cosas que no proyectan sombras y, sencillamente, las explosiones cotidianas de una calle, esta cara y aquélla, una casa y un dolor de muelas, explosiones que sólo tienen, en su nombre, letras diferentes, mi aguja todo lo atraviesa, y yo mismo, mis ávidas fantasías, todo lo que ha existido y hoy existe, somos parte de un collar de imcomprensible belleza y falta de sentido.”

“Todas las familias son diferentes, pero me he fijado en que, en muchas ocasiones, detrás de cada exhausta mujer madura cargada de responsabilidades que se ocupa de sus padres cuando envejecen suele haber un par de hermanos varones que no tiran del carro. Supongo que no educamos a los hombres para que acudan al rescate cuando surge una crisis familiar.”

“Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano. Hace casi 80 años, entre 1936 y 1939, en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, una espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Causó miles de muertos, destruyó hogares, arruinó el país y llevó a mucha gente al exilio. Para evitar que tan desoladora tragedia vuelva a repetirse nunca es conveniente recordar cómo ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraerse conclusiones útiles sobre la paz y la convivencia que jamás se deben perder. Lecciones terribles que jamás debemos olvidar.”

“Todas las historias militares que glorifican a los grandes generales simplifican en exceso la prosaica verdad: los vencedores de las guerras del pasado no fueron siempre los ejércitos que disponían de los mejores generales y las mejores armas, sino que a menudo fueron simplemente aquellos que portaban los gérmenes más desagradables para transmitirlos a sus enemigos.”

“Todas las reuniones terminan con el recuerdo de los buenos abuelos de los vecinos, esos inmigrantes europeos que vinieron con una mano atrás y otra adelante, que llegaron para trabajar honestamente, que eran pobres pero dignos. Otro mito. Los inmigrantes de aquella época eran, en muchos casos, pobres y ladronzuelos, otros eran anarquistas perseguidos por la policía, en gran parte se convirtieron en comerciantes deshonestos que preferían ganar dinero antes que plantearse cualquier tipo de responsabilidad ética. Pero ya no discuto, si alguna vez discutí. Estoy resignada a ese sentido común que comparten. El sentido común es una mentira, pero discutir una mentira creíble es una empresa de titanes. "Mis muertos tristes", p.13”

“Todavía hoy asocio todos nuestros esfuerzos por enterarnos de lo que pasaba en el mundo exterior al nombre de Dajti, la apartada cordillera que rodeaba nuestra capital y dominaba su paisaje como si la hubiese tomado como rehén. Dajti estaba físicamente alejada, aunque siempre la teníamos presente. Nunca fui hasta allí. Todavía no sé qué significaba "recibido desde Dajti"; es decir: quién recibía qué de quién y cómo. Supongo que lo que había allí era un satélite o un repetidor de televisión. Dajti estaba en todos los hogares, en todas las conversaciones y en la mente de todos. "Lo vi anoche a través de Dajti" significaba: "Estuve vivo. Violé la ley. Pude pensar". Durante cinco minutos. Durante una hora. Durante un día entero. Durante el tiempo que Dajti estuvo activo.”

“Todavía hoy perduran en Latinoamérica y lastran su desarrollo económico actitudes y situaciones que obstruyen la actividad económica privada conducida de buena fe, y a la vez estimulan y premian a los negociantes inescrupolosos, a los traficantes de influencias, a los sobornadores de funcionarios públicos y defraudadores del fisco. Y frente a esto, la reacción espontánea del gobernante heredero de la tradición hispánica será aumentar los controles, las restricciones, las fiscalizaciones, sin advertir que no hay ninguna razón para que haya menor proporción de gente sobornable entre los controladores que entre los controlados, de manera que con cada nuevo trámite, con cada nueva restricción, crecen las probabilidades de corrupción y disminuyen las posibilidades de desenvolverse los ciudadanos sin recurrir a expedientes extraordiarios, aun para las gestiones más corrientemente necesarias [...]. Estas obstrucciones van a ser, cada una, la ocasión de una ofera o una solicitud de soborno. Y el funcionario honesto tendrá tendencia a la vacilación, cuando no a la parálisis, por temor a que su buena disposición hacia tal o cual proyecto sea interpretada como producto de alguna oscura transacción.”