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Mujeres Quotes

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Mujeres Quotes

“Si las mujeres fueran ángeles, ellas no serían de este mundo, pero su existencia nos demuestra que son bellos regalos del cielo que siempre brillan entre nosotros.”

“La solidaridad entre los peruanos siempre será más poderosa que sus desastres naturales, sus problemas económicos y sociales, y sus diferencias políticas y religiosas.”

“Las consecuencias de esos procesos nos duelen hasta hoy cada vez que una comunidad originaria debe reclamar por sus derechos atropellados, no precisamente por un "encuentro de culturas" sino por la lógica del capitalismo globalizado que los ningunea y los condena a vivir en zonas marginales e improductivas. Sigue gozando de muy buena salud la mirada "zoológica" (...) deshumanizar a la conquistada y al conquistado para dar por válido el "justo castigo" disfrazado de civilización y naturalizar los atropellos, las masacres y las incoherencias hasta convertirlas en algo "lógico".”

“Parker siguió escribiendo columnas para Esquire hasta 1962. El último libro que reseñó fue Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, que le encantó. "Me devuelve la fe en el terror y en la muerte. No puedo decir nada mejor del libro ni de su autora". Estas fueron las últimas palabras de Parker como crítica literaria.”

“De haber sido la protagonista de un libro de contenido moral, en ese momento de su vida, Jo se hubiese transformado en santa, hubiese renunciado al mundo y se hubiese dedicado a recorrer los caminos haciendo el bien, con un sencillo sombrero y los bolsillos llenos de panfletos. Pero lo cierto es que Jo no era una protagonista de una novela, sino una joven real, que luchaba por salir adelante en la vida, como hacen cientos de mujeres, y actuó conforme a su naturaleza, sintiéndose enfadada, triste, lánguida o animada según los casos.”

“No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!”

“Mira, las mujeres son como el fuego, como las llamas. Algunas son como velas, luminosas e inofensivas. Algunas son como chispas, o como brasas, o como las luciérnagas que perseguimos las noches de verano. Algunas son como hogueras, un derroche de luz y de calor para una sola noche, y quieren que después las dejen en paz.Algunas son como el fuego de la chimenea: no muy espectaculares, pero por debajo tienen cálidas y rojas brasas que arden mucho tiempo. Pero Dianne... Dianne es como una cascada de chispas que sale de un afilado cuchillo de hierro que Dios acerca a la piedra de afilar. No puedes evitar mirar, no puedes evitar desearla. Hasta es posible que acerques una mano durante un segundo. pero no puedes dejarla allí. Te partirá el corazón.”

“Si queremos que el mundo escape de las temibles consecuencias del crecimiento de la población global y de los diez mil o doce mil millones de personas en el planeta a finales del siglo XXI, debemos inventar medios seguros y más eficientes de cultivar alimentos, con el consiguiente abastecimiento de semillas, riego, fertilizantes, pesticidas, sistemas de transporte y refrigeración. También se necesitarán métodos contraconceptivos ampliamente disponibles y aceptables, pasos significativos hacia la igualdad política de las mujeres y mejoras en las condiciones de vida de los más pobres.”

“El hecho de que la forma en la que viví la experiencia del aborto, la clandestinidad, forme parte del pasado no me parece un motivo válido para que se siga ocultando. La ley, que casi siempre se considera justa, cae en la paradoja de obligar a las antiguas víctimas a callarse porque "todo aquello se acabó", haciendo que lo que sucedió continúe oculto bajo el mismo silencio de entonces. Pero precisamente porque ya n pesa ninguna prohibición sobre el aborto puedo afrontar (dejando de lado el sentido colectivo y las fórmulas necesariamente simplificadas, impuestas por la lucha de los años setenta: violación de los derechos de las mujeres", etcétera) de forma real este acontecimiento inolvidable.”

“Millones de chicas han subido alguna vez una escalera parecida a aquella y han llamado a una puerta detrás de la cual había una mujer de la que no sabían nada y a quien iban a confirmar su sexo y su vientre. Y la mujer, la única persona capaz de ayudarles en su desgracia, ha abierto la puerta y ha aparecido ante ellas con un delantal, unas zapatillas de lunares y un trapo de cocina en la mano, y les ha preguntado: "`¿quería algo, señorita?´”

“Más tarde, al acordar el rápido parpadeo de sus ojos y su forma de mordisquearse el labio inferior, pensé que había en ella algo de animal acorralado, que ella también tenía miedo. Pero de la misma forma que yo estaba dispuesta a todo con tal de abortar, ella no se hubiera detenido ante nada a la hora de provocarme el aborto. Lo hacía por dinero, naturalmente, pero quizá también por un deseo de ser útil a las mujeres. O tal vez por la satisfacción secreta de detentar en su apartamento del pasaje Cardinet el mismo poder que los médicos que apenas la saludaban".”

“Yo me acordé de la leyenda del yaguareté. Había un guerrero muy poderoso, en la selva; tan famoso que otro igual de fuerte lo retó a duelo. Pelearon toda la noche y, cuando salió el sol, uno logró clavar la lanza en el corazón del rival. Pero el herido no murió. Ninguno de los dos murió, tampoco perdieron o ganaron la pelea. Se transformaron, los cuerpos unidos, en el yaguareté, el animal que brilla en los bosques de la noche, atrapado en la más perfecta simetría. (Todas las leyendas de varones transformados en animales son por competencia. La mayoría. A las mujeres nomás se las condena. Lo mismo pasa con las flores. Hay muchas flores que alguna vez fueron mujeres. La flor del ceibo, por ejemplo. Todos conocen la historia de Anahí. La quemaron. A los hombres nunca los queman.) "Los pájaros de la noche", p.42”

“Sobre todo cuando eran hombres jóvenes y andaban con sus prometidas, sus novias o sus esposas de bracete por las calles, como exhibiéndolas. Para mí no eran sino ladrones de lo más hermoso que existe en el mundo. Y lo más hermoso del mundo no puede ser propiedad de nadie. Cómo se podía admitir que a una mujer joven y hermosa se le exigiera firmar Fulana de Sutano, Mengano o Perengano de tal. El de, allí, no es de nadie. Por eso me alegro cuando las mujeres hermosas engañan a sus maridos y los dejan con el de del dedo propietario rascándose los cuernos. Alguna vez se acabarán los hombres, pensaba de chico, y todos andaremos mucho mejor.”

“Las circunstancias nos regalan a veces unas horas doradas, un tiempo en el cual un grupo de mujeres compartimos una intimidad hecha de recuerdos de infancia, de ilusiones y desilusiones, dichas inmensas, miedos al futuro y a la muerte, cuyo significado quizá debamos descifrar. En ese círculo cada amiga está presente con toda su experiencia y su compasión. Es un momento único que nos nutre y nos sostiene.”

“Los hombres rara vez lo hace, porque, cuando una mujer aconseja algo, los amos de la creación no aceptan sus instrucciones hasta estar seguros de que coinciden con lo que ellos mismos pretenden hacer. Entonces pasan a la acción, y si sale bien, conceden la mitad del mérito a la parte más débil, mientras que si no resulta, en un alarde de generosidad, le atribuyen la totalidad de la responsabilidad.”

“El placer femenino no busca tan solo una solución, un fin. Es un placer que circula para durar más; es un placer que pasea, que tiene una geografía amplia que le permite escapar a sus fronteras orgánicas y desbordar por completo el concepto de orgasmo; es un placer que se distrae, que se da el lujo de jugar, pensar en otras cosas y encontrarse con playas desconocidas y aldeas misteriosas que son nuestra patria, quiero decir, nuestra perdida.”

“El placer femenino no busca tan solo una solución, un fin. Es un placer que circula para durar más; es un placer que pasea, que tiene una geografía amplia que le permite escapar a sus fronteras orgánicas y desbordar por completo el concepto de orgasmo; es un placer que se distrae, que se da el lujo de jugar, pensar en otras cosas y encontrarse con playas desconocidas y aldeas misteriosas que son nuestra patria, quiero decir, nuestra ‘matria’ perdida.”

“Todas las familias son diferentes, pero me he fijado en que, en muchas ocasiones, detrás de cada exhausta mujer madura cargada de responsabilidades que se ocupa de sus padres cuando envejecen suele haber un par de hermanos varones que no tiran del carro. Supongo que no educamos a los hombres para que acudan al rescate cuando surge una crisis familiar.”