Quotessence
Home / Authors / Ernesto Sabato Books
Ernesto Sabato

Ernesto Sabato Books

Writer

El Túnel

A source page for quotes linked to Ernesto Sabato.

0 quotes

La resistencia

A source page for quotes linked to Ernesto Sabato.

0 quotes

El Tunel

A source page for quotes linked to Ernesto Sabato.

0 quotes

Antes del fin

A source page for quotes linked to Ernesto Sabato.

0 quotes

The Tunnel

A source page for quotes linked to Ernesto Sabato.

0 quotes

Related Quotes

“A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.”

“In any case, there was only one tunnel, dark and lonely, mine, the tunnel in which I had spent my childhood, my youth, my whole life. And in one of those transparent lengths of the stone wall I had seen this girl and had gullibly believed that she was traveling another tunnel parallel to mine, when in reality she belonged to the broad world, to the world without confines of those who do not live in tunnels; and perhaps she had peeped into one of my strange windows out of curiosity and had caught a glimpse of my doomed loneliness, or her fancy had been intrigued by the mute language, the clue of my painting. And then, while I advanced always along my corridor, she lived her normal life outside, the exciting life of those people who live outside, that strange, absurd life in which there are dances and parties and gaiety and frivolity. And it happened at times that when I walked by one of my windows she was waiting for me, silent and longing (why was she waiting for me? why silent and longing?); but other times she did not get there on time, or she forgot about this poor creature hemmed in, and then I, with my face pressed against the glass wall, could see her in the distance, smiling or dancing carefree, or, what was worse, I could not see her at all and I imagined her in inaccessible or vile places. And then I felt my destiny a far lonelier one than I had imagined.”

“But what if all that isn’t true?” the girl who was at that moment behind his back was to say to him two years later; an enormous span of time—Bruno thought—because it was not measured in months or even in years, but rather, as is peculiar to this class of beings, in spiritual catastrophes and days of utter loneliness and inexpressible sadness; days that lengthen and become distorted, like shadowy phantoms on the walls of time.”

“He pasado tres días extraños: el mar, la playa, los caminos me fueron trayendo recuerdos de otros tiempos. No sólo imágenes: también voces, gritos y largos silencios de otros días. Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza. El mar está ahí, permanente y rabioso. Mi llanto de entonces, inútil; también inútiles mis esperas en la playa solitaria, mirando tenazmente al mar”

“A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil […] Me quedé reflexionando en esa idea de la falta de sentido. ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?”

“La masificación suprime los deseos individuales, porque el Superestado necesita hombres-cosas intercambiables, como repuestos de una maquinaria. Y en el mejor de los casos, permitirá los deseos colectivizados, la masificación de los instintos: construirá gigantescos estadios y hará volcar semanalmente los instintos de la masa en un sólo haz, con sincrónica regularidad. Mediante el periodismo, la radio, el cine y los deportes colectivos, el pueblo embotado por la rutina podrá dar salida a una suerte de panonirismo, a la realización colectiva de un gran sueño. De modo que al huir de las fábricas en que son esclavos de la máquina, entrarán en el reino ilusorio creado por otras máquinas: por rotativas, radios y proyectores.”

“He aquí el fin del hombre renacentista. La maquina y la ciencia que había lanzado sobre el mundo exterior, para dominarlo y conquistarlo, ahora se vuelven contra él, dominándolo y conquistándolo como a un objeto más. Ciencia y maquina se fueron alejando hacia un olimpo matemático, dejando sólo y desamparado al hombre que les había dado vida. Triángulos y acero, logaritmos y electricidad, sinusoides y energía atómica, unidos a las formas más misteriosas y demoníacas del dinero, constituyendo finalmente el Gran Engranaje, del que los seres humanos acabaron por ser oscuras e impotentes piezas.”

“Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuantas veces me he preguntado como encarnar esta palabra, cómo vivir la resistencia. Antes cuando la vida era menos dura, yo hubiera entendido por resistir un acto heroico, como negarse a seguir embarcado en este tren que nos impulsa a la locura y al infortunio. ¿Se les puede pedir a la gente del vértigo que se revele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si tienen que mantener a sus hijos, a sus padres? Si son responsables, ¿Cómo habrían de abandonar esa vida?”

“La teología de Borges es el juego de un descreído y es motivo de una hermosa literatura. ¿Cómo explicar, entonces, su admiración por Léon Bloy? ¿No admirará en él, nostálgicamente, la fe y la fuerza? Siempre me ha llamado la atención que admire a compadres y a guapos de facón en la cintura. Por eso planteo estas cuestiones: ¿Le falta una fe a Borges? ¿No estarán condenados a algún Infierno los que descreen? ¿No será Borges ese Infierno? A usted, Borges, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla rara de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro; a usted, Borges, lo veo ante todo como un Gran Poeta. Y luego, así: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil e inmortal.”

“Existe una opinión generalizada según la cual la matemática es la ciencia más difícil cuando en realidad es la más simple de todas. La causa de esta paradoja reside en el hecho de que, precisamente por su simplicidad, los razonamientos matemáticos equivocados quedan a la vista. En una compleja cuestión de política o arte, hay tantos factores en juego y tantos desconocidos e inaparentes, que es muy difícil distinguir lo verdadero de lo falso. El resultado es que cualquier tonto se cree en condiciones de discutir sobre política y arte -y en verdad lo hace- mientras que mira la matemática desde una respetuosa distancia.”

“Pero, para colmo, nadie te podrá garantizar lo porvenir, porvenir que en cualquier caso es triste: si fracasás, porque el fracaso es siempre penoso y, en el artista, trágico; si triunfás, porque el triunfo es una especie de vulgaridad, una suma de malentendidos, un manoseo; convirtiéndote en esa asquerosidad que se llama un hombre público, y con derecho (¿con derecho?) un chico, como vos mismo eras al comienzo, te podrá escupir.Y también deberás aguantar esa injusticia, agachar el lomo y seguir produciendo tu obra, como quien levanta una estatua en un chiquero”

“Fíjate que nunca he podido acabar una novela rusa. Son tan trabajosas… Aparecen millares de tipos y al final resulta que no son más que cuatro o cinco. Pero claro, cuando te empiezas a orientar con un señor que se llama Alexandre, luego resulta que se llama Sacha y luego Sachka y luego Sachenka, y de pronto algo grandioso como Alexandre Alexandrovitch Bunine y más tarde es simplemente Alexandre Alexandrovitch. Apenas te has orientado, ya te despistan nuevamente. Es cosa de no acabar: cada personaje parece una familia. No me vas a decir que no es agotador, mismo para ti.”

“Just as the office worker dreams of murdering his hated boss and so is saved from really murdering him, so it is with the author; with his great dreams he helps his readers to survive, to avoid their worst intentions. And society, without realizing it respects and even exalts him, albeit with a kind of jealousy, fear and even repulsion, since few people want to discover the horrors that lurk in the depths of their souls. This is the highest mission of great literature, and there is no other.”