Quotessence
Home / Quotes / P Quotes

P Quotes

Browse famous quotes beginning with P. This page is a child index of the full Popular Quotes A-Z directory.

All P Quotes

“Porque, para ellos, el amor se limita al Preludio, a las palabras dichas ante el telón aún cerrado, y cuando arranca la obra, cuando se aparta el telón, empieza algo completamente distinto. ¿Cómo quieren que la obra esté bien interpretada con semejante malentendido entre los actores ya desde las primeras réplicas? Lo que sucede es que éramos enamoradas y ellos nos convirtieron en amas de casa, en cocineras... Eso es lo que nos resistimos a perdonarles.”

“Porque pensé que eso sería todo, que le ocurriría lo mismo que a mi, que entre todo ese mar de desconocidos siempre terminaría eligiéndome a mi, incluso aunque no le hubiese dado la opción, que volveríamos a vernos tarde o temprano que de algún modo entonces estaríamos en igualdad de condiciones, el problema era que había una distancia infinita entre imaginármela en una cama entre otros brazos y saber que sentía algo por otra persona, una conexión, una relación algo como lo que tuvimos nosotros, lo primero escocia, lo segundo dolía tanto.”

“Porque por encima de todas las razones sociales y psicológicas que pueda encontrar a lo que viví, hay una de la cual estoy totalmente segura: esas cosas me ocurrieron para que diera cuenta de ellas. Y quizás el verdadero objetivo de mi vida sea este: que mi cuerpo, mis sensaciones y mis pensamientos se conviertan en escritura, es decir, en algo inteligible y general, y que mi existencia pase a disolverse completamente en la cabeza y en la vida de los otros (1999, pp. 114-115)”

“Porque razonar sobre las causas y los efectos es algo bastante difícil, y creo que sólo Dios puede hacer juicios de ese tipo. A nosotros nos cuesta ya tanto establecer una relación entre un efecto tan evidente como un árbol quemado y el rayo que lo ha incendiado, que remontar unas cadenas a veces larguísimas de causas y efectos me parece tan insensato como tratar de construir una torre que llegue hasta el cielo. —El doctor de Aquino —sugirió el Abad— no ha temido demostrar mediante la fuerza de su sola razón la existencia del Altísimo, remontándose de causa en causa hasta la causa primera, no causada. —¿Quién soy yo —dijo Guillermo con humildad— para oponerme al doctor de Aquino?”

“Porque si una lleva una falda o un escote de un tiempo a esta parte lo lleva para sí misma o en nombre del em­­poderamiento, una de dos, y que no me mire nadie porque machete al machote y madre mía qué fuerte e inde­­pen­­diente con mi falda, que era a lo que me reducían antes, a ser dos piernas y poca tela y me quejaba y con razón y ahora como por arte de magia resulta que eso es signo de empoderamiento, pero no puede mirarlo nadie. Nos he­­mos encerrado tanto en nosotros mismos, nos hemos individuado tanto y hemos hecho tantos esfuerzos por acabar con lo de las dinámicas de poder —y, nos guste o no, la belleza siempre ha implicado y siempre implicará poder— que hemos terminado creyendo que no pro­­vocamos ningún efecto, ninguna reacción en el otro y que lo contrario sería inaceptable, aunque las mujeres nos lo hemos creído a medias, como todas las mentiras que nos contamos a nosotras mismas. Por eso rara vez nos ponemos escote y los labios rojos para estar solas en casa, de la misma forma que el pavo real no desplegaría su cola si no hubiera una pava a la vista, porque gilipollas no es y por lo del ahorro energético, y negar que un escote bonito es enseñado de cuando en cuando para ser visto, solo cuando quiere ser visto, cuando quiere ser mirado, además de ridículo niega parte de nuestro poder como mujeres, un poder que no se reduce a lo bello y a lo sexual pero del que lo bello y lo sexual forman parte y no pasa nada y por eso toda mujer ama a un fascista: porque todo el que mira nuestros escotes lo es, a no ser que sea un trapero en un videoclip, entonces es un trapero al uso, entonces se le permite. Y porque mal que bien y según el nuevo canon, nuestros abuelos lo fueron y nuestros padres lo son. No solo porque se les fueran los ojos con las mujeres bonitas que cruzaban los pasos de cebra cuando pensaban, inocentes, que no nos dábamos cuenta.”

“Porque é que cada pequena localidade não pode ter um santuário dedicado a uma grande peça de arte, em vez de as peças estarem todas juntas de uma forma que torna impossível a quem quer que seja apreendê-las de uma única vez? Uma só obra-prima não é suficiente para uma sala, ou até para um edifício? Ter numa única sala dez grandes obras de arte, ou cem, é absurdo, uma vez que cada uma delas é um mundo em si e por si.”

“Porridge is our soup, our grits, our sustenance, so it's pretty much the go-to for breakfast. For the first time, I ate with a bunch of other Taiwanese-Chinese kids my age who knew what the hell they were doing. Even at Chinese school, there were always kids that brought hamburgers, shunned chopsticks, or didn't get down with the funky shit. They were like faux-bootleg-Canal Street Chinamen. That was one of the things that really annoyed me about growing up Chinese in the States. Even if you wanted to roll with Chinese/Taiwanese kids, there were barely any around and the ones that were around had lost their culture and identity. They barely spoke Chinese, resented Chinese food, and if we got picked on by white people on the basketball court, everyone just looked out for themselves. It wasn't that I wanted people to carry around little red books to affirm their "Chinese-ness," but I just wanted to know there were other people that wanted this community to live on in America. There was on kid who wouldn't eat the thousand-year-old eggs at breakfast and all the other kids started roasting him. "If you don't get down with the nasty shit, you're not Chinese!" I was down with the mob, but something left me unsettled. One thing ABCs love to do is compete on "Chinese-ness," i.e., who will eat the most chicken feet, pig intestines, and have the highest SAT scores. I scored high in chick feet, sneaker game, and pirated good, but relatively low on the SAT. I had made National Guild Honorable Mention for piano when I was around twelve and promptly quit. My parents had me play tennis and take karate, but ironically, I quit tennis two tournaments short of being ranked in the state of Florida and left karate after getting my brown belt. The family never understood it, but I knew what I was doing. I didn't want to play their stupid Asian Olympics, but I wanted to prove to myself that if I did want to be the stereotypical Chinaman they wanted, I could. (189) I had become so obsessed with not being a stereotype that half of who I was had gone dormant. But it was also a positive. Instead of following the path most Asian kids do, I struck out on my own. There's nature, there's nurture, and as Harry Potter teaches us, there's who YOU want to be. (198) Everyone was in-between. The relief of the airport and the opportunity to reflect on my trip helped me realize that I didn't want to blame anyone anymore, Not my parents, not white people, not America. Did I still think there was a lot wrong with the aforementioned? Hell, yeah, but unless I was going to do something about it, I couldn't say shit. So I drank my Apple Sidra and shut the fuck up. (199)”

“Port o rochie gri, în volută, îmi amintește de felul în care valurile se sparg cenușiu și tulbure de coastă la Marea Nordului. În orașul ăsta nimeni nu își poartă sufletul pe dinafară, nimeni nu își varsă amarul, ci doar, ocazional, berea. Cuvintele ies spurcate și abrupte din guri, ca-ntr-o babilonie a grăbiților, nu pot să le deslușesc destule emoții, nu pot să mă hrănesc de pe buzele lor. Străzile miros urât și mă forțează să-mi îndes capul într-un fular negru sub care aș putea trece cu ușurință drept o fată afgană. Sunt prea puțini oamenii care ne vor și prea mulți cei care ne vor schimbați.”

“Port Talbot is a steel town, where everything is covered with gray iron ore dust. Even the beach is completely littered with dust, it's just black. The sun was setting, and it was quite beautiful. The contrast was extraordinary, I had this image of a guy sitting there on this dingy beach with a portable radio, tuning in these strange Latin escapist songs like 'Brazil.' The music transported him somehow and made his world less gray.”