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P Quotes

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“Por lo general, las personas no muestran lo terribles que son. Pero son como una vaca pastando tranquila que, de repente, levanta la cola y descarga un latigazo sobre el tábano. Basta que se dé la ocasión para que muestren su horrenda naturaleza. Recuerdo que se me llegaba a erizar el cabello de terror al pensar en que este carácter innato es una condición esencial para que el ser humano sobreviva. Al pensarlo, perdía cualquier esperanza sobre la humanidad.”

“Por masturbação, a cultura sexual masculina compreende não somente o autoerotismo, como qualquer forma de estimulação dos órgãos sexuais que não seja o coito. […] Para essa cultura”, continua Lonzi, “a sexualidade clitoridiana só pode atuar por meio da masturbação, mesmo que praticada por um(a) parceiro/a”. Importa afirmar, ao contrário, a carícia clitoridiana como relação sexual por completo. “Em nossa opinião, a diferença entre masturbação e não masturbação está na percepção da presença do outro e na troca erótica, não na execução de um modelo de coito” – modelo inteiramente determinado pelos “valores ideológicos da penetração heterossexual procriadora”. A questão do gozo clitoridiano é indissociável da questão política da subjetivação. A afirmação da mulher clitoridiana é o ponto de partida de um tipo novo de devir-sujeito. Lonzi estabelece uma relação determinante entre clitóris e pensamento quando declara que ser clitoridiana significa para uma mulher “pensar na primeira pessoa”. De fato, é impossível pensar por si mesma sem se conhecer, e se conhecer sem saber onde está e qual é o seu prazer. Na escola, escreve Lonzi, “os jovens aprendem o funcionamento da procriação, não o prazer sexual”. Se existe, por exceção, uma distância redutível, é aquela, muito pouco interrogada, entre saber pensar e saber gozar. Entre saber como formamos nossa cabeça e de que maneira a perdemos. Daí o conceito de autoconsciência (autocoscienza). Para uma mulher, a autoconsciência de seu sexo e de seu prazer distingue-se da consciência de ser dessa ou daquela maneira, vaginal ou clitoridiana. Não se trata de aceitar um dado de nascimento, uma forma de fatalidade. A autoconsciência desperta aquilo de que ela é a consciência, isto é, a verdadeira fonte do desejo. É assim que ela permite, antes de tudo, acabar com a culpa pela suposta frigidez vaginal. A “mulher vaginal” é de fato apenas uma projeção do esquema sexual masculino, uma fabricação da “cultura patriarcal [que] conseguiu manter o clitóris escondido e inutilizado”. “Como é possível que a mulher vaginal hesite em se conscientizar de problema sexual tão vasto?”, prossegue Lonzi. Porque a cultura patriarcal é precisamente uma cultura da clitoridectomia.”

“Por muchas veces que la experiencia y la razón le demuestran al hombre que, en las mismas circunstancias, si su carácter no ha cambiado, volverá a hacer lo que hizo; cuando por milésima vez aborde en las mismas circunstancias y con el mismo carácter una acción que terminará siempre del mismo modo; se sentirá seguro, como antes de cualquier experimento, de poder actuar como quiera. Todo ser humano, salvaje oculto, pese a las pruebas irrefutables presentadas por el razonamiento y la experiencia de que es imposible proceder de modo diferente en las mismas condiciones, siente que sin esa absurda idea (que es la esencia misma de la libertad) no puede imaginarse la vida Y no podría vivir porque todas las aspiraciones de los hombres todas sus exigencias no son más que aspiraciones e incrementar su libertad. [...]No podemos imaginarnos a un hombre privado de libertad a menos que esté privado de vida”

“Por mucho que se mejore el material en bruto de un hombre, aún tenemos algo más: la auténtica y libre elección de ese hombre, basada en el material que se le facilita, de anteponer su propio beneficio o relegarlo a un último lugar. Y esta libre elección es lo único que le concierne a la moral. El material psicológico malo no es un pecado sino una enfermedad. No necesita del arrepentimiento sino de la curación. Y por cierto, esto es muy importante. Los seres humanos se juzgan unos a otros por sus actos externos. Dios los juzga por sus elecciones morales.”

“Por más que pienso no logro entender cuál es la fascinación en observar cuadros de personas redondamente obesas y coloridas y curiosas. Creo que tanto color en sus obras es sinónimo de falta de creatividad. No veo más que payasos cuando observo esos cuadros y, francamente, no sé cuál sea su objetivo ni mensaje ni razón de ser. Inclusive lo veo como una burla, como si se estuviera mofando de la parte de El Arte que siempre termina siendo comercial y popular. Odio cuando pasa eso. Odio cuando un pendejo se pone a escupir en hojas blancas y de repente dice que sólo porque es una jalada que a otra persona no se le había ocurrido antes hacer, sólo por eso, ya es una obra de arte que vale un Marisse. Y se me hace patética esa parte, la parte en que el imbécil que hizo eso se vuelve la revelación del año y todos empiezan a hablar de él y termina siendo hasta el host en los Óscares aún cuando su rama no tenga nada que ver con el cine. El mundo está lleno de pendejos. El mundo está lleno de gente patética y por más que pienso, no entiendo por qué la gente no deja de hacer más gente y ya. Por qué no paran esta producción en masa de gente-pendeja más pendeja and so on. En serio: hay muchas cosas que la gente hace que simplemente no entiendo. Por ejemplo, un güey que estaba en la esquina pidiendo limosna, que no tenía piernas y que igual y ni nombre, él ¿por qué no mejor se avienta a la calle para que un pinche taxi lo atropelle y ya deje de sufrir y se largue a la chingada de este mundo que no hace más que burlarse en su cara de lo triste e infeliz que es su vida? No me digas que él tiene algo por qué vivir. Bueno, el homeless ese no me importa. Me importa lo que decía, de cómo se puede contaminar la esencia del arte y su razón de existir por imbéciles como esos. O también por los pinches posers que los apoyan. Porque si no fuera por esos, los otros no existirían. Pero ahí toda la gente: a aplaudir esculturas que no entienden y lienzos que no transmiten sentimiento alguno. O esos que son fanáticos de lo experimental: un obeso de cincuenta y dos años que, como no tenía nada que hacer, empezó a tomarse fotos desnudo y le gustaron tanto que las reveló y un enfermo sexual las vio y se excitó y se las compró y las subastó y ya por eso se convirtió en un artista. Y todos lo aplauden, hasta yo, pero por los huevos de atreverse a mostrar su antiestético y marginal cuerpo al mundo, como si no tuviéramos suficiente con las imágenes desgradables que tenemos qu e ver en el día a día. Por eso me cae tan bien Andy y por eso admiro su trabajo: porque me entiende. Es el único que ha logrado burlarse de la cultura y de esa adicción de la gente por admirar estupideces. Es el único que lo hace abierta y descaradamente, sin necesidad de aparentar. Se burla de una manera tan bizarra, tan baja, tan directa, que lo convierte en elegante. Y es que es una necesidad interna de la gente —de toda la gente— por admirar a algo, a alguien, que raya en lo rídiculo. La gente puede ser fan hasta de un poste. ¿A qué se deberá eso de tener esa urgencia por alabar a alguien, sea quien sea? De comprar revistas con chismes de gente que no conocen y de vidas que nunca se cruzarán. De perseguir perfectos desconocidos y comprar su ropa interior en subastas por cantidades estúpidas de dinero. No puedo evitar sentir pena ajena. La mayor parte del tiempo me da mucha pena el mundo en el que vivimos. Ya está viejo, le hace falta una remodelación —de tapiz, de muebles, de personajes—. Por eso digo que es mejor vivir afuera de él. Pero bueno, la gente nunca va a cambiar. Eso es lo que pienso, si tanto te importaba saber lo que pienso.”

“Por mí, que se vaya al carajo la evolución. Menudo error estamos hechos. Hemos hervido de muerte este planeta dulce y sustentador de vida (el único de toda la Vía Láctea) con un siglo de euforia por el transporte. El gobierno ha declarado la guerra a las drogas, ¿no? Pues que vayan a por el petróleo, ¡eso sí que es un colocón destructivo! Con un poco de esa mierda que te metas en el coche puedes ir a ciento cincuenta por hora, atropellar al perro del vecino y cargarte la atmósfera. Oye, ya que nos ha tocado ser Homo sapiens, ¿para qué darle más vueltas? Carguémonos el chiringuito. ¿Alguien tiene una bomba atómica? ¿Quién no la tiene hoy en día?”

“Por otro lado, como muestra de la continuidad con las prácticas anteriores, Pradera sostiene que «la llegada de los socialistas al poder en 1982 produjo en estos nuevos ocupantes del Estado el deslumbramiento de descubrir los privilegios situados a su alcance». Según este autor, los nuevos inquilinos «entraron en ese palacio encantado como visitantes de Disneylandia, dispuestos a montar en todos los carruseles y a jugar con todas las máquinas». Como ejemplo de ese uso indebido de privilegios disfrutados con la misma soltura que sus predecesores, Javier Pradera destaca la utilización del Azor, yate oficial de recreo de Franco, por parte de Felipe González durante las vacaciones, pues «desempeñó la función simbólica de dar la señal de partida para la indiscriminada utilización de los bienes posicionales del Estado por parte de los altos cargos».”

“Por outro lado, quando você se sentir tentado a não se incomodar com os problemas de alguém porque eles "não lhe dizem respeito", lembre-se de que, apesar de essa pessoa ser diferente de você, ela faz parte do mesmo organismo. Se esquecer esse fato, você se tornará um individualista. Se, por outro lado, esquecer que ela é um órgão diferente, quiser suprimir as diferenças e fazer todas as pessoas iguais, tornar-se-á um totalitário. O cristão não deve ser nem uma coisa nem outra. Sinto o forte desejo de lhe dizer — e acho que você sente a mesma coisa — qual dos dois erros é o pior. Essa é a estratégia do diabo para nos pegar. Ele sempre envia ao mundo erros aos pares — pares de opostos. E sempre nos estimula a desperdiçar um tempo precioso na tentativa de adivinhar qual deles é o pior. Sabe por quê? Ele usa o fato de você abominar um deles para levá-lo aos poucos a cair no extremo oposto; Mas não nos deixemos enganar. Temos de manter os olhos fixos em nosso objetivo, que está bem à nossa frente, e passar reto no meio de ambos os erros. Nem um nem outro nos interessam.”