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Carlos Ruiz Zafón Quotes

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Famous Carlos Ruiz Zafón Quotes

“No podía oír su voz o sentir su tacto, pero su luz y su calor ardían en cada rincón de aquella casa y yo, con la fe de los que todavía pueden contar sus años con los dedos de las manos, creía que si cerraba los ojos y le hablaba, ella podría oírme desde donde estuviese. A veces, mi padre me escuchaba desde el comedor y lloraba a escondida. Recuerdo que aquel alba de junio me desperté gritando. El corazón me batía en el pecho como si el alma quisiera abrirse camino y echar a correr escaleras abajo. Mi padre acudió azorado a mi habitación y me sostuvo en sus brazos, intentando calmarme. –No puedo acordarme de su cara. No puedo acordarme de la cara de mamá– murmuré sin aliento. Mi padre me abrazó con fuerza. –No te preocupes, Daniel. Yo me acordaré por los dos.”

“As I walked in the dark through the tunnels and tunnels of books, I could not help being overcome by a sense of sadness. I couldn't help thinking that if I, by pure chance, had found a whole universe in a single unknown book, buried in that endless necropolis, tens of thousands more would remain unexplored, forgotten forever. I felt myself surrounded by millions of abandoned pages, by worlds and souls without an owner sinking in an ocean of darkness, while the world that throbbed outside the library seemed to be losing its memory, day after day, unknowingly, feeling all the wiser the more it forgot.”

“This place is a mystery. A sanctuary. Every book, every volume you see, has a soul. The soul of the person who wrote it & the soul of those who read it & lived it & dreamed with it. Every time a book changes hands, every time someone runs his eyes down it's pages, it's spirit grows & strengthens. In this place, books no longer remembered by anyone, books that are lost in time, live forever, waiting for the day when they will reach a new reader's hands, a new spirit...”

“Never before had I felt trapped, so seduced and caught up in a story,' Clara explained, 'the way I did with that book. Until then, reading was just a duty, a sort of fine one had to pay teachers and tutors without quite knowing why. I had never known the pleasure of reading, of exploring the recesses of the soul, of letting myself be carried away by imagination, beauty, and the mystery of fiction and language. For me all those things were born with that novel. This is a world of shadows, Daniel, and magic is a rare asset. That book taught me that by reading, I could live more intensely. It could give me back the sight I had lost. For that reason alone, a book that didn't matter to anyone, changed my life.”

“I’m more attracted to this other one.” “Tess of the d’Urbervilles. It’s the original. You’re bold enough to read Hardy in English?” “Don't you see? It feels as if it's been waiting for me. As if it has been hiding here for me since before I was born.” I looked at her in astonishment. Bea’s lips crinkled into a smile. “What have I said?” Then, without thinking, barely brushing her lips, I kissed her.”

“I still remember the day my father took me to the Cemetery of Forgotten Books for the first time. It was the early summer of 1945, and we walked through the streets of a Barcelona trapped beneath ashen skies as dawn poured over Rambla de Santa Monica in a wreath of liquid copper.”

“Yo había crecido en el convencimiento de que aquella lenta procesión de la posguerra, un mundo de quietud, miseria y rencores velados, era tan natural como el agua del grifo, y que aquella tristeza muda que sangraba por las paredes de la ciudad herida era el verdadero rostro de su alma. Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas. Aquella noche primeriza de verano, caminando por ese anochecer oscuro y traicionero de Barcelona, no conseguía borrar de mi pensamiento el relato de Clara en torno a la desaparición de su padre. En mimundo, la muerte era una mano anónima e incomprensible, un vendedor a domicilio que se llevaba madres, mendigos o vecinos nonagenarios como si se tratase de una lotería del infierno. La idea de que la muerte pudiera caminar a mi lado, con rostro humano y corazón envenenado de odio, luciendo uniforme o gabardina, que hiciese cola en el cine, riese en los bares o llevase a los niños de paseo al parque de la Ciudadela por la mañana y por la tarde hiciese desaparecer a alguien en las mazmorras del castillo de Montjuïc, o en una fosa común sin nombre ni ceremonial, no me cabía en la cabeza. Dándole vueltas, se me ocurrió que tal vez aquel universo de cartón piedra que yo daba porbueno no fuese más que un decorado. En aquellos años robados, el fin de la infancia, como la Renfe, llegaba cuando llegaba.”

“—La televisión, amigo Daniel, es el Anticristo y le digo yo que bastarán tres o cuatro generaciones para que la gente ya no sepa ni tirarse pedos por su cuenta y el ser humano vuelva a la caverna, a la barbarie medieval, y a estados de imbecilidad que ya superó la babosa allá por el pleistoceno. Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo.”

“It is a part of our nature to survive. Faith is an instinctive response to aspects of existence that we cannot explain by any other means, be it the moral void we perceive in the universe, the certainty of death, the mystery of the origin of things, the meaning of our lives, or the absence of meaning. These are basic and extremely simple aspects of existence, but our limitations prevent us from responding in an unequivocal way and for that reason we generate an emotional response, as a defense mechanism. It's pure biology.”

“Una historia es un laberinto infinito de palabras, imágenes y espíritus conjurados para desvelarnos la verdad invisible sobre nosotros mismos. Una historia es, en definitiva, una conversación entre quien la narra y quien la escucha, y un narrador solo puede contar hasta donde le llega el oficio y un lector solo puede leer hasta donde lleva escrito en el alma. Esa es la regla maestra que sostiene todo artificio de papel y tinta, porque cuando se apagan las luces, se silencia la música y se vacía el patio de butacas, lo único que importa es el espejismo que ha quedado grabado en el teatro de la imaginación que alberga todo lector en su mente. Eso y la esperanza que todo hacedor de cuentos lleva dentro: que el lector haya abierto su corazón a alguna de sus criaturas de papel y le haya entregado algo de sí mismo para hacerla inmortal, aunque solo sea por unos minutos.”

“De niño aprendí a conciliar el sueño mientras le explicaba a mi madre en la penumbra de mi habitación las incidencias de la jornada, mis andanzas en el colegio, lo que había aprendido aquel día… No podía oír su voz o sentir su tacto, pero su luz y su calor ardían en cada rincón de aquella casa y yo, con la fe de los que todavía pueden contar sus años con los dedos de las manos, creía que si cerraba los ojos y le hablaba, ella podría oírme desde donde estuviese.”

“Recuerdo que aquel alba de junio me desperté gritando. El corazón me batía en el pecho como si el alma quisiera abrirse camino y echar a correr escaleras abajo. Mi padre acudió azorado a mi habitación y me sostuvo en sus brazos, intentando calmarme. —No puedo acordarme de su cara. No puedo acordarme de la cara de mamá —murmuré sin aliento. Mi padre me abrazó con fuerza. —No te preocupes, Daniel. Yo me acordaré por los dos.”