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Libros Quotes

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Libros Quotes

“Don Quijote no se sentiría mal si fuera vencido por algún caballero andante porque eso no haría más que corroborar los libros, que es precisamente lo que él quiere hacer, que los libros se vuelvan reales. Pero la desgracia es que es apaleado por una causa fundamental, mucho más triste, como es la discordancia entre los que los otros ven en él y lo que él piensa de sí mismo”

“El lugar más seguro para un libro es el estante, pero ese no es su lugar ni su propósito. Se supone que un libro debe tener las páginas arrugadas, la tapa rasgada y el lomo roto, pero aún sin corrupción - así es como se sabe que es un libro bien leído, y lo mismo se aplica a una vida bien vivida.”

“Entre las cosas más importantes que se van preparando dentro de uno se cuentan los encuentros aplazados. Puede tratarse tanto de lugares como de personas, tanto de cuadros como de libros. Hay ciudades que ansío tanto ver, que es como si estuviese predestinado a pasar en ellas una vida entera, desde el comienzo. Con cien ardides evito ir a esas ciudades, y cada nueva ocasión de visitarlas que dejo pasar acrecienta tanto su importancia en mí, que cabría pensar que estoy en el mundo únicamente en razón de ellas, y que si dichas ciudades, que me siguen aguardando, no existiesen, hace ya mucho tiempo que habría yo perecido. Hay personas sobre las cuales oigo hablar con gusto, y es tanto lo que oigo, y tal la avidez con que lo oigo, que podría pensarse que sé yo más sobre ellas que ellas mismas, pero evito ver alguna foto o cualquier representación visual suya, como si hubiera una prohibición especial y justificada de conocer su rostro. También hay personas con las que durante años me he venido encontrando en un mismo camino, personas sobre las cuales reflexiono, parecidas a enigmas que me hubieran encargado de resolver a mí, y no les dirijo, sin embargo, una sola palabra, paso mudo a su lado como mudas ellas pasan junto a mí, y nos miramos con una mirada que es una pregunta y mantenemos bien cerrados los labios; me imagino nuestra primera conversación, y me emociono al pensar cuántas cosas inesperadas llegaría a conocer. Y hay, finalmente, personas a las que desde hace años vengo amando sin que ellas puedan llegar a barruntarlo; yo me voy haciendo cada vez más viejo, y sin duda tiene que parecer una ilusión absurda el que alguna vez vaya a decirles que las amo, aunque siempre vivo pensando en ese instante magnífico. Sería incapaz de existir sin estos prolijos preparativos de lo futuro; y cuando me examino a mí mismo con detalle, veo que no son para mí menos importantes que las sorpresas súbitas que llegan como si no llegasen de ningún sitio y subyugan en el acto. No me gustaría mencionar los libros para los que todavía me estoy preparando; entre ellos se cuentan algunas de las obras más famosas de la literatura universal, obras de cuya importancia no me permitirá dudar, pues sobre ellas están de acuerdo todos aquellos autores del pasado cuyas opiniones han sido determinantes para mí. Es evidente que, tras haber estado aguardando veinte años, una colisión con esas obras se convierte en algo de enorme importancia; tal vez sólo así resulte posible acceder a esos renacimientos espirituales que nos preserven de las consecuencias de la rutina y la decadencia.”

“– Como Nakata no sabe leer, es la primera vez que entra en una biblioteca—explicó Nakata. –Pues yo, aunque sepa leer, también es la primera vez que entro. Y no es que me enorgullezca de ello—dijo el joven Hoshino. —A mí me parece un lugar muy entretenido. —¿Ah, sí? Pues me alegro. —En el distrito de Nakano también hay una biblioteca. A partir de ahora iré de vez en cuando. Lo principal es que no hay que pagar entrada. Nakata no sabía que también podían entrar las personas que no supieran leer ni escribir.”

“Entonces, cuál es tu patria? Tú la conoces: evidentemente, es la patria de los libros: los libros leídos y amados, los libros leídos y despreciados, los libros que soñamos con escribir, los libros insignificantes que hemos olvidado y que ya no sabemos siquiera si llegamos a abrir alguna vez, los libros que fingimos haber leído, los libros que no leeremos nunca pero de los que no nos separaríamos por nada del mundo, los libros que esperan su hora en una noche paciente, antes del crepúsculo deslumbrante de las lecturas del amanecer. Sí, dije, sí: seré ciudadana de esa patria, seré leal a ese reino, el reino de la biblioteca.”

“¿Quién dijo que leer es fácil? ¿Quién dijo que leer es contentura siempre y no riesgo y esfuerzo? Precisamente, porque no es fácil, es que convertirse en lector resulta una conquista. Precisamente, porque no es fácil, es que no es posible convertirse en lector sin la "codicia del texto". Si leer fuese sólo vivir entre almohadones, los planes de lectura y otros afanes no tendrían el menor sentido. ¿Hizo falta alguna vez convencer a la gente de que la descansada contentura es una gran ventaja? En cambio, nos desvelamos por provocar la "codicia del texto". Sabemos que sólo ella justifica el esfuerzo. Que leer vale al pena para develar el secreto. Y, sin embargo, antes de empezar a leer, el secreto está bien encerrado. ¿Cómo saber si es codiciable? Es codiciable, precisamente, porque lo único que promete es la lectura -el juego-, es decir, promete dejarse construir si dejamos que nos construya, promete decirnos algo.”

“Con tal disposición y determinación, ¡qué país es éste para el viajero, donde la más mísera posada está tan llena de aventuras como un castillo encantado y cada comida es en sí un logro! ¡Que se quejen otros de la falta de buenos caminos y hoteles suntuosos y de todas las complicadas comodidades de un país culto y civilizado en la mansedumbre y el lugar común, pero a mí que me den el trepar por las ásperas montañas, el andar por ahí errante y las costumbres medio salvajes, pero francas y hospitalarias, que le dan un sabor tan exquisito a la querida, vieja y romántica España!”

“El amor literario es así... Lo vives, lo sientes, amas a sus personajes o los odias hasta la médula, esa es la magia de escribir, de generar sentimientos divergentes y tocar almas con tu historia, hasta que llega el momento de decirles adiós porqué surge otra historia, y vuelve a generarse la emoción, vuelves a conectar en comunión con sus protagonistas, vuelven a removerse cosas en tu interior, y en definitiva, vuelves a enamorarte de esa otra historia y sus personajes mientras la escribes... vuelves a repetir el ciclo de ida y venir".”

“No hay duda de que la lectura es el más egoísta de los vicios. Un vicio solitario de gente que no quiere nada con la demás gente y se encierra con su libro en su rincón a disfrutar calladamente y a olvidarse de todo lo que lo rodea. (...) Alguien ha dicho que la lectura es un crimen impune. ¿Es usted cómplice del crimen? ¡Oh!, perdone. Resulta desproporcionado ¿verdad?, llamar crimen a la lectura en una época como ésta de guerra general, en la que, en toda la redondez de la tierra, los hombres no se ocupan de otra cosa que de asesinarse los unos a los otros. El mundo entero huele a carnicería, a hospital y a cementerio. El pobre lector con su libro pertenece a una época casi desaparecida o casi a punto de desaparecer. Debe usted saberlo.”

“Pero de todas las cosas que Mariana aprendía en sus clases lo que más le cautivó fue dominar el uso de las palabras. Descubrió que conocer el funcionamiento de ese código era la clave para acceder al interior del mundo secreto recreado en los libros de la biblioteca. Dentro de ellos habitaba una infinidad de personajes que esperaban a ser escuchados.”

“Sin duda cada ser tiene, en el universo de lo escrito, una obra que le convertirá en lector, suponiendo que el destino favorezca su encuentro. Lo que Platón dice de la mitad amorosa, ese otro ser que circula por alguna parte y que conviene encontrar a riesgo de permanecer incompleto hasta el día de tu muerte, es todavía más auténtico en el caso de los libros.”