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H Quotes

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“Había leído lo bastante como para apreciar mi ingenio literario, pero no lo bastante como para identificar mis fuentes de conocimiento. Me encantan las mujeres así. Podía decirle cosas como: "La principal diferencia entre la felicidad y la alegría es que la felicidad es sólida, mientras que la alegría es líquida" y, escudándome en su ignorancia de Salinger, sentirme ingenioso, seductor y, porqué no decirlo, joven. Notaba que Ernie me miraba fijamente mientras yo me daba pisto, pero qué diablos, pensaba yo. Un hombre tiene derecho a flirtear.”

“Había más mendigos en aquella plaza. Decenas de hombres, mujeres y niños pedían monedas en cada esquina. Claro, ni siquiera las hijas de las familias más adineradas tenían esos hermosos ojos azules. La mirada de esa mujer era hipnotizadora, ¡cómo escapar de ella! Muy tarde Susana vino a comprender su error, todo el mundo la estaba observando.”

“Había pasado un lento y doloroso año. Un año removiendo cielo y tierra; preguntando, rastreando, buscando con desespero y esperanza. Agarrándose con fuerza a un hilo de imposibles. Un año de investigaciones, informes y expedientes policiales, párrafos oscuros, callejones sin salida. Días eternos de incredulidades, incertidumbres y falsas pistas; de apariciones carroñosas en telediarios basura, periódicos amarillistas y emisoras reventadas de audiencia. Un año en el que lentamente se fue desvaneciendo la espera hasta hacerse un fantasma. Un año que la dejó íngrima, en un silencio largo y afilado que la mataba sin prisas.”

“Había un no sé qué de vertiginoso que Emma sentía llegar hasta sí, como una emanación de aquellas vidas amontonadas, y su corazón se henchía profundamente al percibirlo. Era como si las ciento veinte mil almas que allí palpitaban le estuvieran enviando al unísono el vaho de aquellas pasiones que ella les atribuía. Su amor ensanchaba a la vista de aquel espacio y se llenaba con el rumoreo de confusos murmullos que subían hasta ella. Proyectaba su amor hacia fuera, hacia las plazas, los paseos y las calles, y la antigua villa normanda le antojaba una capital desmesurada, una especie de Babilonia por cuyas puertas estaba entrando. Se apoyaba con las dos manos en el borde de la ventanilla y se inclinaba hacia afuera para aspirar la brisa, mientras los tres caballos seguían su galope.”

“Había un trabajador cerca de allí, barriendo aserrín. Inclinó la escoba y dijo: 'Yo trabajé en una plataforma petrolera. Los cables que usábamos no se retorcían. Tiene que ver con el devanado'. (...) Era sólo un barrendero, pero en la organización Disney se escucha a todo aquel que tenga una idea creativa. Nunis está siempre a la caza de nuevas formas de hacer las cosas, de soluciones creativas a los problemas, y es por ello que ha sido tan bueno para Disney. Muchos gerentes permiten que sus egos se interpongan: si no es idea de ellos, no es buena. A Nunis no le importa de dónde proceda la idea: un integrante del reparto, un invitado, un vicepresidente o un barrendero. Si es buena, la usa y da el crédito correspondiente.”

“Había una vez un rey que, como suele suceder, creía que lo mejor del mundo era ser poderoso. Y él, como realmente lo era, quería serlo cada vez más. Seguro en todo, su única preocupación era Victoria, su hija. Era hermosa, inteligente y bondadosa, pero, según él, tenía un grave defecto: amaba más a los amigos, la danza, los libros, los pájaros y las flores que el trono, los palacios, los títulos de nobleza y la fortuna. -Algún día tendrás que gobernar, hija, y verás que de nada te servirán los amigos, la danza, los libros, los pájaros y las flores... -Las flores crecen sin que nadie mande que lo hagan -respondía Victoria-, los pájaros vuelan sin que nadie les ordene qué cielo atravesar o en qué rama posarse...”

“Habían aparecido pintadas en las paredes. Una de tantas: TXATO TXIBATO. Por la rima, supongo, pero el caso es difamar y meter miedo. Fulano hace un poco, mengano hace otro poco y, cuando ocurre la desgracia que han provocado entre todos, ninguno se siente responsable porque, total, yo solo pinté, yo solo revelé dónde vivía, yo solo le dije unas palabras que igual ofenden, pero, oye, son solo palabras, ruidos momentáneos en el aire. De la noche a la mañana mucha gente del pueblo empezó a negarles el saludo. ¿El saludo? Eso es mucho pedir. Hasta la mirada les negaban. AHabían aparecido pintadas en las paredes. Una de tantas: TXATO TXIBATO. Por la rima, supongo, pero el caso es difamar y meter miedo. Fulano hace un poco, mengano hace otro poco y, cuando ocurre la desgracia que han provocado entre todos, ninguno se siente responsable porque, total, yo solo pinté, yo solo revelé dónde vivía, yo solo le dije unas palabras que igual ofenden, pero, oye, son solo palabras, ruidos momentáneos en el aire. De la noche a la mañana mucha gente del pueblo empezó a negarles el saludo. ¿El saludo? Eso es mucho pedir. Hasta la mirada les negaban. Amigos de toda la vida, vecinos, también algunos niños. ¿Qué sabrán los inocentes? Pero, claro, en casa escuchan las conversaciones de sus padres”

“Habían pasado tantos años desde que trabajaba con mi maestro, que me había olvidado de la sensación de estar frente a frente con una obra tan antigua, sin luces de museo, sin una línea que me impidiera aproximarme y tocar las craqueladuras, oler la vejez de los materiales, adivinar las pinceladas debajo de las veladuras y la pátina. Era como traspasar la impostura de la sacralidad para entrar en el cuadro y apropiarme de él, de todo el genio que había detrás de la imagen y que funcionaba como un mecanismo de precisión; el engranaje de un reloj que llevara cientos de años oculto, sin detenerse.”

“Habían pasado toda la mañana en la cama. Juntos... Entre caricias, besos, y risas volvieron a hacerse el amor con más lentitud que la primera vez. Los jadeos y los suspiros sustituyeron a las palabras. Las miradas que se prodigaron dieron forma a sus sentimientos. Sus manos, sus cuerpos transmitieron todo lo contrario que sus miedos impidieron ofrecerse. Se habían reencontrado, se habían amado, y Álex temblaba ante el futuro que se le presentaba con León. [Capítulo 8, Alex y León]”

“Hace falta sostener los hospicios. Los hospicios son necesarios para acabar con la chusma. Todos los niños que ingresan en ellos mueren cristiana y decentemente. Mi familia protege también un hospicio en la provincia de Madrid. Es un hospicio singular. Hay en él un chiquillo que cuenta ya tres años. Caso único. Nadie se explica cómo vive. Han venido médicos de Alemania y de Francia a verle, y han escrito sensacionales memorias.”

“Hace poco, Nélida Piñón, celebrada novelista brasileña y asesina en serie de lectores, dijo que Paulo Coelho, una especie de Barbusse y Anatole France en versión telenovela de brujos cariocas, debía ingresar en la Academia brasileña puesto que había llevado el idioma brasileño a todos los rincones del mundo. Como si el “idioma brasileño” fuera una ciencia infusa, capaz de soportar cualquier traducción, o como si los sufridos lectores del metro de Tokio supieran portugués. Además, ¿qué es eso de “idioma brasileño”? Una idea tan desmesurada como si habláramos del idioma canadiense o australiano o boliviano. Ciertamente, hay escritores bolivianos que parece que escriben en “idioma norteamericano”, pero eso se debe a que no saben escribir bien en español o castellano, pero en el fondo, bien o mal, lo que hacen es escribir en español.”

“Hace tiempo, una maestra le preguntó a una niña: “¿Sabes leer?” Y la niña le dijo: “Leer no sabo”. Dice: “¿Y escribir?”. “Escribir, sí”. Tanto se extrañó la maestra que le dijo: “A ver, escribe”, y la niña hizo un garabato ininteligible. La maestra, sorprendida, le dijo: “¿Qué pone ahí?”. Y dice la niña: “Si ya le he dicho que no sé leer”. Es imprescindible escuchar para educar.”

“Hace un tiempo impreciso de muchos meses que me ve mirarla, mirarla constantemente, siempre con la misma mirada incierta y solícita. Sé que lo ha notado. Y como lo ha notado, debe de haberle parecido raro que esa mirada, sin ser propiamente tímida, no haya tenido nunca un significado. Siempre atento, vago e idéntico, como contento de ser sólo la tristeza que hay en ello... Nada más... Y dentro de su pensar en ello –sea cuál sea el sentimiento con el que haya pensado en mí– debe de haber escrutado mis posibles intenciones. Debe de haberse explicado a sí misma, sin quedarse satisfecha, que soy un tímido especial y original o alguna especia de alguna cosa parecida a estar loco.”

“Hace unos meses alguien me preguntó que era un fracaso amoroso para mí. Y, sin elaborarlo mucho, contesté que para mi sería la grieta sin fondo en las expectativas conjuntas, un desorden en las proyecciones elaboradas y, especialmente, un cambio súbito en las bases relacionales, una traición a lo que nos comprometimos a ser. Las relaciones se transforman, pero en el infierno que surge entre un proceso natural de transformación y la dinamitación de las formas, los modos y del vínculo mismo es donde yo sitúo el fracaso.”