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P Quotes

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“Pero estoy contra la nostalgia. No, no es cierto. Dondequiera que mire hay alguien renovando votos con el pasado. Recordamos canciones que en realidad nunca nos gustaron. Volvemos a ver a las primeras novias, a compañeros de curso que no nos simpatizaban, saludamos con los brazos abiertos a gente que repudiábamos. Me asombra la facilidad con la que olvidamos lo que sentíamos, lo que queríamos. La rapidez con la que asumimos que ahora deseamos o sentimos algo distinto. Y a la vez queremos reírnos con las mismas bromas. Queremos, creemos ser de nuevo los niños bendecidos por la penumbra.”

“Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos. ( Ciudad: Zaira) — las imágenes de la memorias, una vez fijadas por las palabras, se borran -dijo Polo- Quizá a Venecia tengo miedo de perderla toda de una vez, si hablo de ella. O quizá hablando de otras ciudades la he perdido ya poco a poco.”

“Pero la guerra… Son los lápices rojos, las reglas y los compases, los mapas…. Motoristas, órdenes, Estados Mayores, toda una perfecta y complicada organización sobre el comercio de vidas humanas. La muerte objetivada, hecha número… La guerra no sabe para qué funciona. Funciona simplemente. Hombre, es la guerra. Pero… ¡Es la guerra! Y así hasta el final: la guerra sujeto, la guerra protagonista, la guerra razón. ¡Toda para la guerra! ¡Todo por la guerra! ¿Usted qué es? ¿Yo? Un miembro de la guerra, una uña de la guerra, un pelo de la guerra. La guerra es mi padre, mi dios y mi ley. Yo he nacido para eso: para servir a la guerra. Mi madre me parió para que un día, a una orden de otro, que le transmitió otro, quien, a su vez, la recibió de otro, y de otro, y de otro, y de nadie, yo empiece a disparar contra otro. ¿Por qué? Ah, es la guerra, amigo. ¿Usted no sabe lo que es la guerra? No. Pues mire, la guerra es… eso. Y todo el mundo tan tranquilo, lavándose la sangre que le salpica. ¿Los muertos? Los muertos no existen, son bajas. ¡Número de bajas! No número de hombres. ¡Número de bajas!... ¿Y qué es una baja? Nada, es decir, menos uno. Muy fácil y muy claro. ¿Y Antonio, y José, y Manuel, y Vicente? Aquí no hay nombres. Esto es como una sociedad anónima, ¿entendido? Dividendos, ganancias, pérdidas, acciones, intereses… Usted es un hombre apegado a ciertas sensualidades directas, celulares, concretas, y no sabe separarse de ellas. Amigo mío, usted no es un guerrero, usted no tiene imaginación, usted no sabe elevarse como una águila. Desde la gran altura no se ve nada de eso en lo que usted piensa. Niños, conciencias, proyectos de vida, ética, trabajo… ¡Ay, ay, ay! ¡Cómo se ve que usted es un maestro de escuela!”…”

“Pero la realidad es más extraña que la ficción y más difusa también, y ahora que lo pienso no existe droga que pueda inducir una fantasía igual en tantos individuos diferentes. Todas las ramas de la ciencia coinciden en eso. Solo la vida tiene la obstinación del ludópata: la terquedad de lanzar los dados tantas veces como sea necesario hasta que aparezca, en medio de nosotros, un individuo excepcional.”

“Pero las emociones no se pueden controlar, Nacen, crecen, se extienden como raíces que se alimentan de ti y te rodean. Puedes fingir no sentirlas. Convencerte de que no existen, pero eso no las hará desaparecer. Son sombras con vida propia. No importa cuánto corras, cuánto trates de alejarte, siempre estarán ahí, pegadas a tus pies, Las proyectarás incluso en los días nublados.”

“Pero las verdaderas dificultades, el verdadero arte de la supervivencia, parecen residir en terrenos más sutiles. Lo que se necesita en esos terrenos es una especie de resiliencia psicológica, estar preparado para hacer frente a lo que venga. Estos cautivos ponen de manifiesto de manera cruda y dramática algo que sucede en las vidas de todo el mundo: las transiciones a través de las cuales uno deja de ser quien era.”

“Pero lo más auténtico, lo que no confesaba a nadie, era que salía a buscar lo desconocido. Se preguntó si los hombres hacen alguna vez algo diferente. - Deben existir marineros que descubren islas - se dijo. Quedaba más allá de toda duda que si los niños y jóvenes se empeñan en aventuras, ello sucede porque en la rosa de los vientos hay una dirección fundamental, a más de los puntos cardinales. Y esa dirección tiene su propio nombre: el misterio.”

“Pero lo que la princesa no sabía, es que aquel lago no era muy distinto a los demás lagos del reino. Que aquellas flores eran las mismas que rodeaban su castillo y que aquellos pájaros cantaban los mismos trinos en todos los lugares. La única diferencia era que, sin saberlo aún, la princesa se había enamorado del apuesto soldado que custodiaba su puerta, y que esta era la razón por lo que percibía las cosas de una forma distinta. (p. 239)”