Quotessence
Home / Quotes / Y Quotes

Y Quotes

Browse famous quotes beginning with Y. This page is a child index of the full Popular Quotes A-Z directory.

All Y Quotes

“Y lo peor era que mi cara se había transformado en otra completamente distinta, en la comisura de mis labios se abría paso una cierta desvergüenza de tanto beber y besar en las fiestas, mis ojos parecían lánguidos de permanecer despierto sin tener en cuenta la hora o de caer inconsciente por la bebida, en mi mirada había petulancia vulgar como la de esos estúpidos satisfechos de sus vidas, del mundo y de sí mismos, pero yo sabía que estaba contento con mi nueva situación, así que me callé.”

“Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.”

“Y luego, estás tú. Te saltas mi autoridad. Haces caso a tus sentimientos. ¡Hablas como una valquiria salida de una tirdosa balada! Debería odiarte. Y aun así... Y aun así, cuando vuelas, eres asombrosa. Eres decidida, hábil, apasionada. Eres un fuego, Peonza. Cuando todos los demás están en calma, tú eres una hoguera ardiente. Hermosa, como una hoja recién forjada.”

“Y mientras aguardaba al mounstro concluí que Suiza era el país perfecto para las pesadillas de Füssli y para la chispa incendiaria de Rousseau, para la sonrisa regicida de Voltaire, para los laberintos espaciales de Joyce y para los laberintos mentales de Borges; que en cada rincón de aquellas montañas parece posible la rosa que resurge de la ceniza en las manos de Paracelso.”

“Y mientras tanto yo trato de no dejarme arrastrar por la demanda inagotable de sus pequeños cuerpos, por la necesidad constante de ser su lugar seguro, por el anhelo puro de mi cercanía. Mientras crío ellos me crían a mí, me perdonan, me drenan, me cargan, me abrazan, me detestan, me aman, me suplican.”

“Y permaneció allí, susurrando los nombres de las estrellas a medida que iban abriendo sus flores en lo alto del cielo. Le gustaban mucho las estrellas, pero aquella noche no le sirvieron de consuelo; no bastaron para recordarle que lo que nos ocurre a los que vivimos en la tierra carece de importancia contemplado desde el eterno fulgor de la eternidad. Mirándolas, volvió a pensar en la guitarra tachonada de brillantes, en su relumbrón mundano.”

“Y que el virtuoso merece ir al cielo. Pero, como psicólogos, sabes que la virtud no es la condición única o suficiente de la experiencia visionaria bienaventurada. Saben que las obras nada puede por sí solas y que es la fe, o acaso la amorosa confianza, lo que garantiza la bienaventuranza de la experiencia visionaria. Las emociones negativas -el miedo, que es la falta de confianza, el odio, la ira o la malicia, que excluyen al amor- garantizan en cambio que la experiencia visionaria, si es que llega a producirse, será aterradora. El fariseo es un hombre virtuoso, pero de virtud que es compatible con la emoción negativa. Es probable, pues, que sus experiencias visionarias sean más visionarias sean más infernales que bienaventuradas.”

“Y que me gana la risa. Empecé a reír poshombre con risa muy mía muy interna porque cuando no se entienden las cosas no queda otra cosa y además el lugar es santo y siempre hay que tener respeto ¿no? pero no podía parar y empecé a carcajearme. Lleno de miedo oí como los gallos contestaban y la bruta risa se repitió por los corrales cercanos, alzándose en las cuestas y caracoleando por las calles. Comprendí que algo había que hacer pacalmarla y me aticé un chingadazo en la boca con tamaña piedra. Pior. Más risa me dio al escupir tanto miedo ¡Es una enfermedá! Alhora que subió el sol y las gentes llegaban a rezarle a sus ánimas y a limpiar las sepulturas, a dejarles flores, Jaimias, hijo de Alquimias y Gameta, se estaba orinando de la risa. Mismito arriba de su propio nombre. ¡Véanme! Yo Jaimias Más Omenos. Jaimias Más Omenos. Mjt. Dijeron don Lobo y don Crepúsculo sin hacerme caso al pasar por ahí. Irreverente siempre fue ¡Cállense por diositosanto! no digan pendejadas que me voy a morir desta risa ¿no ven las lágrimas? ya ni respirar puedo.”