Quotessence
Home / Topics / Espiritualidad Quotes

Espiritualidad Quotes

Browse 395 quotes about Espiritualidad.

Espiritualidad Quotes

“El hombre no está en disposición de controlar la mente y purificarla de todos los pensamientos superfluos, porque «los pensamientos del hombre son malos desde su juventud» (Gén 8,21), «y sólo Dios da un corazón y un espíritu nuevos, porque el querer y el obrar son de Dios» (Ez 11,19) Dios ha dejado únicamente a la voluntad y fuerza humana la cantidad de la oración, ordenándonos orar continuamente, durante todo tiempo y en cada lugar.”

“Los no creyentes desconocen el efecto beneficioso de este ejercicio mecánico; ignoran cómo esta invocación frecuentemente pronunciada por nuestros labios, se convierte poco a poco en un auténtico gemido de nuestro corazón, ahonda en lo más profundo del ser humano, aportando gozo, transformándose en parte misma del alma, que la ilumina, alimenta y conduce a la unión con Dios». Olvidan, que el hombre tiene dos naturalezas, que mutuamente se influyen; que el hombre está compuesto de cuerpo y alma. ¿Por qué, por ejemplo, cuando deseas purificar el alma, se comienza por el cuerpo, ayunando, privándolo de alimento y de comidas apetitosas? Por supuesto, para que no obstaculice sino que favorezca la purificación del alma y la iluminación de la mente, de tal modo que la continua sensación de hambre corporal te haga recordar tu decisión de buscar la perfección interior y aquello que agrada a Dios, cosa que normalmente olvidamos. La propia experiencia nos revela que por medio del ayuno corporal –algo totalmente externo– se llega a la purificación de la mente, a la paz del corazón y a domar las pasiones. De modo que, mediante elementos exteriores y materiales se recibe un beneficio interior y espiritual. Lo mismo ocurre con la oración frecuente de los labios, que nos conduce a la oración interior y facilita la unión de nuestra mente con Dios.”

“Sin embargo, siente el alma en sí una fuerza fundamental que la centra en Dios, y escucha en su interior una voz que le asegura que todo irá bien, siempre que ella le deje hacer a Dios y no viva sino de la fe. Como dice Jacob, «verdaderamente Dios está aquí, y yo no lo sabía» [Gén 28,16]. Alma querida, tú andas buscando a Dios, y Él está en todas partes. Todo te lo revela, todo te lo da, está junto a ti, a tu alrededor, en ti misma ¡y andas buscándole! Posees la sustancia de Dios, y buscas su idea. Buscas la perfección, y está en todo cuanto de sí mismo se te presenta. Tus sufrimientos, tus acciones, tus inclinaciones, son enigmas bajo los cuales se da Dios a ti por sí mismo, mientras que vanamente sueñas ideas sublimes, de las que no quiere servirse para morar en ti.”

“Trabaja a fondo, pues, durante la etapa de decepción. El Enemigo deja que esta desilusión se produzca al comienzo de todos los esfuerzos humanos. En cada actividad de la vida, esta decepción marca el paso de algo con lo que se sueña y a lo que se aspira a un laborioso quehacer. Al desear su libertad, el Enemigo renuncia, consecuentemente, a la posibilidad de guiarles, les deja que lo hagan “por sí solos”. Una vez que superan con éxito esta aridez inicial, los humanos se hacen menos dependientes de las emociones y, en consecuencia, resulta mucho más difícil tentarles.”

“La reclusión en aislamiento, en resumen, se debe parecer mucho a lo que algunos teólogos describen como el principal tormento del infierno: el alma que por fin reconoce sus faltas tal y como fueron y es condenada para siempre a la pérdida del cielo, constantemente atormentada por los reproches y desgarrada porque ahora ve, entiende y desea lo que ha perdido para siempre, pero sabe que está condenada a carecer de ello a causa de sus propias elecciones, sus propios fallos, sus propias faltas.”

“No existe ninguna diferencia entre un hombre de fe y un hombre sin fe (o con poca fe) en la rutina de cada momento de nuestra vida, día tras día, una semana y un mes y un año tras otro. Externamente, nuestras vidas difieren muy poco de la de quienes nos rodean; lo que marca la diferencia, lo que tiene que marcar la diferencia, es la fe que inspira todas nuestras decisiones, nuestras elecciones y nuestras acciones. Sin la fe, nuestras vidas no son más que una rutina vacía, tediosa y hueca, y los días se suceden casi sin sentido y con la sensación de no haber hecho nada importante. Con la fe, sin embargo, hasta la acción más tediosa y rutinaria del día posee un valor y un sentido para nosotros y para el reino de Dios.”

“Si pudiéramos vivir siempre conscientes de que somos hijos de un Padre celestial que nos contempla sin cesar y que desempeñamos un papel en su creación, todos nuestros pensamientos y nuestras obras serían oración. Toda auténtica oración comienza precisamente ahí: poniéndose en presencia de Dios. La ficción de su presencia no vale de nada, ni tampoco su imagen. La fe nos enseña que Dios está en todas partes, que está siempre con nosotros, pero solo si acudimos a Él. De ahí que seamos nosotros quienes debemos ponernos en presencia de Dios, nosotros quienes debemos acudir a Él con fe, nosotros quienes hemos de superar una imagen para creer –para constatar– que estamos en presencia de un Padre amoroso siempre dispuesto a oír nuestras historias infantiles y a responder a nuestra confianza de niños. Entonces cualquier pensamiento se convierte en padre de una oración y, con mucha frecuencia, las palabras resultan superfluas. Esta oración es absorbente. Una vez que la has experimentado, no puedes olvidarla nunca.”

“En la cruz encontramos una nueva forma de vivir basada en la misericordia de Dios y en nuestra identificación con el Inmaculado. No es una identificación que se basa simplemente en nuestra fuerza de voluntad o nuestro pensamiento. Se nos da su vida en el Espíritu Santo, quien nos da poder para vivir como lo hizo Jesús. Ya no buscamos justificarnos y argumentar nuestro caso de admisión al cielo en función de lo buenos que hemos sido. Por el contrario, confiamos en lo que Jesús ha hecho por nosotros. Él nos ha justificado, y es el traje de su justicia el que buscamos ponernos diariamente.”

“LLEGANDO HACIA LA LUZ Nací el día Pensé: ¿Que es? ¿Que fue? Y ¿Y si? Me transformé el día Mi ego se rompió, Y todo lo superficial, material Cosas que importaban Para mí antes, De repente cesó De importar. Realmente llegué a ser El día que ya no me importaba Lo que el mundo pensaba de mí, Sólo en mis pensamientos para Cambiar el mundo.”

“La forma de vida biológica que nos viene dada por la naturaleza y que (como todo lo demás en la naturaleza) siempre tiende a gastarse y decaer de modo que sólo puede mantenerse por medio de incesantes subsidios de la naturaleza en forma de aire, agua, comida, etc., es Bios. La vida espiritual que está en Dios desde la eternidad, y que creó el universo entero, es Zoe. Bios tiene, por supuesto, una cierta semejanza vaga y simbólica con Zoe, pero sólo la clase de semejanza que hay entre una fotografía y un lugar, o una estatua y un hombre. Un hombre que cambiase de tener Bios a tener Zoe habría pasado por una transformación tan grande como la de una estatua que pasara de ser una piedra tallada a ser un hombre auténtico.”

“Es preciso acostumbrarse a invocar el nombre del Señor más que a respirar, en todo tiempo y lugar; y en todas las necesidades. El Apóstol dice: «Orad incesantemente», lo que significa tener el recuerdo de Dios en todo tiempo, lugar o cosa. Puesto que, en cualquier cosa que uno realice, debe operar el recuerdo de Aquél que ha hecho todo lo que podemos tener entre las manos. Que cada movimiento tuyo sea para ti ocasión de dar gloria a Dios y, de esa manera, verás que oras incesantemente. Por todo esto, el alma se alegrará.”

“El Enemigo describió a la pareja casada como “una sola carne”. Pablo no lo limitó a las parejas casadas. Para él, la mera copulación da lugar a “una sola carne”. Lo cierto es que siempre que un hombre yace con una mujer, les guste o no, se establece entre ellos una relación trascendente que debe ser eternamente disfrutada o eternamente soportada.”

“En toda buena elección, en cuanto es de nuestra parte, el ojo de nuestra intención debe ser simple, solamente mirando para lo que soy criado, es a saber, para alabanza de Dios nuestro Señor y salvación de mi ánima, y así, cualquier cosa que yo eligiere debe ser a que me ayude para al fin para que soy criado, no ordenando ni trayendo el fin al medio, mas el medio al fin. Porque primero hemos de poner por obyecto querer servir a Dios, que es el fin, y secundario tomar beneficio o casarme, si más me conviene, que es el medio para el fin; así ninguna cosa me debe mover a tomar los tales medios o a privarme dellos, sino sólo el servicio y alabanza de Dios nuestro Señor y salud eterna de mi ánima.”

“El primer punto. Es necesario que todas cosas de las cuales queremos hacer elección sean indiferentes o buenas en sí, y que militen dentro de la santa madre Iglesia jerárquica, y no malas ni repugnantes a ella. Segundo. Hay unas cosas que caen debajo de elección inmutable, así como son sacerdocio, matrimonio, etc.; hay otras que caen debajo de elección mutable, así como son tomar beneficios o dejarlos, tomar bienes temporales o lanzallos. Tercero. En la elección inmutable, que ya una vez se ha hecho elección, no hay más que eligir, porque no se puede desatar; así como es matrimonio, sacerdocio, etc. Sólo es de mirar que, si no ha hecho elección debida y ordenadamente sin afecciones desordenadas, arrepintiéndose, procure hacer buena vida en su elección.”

“Desgraciadamente, quienes han perdido el auténtico sentido de la humildad –esa permanente conciencia de la relación entre cada individuo y Dios– han perdido también la capacidad de llevar sus cargas de este modo. No ven más que la carga, las dificultades y las humillaciones en sí; y se hunden. Empiezan a autocompadecerse, a cuestionarse cosas de su vida matrimonial o de su vocación que antes estimaban en mucho. El sacrificio, el esfuerzo y la entrega parecen no tener sentido; la caridad, la paciencia y el amor se convierten en meras palabras vacías. Empiezan a cuestionarse incluso el acierto o la validez de su decisión primera, a buscar la libertad o algún modo de escapar.”

“Los hesicastas aspiraban a conseguir la paz o la quietud para llegar a la unión íntima con Dios o la contemplación. Para ello cultivaban el silencio, tanto exterior como interior, ante todo por medio del control de los pensamientos. Esta corriente espiritual dentro del cristianismo oriental es casi una constante hasta nuestros días y va muy unida a la oración del corazón.”

“Si llego a pensar o decir algo [19vº] que le guste a mis hermanas, encuentro muy natural que se apoderen de ello como de un bien propio. Tal pensamiento pertenece al Espíritu Santo y no a mí, ya que san Pablo dice que sin este Espíritu de Amor no podemos llamar «Padre» a nuestro Padre que está en los cielos. Por lo tanto es muy libre de servirse de mí para ofrecer un buen pensamiento a un alma. Si creyera que este pensamiento me pertenece, sería como «el asno que llevaba las reliquias», el cual tomaba como dirigidos a él los homenajes tributados a los santos. No desprecio los pensamientos profundos que alimentan el alma y la unen a Dios, pero hace tiempo que he comprendido que no hay que apoyarse en ellos ni hacer consistir la perfección en recibir muchas luces. Los pensamientos más hermosos nada son sin las obras.”

“Debemos mucho advertir el discurso de los pensamientos; y si el principio, medio y fin es todo bueno, inclinado a todo bien, señal es de buen ángel. Mas si en el discurso de los pensamientos que trae, acaba en alguna cosa mala, o distrativa, o menos buena que la que el ánima antes tenía propuesta de hacer, o la enflaquece o inquieta o conturba a la ánima, quitándola su paz, tranquilidad y quietud que antes tenía, clara señal es proceder de mal espíritu, enemigo de nuestro provecho y salud eterna.”

“No hay razón para volverse introspectivo, haciendo de tus sentimientos un ídolo. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a sacar a la luz y tomar el control de tus pensamientos. Ejercitemos la autoridad para romper el poder de los espíritus malignos.”

“Nada podía separarme de Dios, porque Él estaba en todo. Ningún peligro podía amenazarme, ningún temor podía estremecerme, excepto el de dejar de verle a Él. Por escondido que estuviera el futuro, estaba escondido en su voluntad y, por lo tanto, yo sería capaz de aceptarlo, trajera consigo lo que trajera. El pasado, con todos sus fallos, no estaba olvidado: seguía ahí para recordarme la fragilidad de la naturaleza humana y la necedad de poner la confianza en uno mismo. Pero ya no me pesaba. Ya no confiaba en mi propia guía, ya no dependía de mí mismo, así que no podía volver a fallar. Al renunciar completa y definitivamente a todo control sobre mi vida y mi destino futuro, me liberaba de cualquier responsabilidad. Me liberaba de la angustia y la preocupación, de toda tensión, y podía flotar serenamente, con perfecta paz de espíritu, en la marea de la providencia divina que me sostenía.”

“Propio es del mal espíritu morder, tristar y poner impedimentos, inquietando con falsas razones para que no pase adelante; y propio del bueno dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando todos impedimentos, para que en el bien obrar proceda adelante.”

“Después de unas tres semanas comencé a sentir un dolor en el corazón, pero acompañado de un gran gozo y una feliz sensación de serenidad. Esto me dio más fuerza para intensificar la oración; dominaba mis pensamientos, sentía un gran gozo y parecía como si mi cuerpo estuviera libre de la ley de la gravedad. Me veía arrebatado y transformado, invadido por el entusiasmo. Sentía un amor ardiente por la persona de Jesús y por toda la creación. A veces las lágrimas se derramaban por mis mejillas, sin yo quererlo, eran un instrumento de agradecimiento a Dios, que había tenido realmente misericordia de mí, miserable pecador. A veces se iluminaba mi pobre entendimiento, y comprendía lo que en otros momentos me había parecido sumamente oscuro. Otras veces mi corazón se hacía eco de un sentido particular de presencia. Con sólo pronunciar el nombre de Jesús me sentía feliz. Entonces comprendí lo que significan las palabras del Evangelio: «El reino de Dios está en medio de vosotros» (Lc 17,21)”

“Tu desprecio hacia el prójimo deriva de que no estás asentado aún en el verdadero amor de Dios, no tienes la seguridad que deriva de la oración interior, no tienes la paz interior. «El alma unida íntimamente a Dios, por el inmenso gozo que le embarga, es como un niño bueno y de corazón sencillo; no condena a nadie: ni al griego, ni al pagano, ni al pecador. Mira a todos sin distinción con una mirada limpia, y desea que todos, griegos, paganos y hebreos glorifiquen a Dios». Deponer la cólera y mirarlo todo a la luz de la Providencia Divina; y cuando recibas una injuria acúsate sobre todo a ti mismo, especialmente por tu escasa paciencia y tu falta de humildad. «El contemplativo se inflama con un amor tal, que si fuese posible, acogería en sí a todo hombre, sin distinguir al malo del bueno».”

“Esta verdad tan sencilla –la de que el único fin de la vida del hombre en la tierra es hacer la voluntad de Dios– contiene riquezas y recursos suficientes para toda una vida. Una vez que se aprende a vivir juzgándola lo más importante, a ver cada día y cada actividad diaria bajo esa luz, se convierte en algo más que en fuente de salvación eterna: se convierte en una fuente de gozo. La maravilla de la gracia de Dios que transforma las acciones humanas carentes de valor en medios eficaces para extender el reino de Cristo en la tierra causa un asombro y una humildad sin límites, y aporta una paz y una alegría desconocidas para quienes nunca lo han experimentado e inexplicable para los que no creen.”

“La humildad significa eso: aprender a aceptar el desánimo e incluso la derrota como enviados por Dios; aprender a perseverar y seguir adelante con el corazón en paz y confiando en Dios, seguros de que lo que suceda merece la pena, por el mero hecho de que en nuestra vida está actuando la voluntad de Dios y nosotros procuramos aceptarla y seguirla.”

“El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado. De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas cuanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse dellas cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.”

“LA LLAMADA SECRETA Secretamente, nos llamaron en la noche, seres de luz dorada y blanca. Rayos púrpura sobre nuestras coronas, todo mientras descansamos nuestra cabeza en la cama. Dragones de vibración anaranjada, volviendo a despertar nuestro recuerdo de nuestra creación. Despertamos con un sentimiento de dicha, todo dentro del beso de buenas noches. Los secretos han sido revelados, abiertos, y ya no yacen dormidos adentro. Te convocamos para que lleves la luz más allá de la noche. Despierta el espíritu que es tú pues serás recibido en el brillo púrpura que hay a tu alrededor. Arde, corazón, y vuelve a despertar tu presencia dentro de nosotros. Invócanos secretamente en la noche.”

“Algunos piensan que después de esta vida, o tal vez después de varias vidas, las almas humanas serán «absorbidas» por Dios. Pero cuando tratan de explicar lo que quieren decir, parecen estar pensando en ser absorbidos por Dios como una cosa material es absorbida por otra. Dicen que es como una gota de agua que se desliza al mar. Pero, por supuesto, ese es el final de la gota. Si eso es lo que sucede con nosotros, ser absorbidos es lo mismo que dejar de existir. Son sólo los cristianos los que tienen una idea de cómo las almas humanas pueden ser incorporadas en la vida de Dios y sin embargo seguir siendo las mismas…, de hecho, siendo mucho más ellas mismas de lo que eran antes.”

“Es evidente que los regalos naturales llevan consigo un peligro similar. Si tenéis unos nervios sanos, una inteligencia desarrollada, salud, popularidad y una buena educación, es probable que estéis bastante satisfechos con vuestro carácter tal como es. «¿Para qué meter a Dios en esto?» Es muy posible que creáis que todas estas virtudes son obra vuestra, y también es fácil que no sintáis la necesidad de mejorarlas. A menudo, la gente que goza de esta clase de virtudes no puede ser llevada a reconocer su necesidad de Cristo hasta que un día las virtudes le abandonan y su autosatisfacción se ve defraudada. En otras palabras, es difícil para aquellos que son «ricos» en este sentido entrar en el Reino.”

“El presente es el punto en el que el tiempo coincide con la eternidad. Nuestra tarea consiste en alejarles de lo eterno y del presente. Con esto en mente, a veces tentamos a un humano (pongamos una viuda o un erudito) a vivir en el pasado. De ahí que casi todos los vicios tengan sus raíces en el futuro. La gratitud mira al pasado y el amor al presente; el miedo, la avaricia, la lujuria y la ambición miran hacia delante.”

“Ésta es, pues, la regla, el método, la ley, la vía pura, sencilla y segura de esta alma: una ley invariable, que está vigente en todo tiempo, lugar y circunstancia de vida. Es una línea recta, por la que el alma camina valiente y fielmente, sin desviarse a derecha o a izquierda, y sin ocuparse de otra cosa. Y todo lo que vaya más allá de esto es recibido por ella pasivamente y realizado en el abandono. Es decir, es activa en todo lo que viene prescrito por el deber presente, y es, en cambio, pasiva y abandonada en todo lo demás, en lo que no hace nada por sí misma, sino acoger en paz la moción divina. No hay camino espiritual que sea más seguro que esta sencilla vía, ni que sea tan claro y fácil, tan amable y tan libre de errores e ilusiones.”

“DESPIERTA A LA BELLEZA Comunícate con el rocío de tu Alma, despierta a todo de ti – tu belleza. Es tu esencia única que sostiene tu fragancia que se mantiene ahora en este continuo presente. Tú eres bello. Ámate a ti mismo. Llega a conocerte, cada día más. Enseña lo mismo a tus hijos. La Tierra se deleita en sus hermosas flores. Tú eres una hermosa flor. ¿Florecerás?”

“Pero ¿de qué pan se alimenta la fe de María y de José, cuál es el sacramento de todos sus momentos sagrados? ¿Qué se descubre bajo la apariencia común de los acontecimientos que los llenan? Lo que allí sucede es visible, es lo que ordinariamente vemos en todos los hombres; pero lo invisible que la fe allí descubre y reconoce es nada menos que el mismo Dios realizando obras grandes. Dios se revela a los pequeños en las cosas más pequeñas; y los grandes, que solo miran la apariencia, no le reconocen, no lo descubren ni aun en las grandes.”

“El laicismo tiene tres etapas. Primero, te das cuenta, todas las religiones rezan al mismo Dios. Segundo, te das cuenta de que Dios existe solo en el corazón humano. Finalmente, toda conversación sobre Dios desaparece, y lo que queda entre los humanos es un sentido natural de unidad.”

“El medio más seguro para fortalecer la fe es la oración. En la oración hablamos con Dios, le pedimos ayuda, buscamos su perdón o prometemos enmendarnos, y le damos gracias por los favores recibidos. Pero no se puede rezar hablándole al vacío: por eso, en el mismo acto de la oración nos recordamos a nosotros mismos la realidad y la presencia de Dios, fortaleciendo así nuestra fe en Él. De ahí que el ofrecimiento de obras de la mañana sea, al menos para mí, una de las mejores prácticas de oración, por muy pasado de moda que a algunos les pueda parecer. Porque con él, al empezar el día, aceptamos de Dios y le ofrecemos todas las oraciones, las obras y los sufrimientos de la jornada, y eso nos vale para volver a recordar su providencia y su reino.”