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Y Quotes

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“YO ANHELO NUESTRA LUZ No hay problemas. Sólo hay soluciones empoderadas. Algunas veces el cambio llega para realinearnos – siempre va y viene mientras danza con nuestra Alma. Así como nuestros corazones pueden empezar a aprender a latir, el cambio acomoda las danzas que necesitamos. Todo es un regalo recién nacido, una nueva chance. Todo guía el camino – A través de la oscuridad abriéndose a la luz. La compasión, el perdón y la visión interior nos guían a la siempre titilante luz de las estrellas. Brilla para mí, pues es tal la delicia.”

“Yo, bana o istiridye gibi kolaycacık yutu yutuverdiğimiz uyaklanmış acılarınızdan söz etmeyin, söz etmeyin ayıbın şekerlemelerinden, dehşetin çikolatalı kremasından, sefaletin kurabiyelerinden, acının bonbonlarından ve yılgının doyumsuz lezzetlerinden. Ve korkusuz parmağıyla toplumsal yaraların en kanlılarını, misal altı kişilik bir işçi ailesinin açlıktan ölmesini kaşıyan bir hanım kızımız, toplumun karşısında aynı parmakla kulağını karıştırmaya niye cesaret edemesin, niye diye soruyorum.”

“Yo, beautiful. Come pop this collar off me.” Natalya hissed, “Are you mad?” “What’s she gonna do? Vivisect me? Imprison me? We’ve got a pact to fulfill,remember?” To Dorada, she cried, “Seriously, sweetheart, shake that mummified ass over here.” Regin kicked the glass. “Lemme the fuck out—” La Dorada swung her head around,peering at Regin with her one eye. “Okay. That’s freaky. Lookit, Gollum, if you spring me, I’ll help you find your Precious.”

“Yo caminaba por las calles de Ginebra mirándolo todo con recelo, como si de cada esquina fuera a salir el mounstro. La ciudad, como el mismo Borges decía, parece no darse cuenta cabal de que existe, y está en un país que parece pesar sobre el mundo sin sobresaltos, pero es en realidad una ciudad fantástica en un país que, más allá de sus cavernas de lingotes y de su manía de tasar el tiempo en relojes, ha engrendrado cismas y revoluciones, convulsiones del arte y cataclismos de la fe, cerebros iluminados por tempestades eléctricas y obras que significaron la aniquilación de cánones y estéticas. Me dije que esa ciudad que se finge tan serena y tan clásica, esa ciudad de relojes y de lingotes de oro, ocultaba detrás de la máscara su rostro verdadero de pesadillas y de cismas, y que eso la hacía más atractiva.”

“Yo canto y él sufre; lo que para mí es alegría, para él es dolor. No cabe duda que el amor es una cosa admirable, más preciosa que las esmeraldas y más rara que los ópalos blancos. Ni con perlas ni con ungüentos se lo puede comprar, porque no se vende en los mercados. No se puede adquirir en el comercio ni pesar en las balanzas del oro. -El ruiseñor y la rosa”

“Yo creo que en todo el cuerpo habitan pensamientos, aunque no todos vayan a la cabeza y se vistan de palabras. Yo sé que por el cuerpo andan pensamientos descalzos. Cuando los ojos parecen estar ausentes porque su mirada está perdida y porque la inteligencia se ha retirado de ellos por unos instantes y los ha dejado vacíos, y mientras los pensamientos de la cabeza delibera a puerta cerrada, los pensamientos descalzos suben por el cuerpo y se instalan en los ojos. Desde allí buscan un objeto para clavarle la mirada y parecen víboras que hipnotizan pájaros.”

“Yo creo que nadie ha definido hasta hoy un cuento de manera satisfactoria, cada escritor tiene su propia idea del cuento. En mi caso, el cuento es un relato en el que lo que interesa es una cierta tensión, una cierta capacidad de atrapar al lector y llevarlo de una manera que podemos calificar casi de fatal hacia una desembocadura, hacia un final. Aunque parezca broma, un cuento es como andar en bicicleta, mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder velocidad ahí te caes y un cuento que pierde velocidad al final, pues es un golpe para el autor y para el lector.”

“Yo creía que el alma me había sido dada para gozar de las bellezas del mundo, la luz de la luna sobre la anaranjada cresta de una nube, y la gota de rocío temblando encima de una rosa. Mas, cuando fui pequeño creí siempre que la vida reservaba para mí un acontecimiento sublime y hermoso. Pero a medida que examinaba la vida de los otros hombres, descubrí que vivían aburridos, como si habitaran en un país siempre lluvioso, donde los rayos de la lluvia les dejaran en el fondo de las pupilas tabiques de agua que les deformaban la visión de las cosas. Y comprendí que las almas se movían como los peces prisioneros en un acuario. Al otro lado de los verdinosos muros de vidrio estaba la hermosa vida cantante y altísima, donde todo sería distinto, fuerte y múltiple, y donde los seres nuevos de una creación más perfecta, con sus bellos cuerpos saltarían en una atmósfera elástica- Es inútil, tengo que escaparme de la tierra.”

“Yo era tan pronto muy nervioso, o muy aplastado; muy excitado, o inerte, somnoliento. Yo también cargaba mis baterías y las descargaba de golpe; pero muy a menudo a propósito de una insignificancia y con gran extrañeza de todos. Y de pronto aparecía distendido, distraído, abandonado a la luna cuando el tema era de verdadero interés. Tan pronto angustiosamente tímido como sorpresivamente violento, o audazmente atrevido. Pero constantemente torpe.”

“Yo era tan sólo la hija de los suburbios que fue creciendo entre canciones y trapecios, la que soñaba erigir barricadas en la ciudad con sus palabras. Guardo un silencio de sombras y azucenas ante estos dólmenes que vienen sobre los puentes rodando piedra y agua a la hora del tramonto. Me encuentro solitaria ante los muros desnudos. ¿Quién soy yo que ni yo sé ya quién soy? ¿Cómo decirle a usted que mis palabras ahora sólo son una marcha de increíble victoria sobre la muerte?”

“Yo, Hablando Corona (El Soneto) La naturaleza ha estado llorando, Sin embargo, no le prestaste atención. Los glaciares se han estado friendo, Sin embargo, seguiste durmiendo con codicia. Los bosques seguían ardiendo, Sin embargo, tus ojos no derraman lágrimas. Los huracanes siguieron formándose, Sin embargo, tus lujos no desaparecieron. De ahí mi llegada, no para castigarte, Pero solo para hacerte una llamada de atención. No he venido a encerrarte, Solo para exponer tu ruina. Ahora sabes los horrores que cometiste, Les ruego a los sabios que vivan la vida iluminados.”

“Yo había crecido en el convencimiento de que aquella lenta procesión de la posguerra, un mundo de quietud, miseria y rencores velados, era tan natural como el agua del grifo, y que aquella tristeza muda que sangraba por las paredes de la ciudad herida era el verdadero rostro de su alma. Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas. Aquella noche primeriza de verano, caminando por ese anochecer oscuro y traicionero de Barcelona, no conseguía borrar de mi pensamiento el relato de Clara en torno a la desaparición de su padre. En mimundo, la muerte era una mano anónima e incomprensible, un vendedor a domicilio que se llevaba madres, mendigos o vecinos nonagenarios como si se tratase de una lotería del infierno. La idea de que la muerte pudiera caminar a mi lado, con rostro humano y corazón envenenado de odio, luciendo uniforme o gabardina, que hiciese cola en el cine, riese en los bares o llevase a los niños de paseo al parque de la Ciudadela por la mañana y por la tarde hiciese desaparecer a alguien en las mazmorras del castillo de Montjuïc, o en una fosa común sin nombre ni ceremonial, no me cabía en la cabeza. Dándole vueltas, se me ocurrió que tal vez aquel universo de cartón piedra que yo daba porbueno no fuese más que un decorado. En aquellos años robados, el fin de la infancia, como la Renfe, llegaba cuando llegaba.”

“Yo había estado tan unida a mi padre, que sentí como si una parte de mí se hubiera ido. Pero Jesús dijo: «Bienaventurados lo que lloran, porque serán consolados» (Mateo 5,4). El día siguiente, Nuestra Señora se refirió a la muerte del padre Slavko en su mensaje a Marija. «Me alegro con vosotros y deseo deciros que vuestro hermano Slavko ha nacido al Cielo e intercede por vosotros».”

“Yo he visto estos solitarios apretujados en increíbles racimos en los andenes y en los coches del tren subterráneo. Apenas queda espacio para mantenerse en pie dentro del denso rebaño, y sin embargo todos van solos, nadie está acompañado; entre el ruido de las ruedas y los mugidos del motor es raro oír una voz humana, y cuando se oye todos los que la alcanzan se vuelven como recién despertados, llenos de sorpresa y hasta de desazón. Cuando alguien quiere informarse sobre el itinerario se dirige al plano mudo que está en la pared, con el gesto con que el peregrino en el desierto o en el mar mira las estrellas para consultar el rumbo. Tampoco casi nadie mira a otro, y cuando por azar dos miradas se cruzan, instantáneamente se desvían llenas del temeroso presentimiento de haberse asomado al más allá. En los andenes esta masa se forma sin soldaduras ni unidad, y se deshace sin desgarramiento, con la silenciosa mecánica con que las moléculas de los líquidos se yuxtaponen y se separan. Moléculas de soledad.”