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E Quotes

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“Esta noche, pensó el hombre, aun cuando fracasemos esta primera vez, enviaremos una segunda y una tercera nave e iremos a todos los planetas, y más tarde a todas las estrellas. Y avanzaremos todavía más hasta que las palabras, como inmortal y eterno, cobren sentido. Palabras importantes, sí, eso es lo que queremos. Continuidad. Desde que nuestras lenguas se movieron por primera vez en nuestras bocas, hemos estado preguntando: ¿Qué significa todo esto? Ninguna otra pregunta tenía sentido. Respirábamos el aliento de la muerte. Pero si desembarcamos en diez mil mundos que giran alrededor de diez mil soles desconocidos, la pregunta se desvanecerá. El hombre será infinito y eterno, así como el espacio es infinito y eterno. El hombre perdurará, como perdura el espacio. Los individuos morirán, como siempre, pero nuestra historia se extenderá tanto, que ya no necesitaremos escudriñas el futuro, sabiendo que sobreviviremos mientras haya tiempo. Conoceremos la seguridad, y por lo tanto la respuesta que tanto buscamos. Agraciados con el don de la vida, lo menos que podremos hacer es preservar el don de lo infinito. Una meta digna de nuestro esfuerzo.”

“Esta oración verdadera, este estar interiormente con Dios de manera silenciosa, necesita un sustento y para ello, sirve la oración que se expresa con palabras, imágenes y pensamientos. Cuanto más presente está Dios en nosotros, más podemos estar verdaderamente con Él en la oración vocal. Pero puede decirse también a la inversa: la oración activa hace realidad y profundiza nuestro estar con Dios. Esta oración puede y debe brotar sobre todo de nuestro corazón, de nuestras penas, esperanzas, alegrías, sufrimientos; de la vergüenza por el pecado, así como de la gratitud por el bien, siendo así una oración totalmente personal.”

“Esta rebelión de vuestros estados de ánimo contra vuestro auténtico yo ocurrirá de todas maneras. Precisamente por eso la fe es una virtud tan necesaria: a menos que les enseñéis a vuestros estados de ánimo «a ponerse en su lugar» nunca podréis ser cristianos cabales, o ni siquiera ateos cabales, sino criaturas que oscilan de un lado a otro, y cuyas creencias realmente dependen del tiempo o del estado de vuestra digestión. En consecuencia es necesario fortalecer el hábito de la fe. El primer paso es reconocer el hecho de que vuestros estados de ánimo cambian. El siguiente es asegurarse de que, si habéis aceptado el cristianismo, algunas de sus principales doctrinas serán deliberadamente expuestas a vuestra mente todos los días. De ahí que las oraciones diarias, las lecturas religiosas y el acudir a la iglesia son partes necesarias de la vida cristiana. Se nos tiene que recordar continuamente aquello en lo que creemos. Ni esta creencia ni ninguna otra permanecerá automáticamente viva en la mente. Debe ser alimentada.”

“Esta tendencia a ponerle a Dios condiciones aceptables, a procurar inconscientemente que su voluntad coincida con nuestros deseos, es una característica muy humana. Y, cuanto más importante es el asunto, cuanto más comprometidos estamos en él y más depende de él nuestro futuro, más fácil nos resulta cegarnos y pensar que lo que nosotros queremos es, sin duda, lo que Dios tiene que querer también. No somos capaces de ver más que una solución y, naturalmente, suponemos que Dios nos ayudará a alcanzarla.”

“Esta verdad tan sencilla –la de que el único fin de la vida del hombre en la tierra es hacer la voluntad de Dios– contiene riquezas y recursos suficientes para toda una vida. Una vez que se aprende a vivir juzgándola lo más importante, a ver cada día y cada actividad diaria bajo esa luz, se convierte en algo más que en fuente de salvación eterna: se convierte en una fuente de gozo. La maravilla de la gracia de Dios que transforma las acciones humanas carentes de valor en medios eficaces para extender el reino de Cristo en la tierra causa un asombro y una humildad sin límites, y aporta una paz y una alegría desconocidas para quienes nunca lo han experimentado e inexplicable para los que no creen.”

“Estaba aprendiendo, con bastante retraso, lo que muchas personas de su entorno parecían saber desde la infancia: que la vida puede ser plena sin grandes éxitos. Podía rebosar de actividades que no te dejaran exhausta. Adquirir lo necesario para una vida cómoda y después llevar una vida pública y social de entretenimiento te evita el aburrimiento e incluso la ociosidad, y al final del día tienes la sensación de haber hecho exactamente lo que complace a todo el mundo. Sin necesidad de angustiarse.”

“Estaba conversando con él cuando llegó una pareja con tres niños, y le preguntaron - escuchen esto - a qué hora comenzaba el desfile de las 3:30. Pensé para mí mismo, Mira lo tonta que puede llegar a ser una pregunta. Pero me sorprendió la reacción del integrante del reparto. Y debo admitir, me dio una lección de humildad. Le sonrió a la familia y les dijo: "Bueno, el desfile comienza a tiempo, y ustedes deberían estar en el área a las 2:30 para conseguir lugares de verdad buenos". La familia le dio las gracias y se alejó. Mientras reflexionaba al respecto, me di cuenta de que el integrante del reparto no había respondido a la pregunta de la familia. Hizo algo mejor. Respondió una pregunta no expresada: lo que la familia quería saber en realidad. Esta es una habilidad muy especial. Y es una actitud positiva: creer que las personas son más listas de lo que a veces parecen, saber que las personas tienen problemas para expresar las cosas con claridad. Quisiera que muchas más personas en el banco tuvieran esta actitud.”

“Estaba esperando el último informe de beneficios. Se oyó el pitido del fax. Toda la redacción se mantuvo en suspenso, casi sin respirar, con miradas furtivas al señor Roca quien, dentro de su despacho, cogía el papel (aún caliente, aún con la tinta fresca) del aparato y lo leía. Luego alzó la vista un momento; buscando inspiración, se acercó a la ventana, miró al exterior. Quizá pasó un minuto. Quizá unos segundos. El mundo se había detenido; al menos, en Gorpeza TV. De repente, con una velocidad que rayaba en lo sobrehumano, salió del cuarto y comenzó a gritar a diestro y siniestro, con el cuidado y el esmero, eso sí, de hacerlo de manera individual y personalizada: primero a este, luego a ella, después a ti, más tarde a la de recepción. Nadie se libró de sus berridos. Había que espabilar. Estaban haciendo un trabajo de mierda. DE MIERDA. Ninguno sabía lo que era hacer TELEVISIÓN con mayúsculas. Eran gente sin ambición, sin talento. No tenían ni idea de lo que el espectador quería ver. De lo que NECESITABA ver en televisión. Pero él no iba a soportarlo más. O despertaban, o iban pidiendo cita en el INEM. Estaba harto de aguantar a ineptos. ESTO ES UNA MIERDA.”

“Estaba nervioso y no dejaba de mirar por encima de su hombro. Parecía estar igual que yo, y casi envidiaba la libertad que tenía para expresar sus sentimientos. Yo, en cambio, tenía que mantener oculta mi confusión. Y aquella confusión se debía a que había salvado la vida de mi hijo pero en realidad había saboteado el trabajo de mi propia Orden, una operación que yo mismo había decretado. Era un traidor. Había traicionado a mi gente.”

“Estaba por todas partes. En los eufemismos y las lítotes de mi agenda, en los ojos saltones de Jean T., en los matrimonios forzados, en el filme "Los paraguas de Cheburgo", en la vergüenza de las mujeres que abortaban y en la reprobación de las otras. En la imposibilidad absoluta de imaginar que un día las mujeres pudieran decidir abortar libremente. Y, como de costumbre, era imposible determinar si el aborto estaba prohibido porque estaba mal o estaba mal porque estaba prohibido. Se juzgaba con relación a la ley, no se juzgaba la ley.”

“Estaba siendo capaz por primera vez, que yo recordara, de permitirme recibir el amor y el cariño de mis padres; no del modo que yo había esperado en otros tiempos, sino del modo en que ellos eran capaces de dármelo. Algo se había abierto dentro de mí. No me importaba cómo podían o no podían quererme, Lo que importaba era cómo podía recibir yo lo que ellos podían darme. Eran los mismos padres de siempre. La diferencia estaba en mí.”