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Muerte Quotes

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Muerte Quotes

“Mientras que, para vergüenza mía, estoy viendo la muerte inminente de estos veinte mil hombres, que por capricho y una ilusión de gloria corren a sus tumbas cual si fueran lechos, y pelean por un trozo de tierra tan reducido que no ofrece espacio a los combatientes para sostener la lucha, ni siquiera es un osario bastante capaz para enterrar a los muertos.”

“—¿Nada más que eso? Vaya, pero si es muy fácil. Hasta los niños conocen que hemos perdidos. ¿Pero sabe qué? De nosotros, los grandes derrotados de la historia, a menos que hayamos sido con toda evidencia tan locos y degenerados como Calígula, el mundo siempre se preguntará si no sentíamos culpa por la real o supuesta cagada que nos mandamos.Las personas sienten culpa para no reconocer que tienen bloqueado el sentir. No sienten nada, en el fondo, porque son unos insensibles y la culpa es un sustituto. Si no se sintieran culpables, no tendrían más remedio que ver su gran vacío. Pero si pese a lo dicho fuesen adelante y rechazaran la culpa, ocurriría una de las dos cosas: o que se destruyesen, o que adquirieran la posibilidad de tornarse más humanos y con auténticos sentimientos. Yo me siento responsable por la pérdida de la guerra y por todos los muertos. Pero no culpable. Sé que es muy difícil, casi una disciplina yoga, y se torna un problema insoluble para la gente común en razón de que el Anti-ser tergiversa todo: inventa delitos haciendo pasar por abominable y vergonzoso lo que nunca lo fue, etc. Primero se inventó la culpa y después se arrastró al ser humano hasta que coincidiese con la falta supuesta. Después tal coincidencia le fue echado en cara, naturalmente, con lo cual el hombre, por sí mismo, aplicó el látigo con su cuerpo y su ser. ¿Quién dice que el movimiento continuo no existe?: la culpa es ese motor que sólo necesita que le den energía una vez y luego sigue marchando para siempre. No fue fácil convencer a los hombres de que eran culpables de sexo, vida y alegría. Llevó miles de años. Pero una vez que la máquina se pone en marcha ya únicamente puede pararla un milagro social. Nuestra Tecnocracia fue uno de los intentos del hombre por desmontar ese mecanismo diabólico. Así, pues, ahora, ni siquiera quien cometió un delito debe prestarse al juego. Es indispensable que tal persona no sienta culpa, pero, al mismo tiempo, que lo reconozca todo y no busque justificativos que lo dejen tranquilo. No bloquear, pero tampoco suicidarse. Un hombre puede matarse, pero nunca por flaqueza culposa.”

“—¿No tienes amigos con quien pasar el rato? (Nick) —Los tengo. Pero el problema es que cuando paso el rato con mis amigos, por lo general se pone feo para el resto de vosotros. Especialmente cuando estamos aburridos. Nada nos entretiene más que las plagas, la guerra, el hambre, y masacres sangrientas. (Grim) —Juegas a Dragones y Mazmorras, también, ¿eh? ¿Quién es tu Maestro de los Calabozos? (Nick) —La diferencia entre mi grupo y el tuyo, es que nuestros juguetes son reales." (Grim)”

“MIRANDA: Yo no quiero que la sangre tiña la tierra. Es execrable y falso hacer el mal para proclamar el bien. Yo he visto llorar los inocentes en las prisiones. Los he visto subir temblando la horrible escalera de la guillotina. Han encontrado el mal, en la busca del bien; la guerra, en la busca de la paz; el terror y la muerte, en la busca de la felicidad. Yo lo he visto una vez, y no lo quiero ver de nuevo. No quiero nada, al precio de la guerra y el mal. No quiero ver teñida de sangre la tierra de América. Yo quiero paz para todos y bien para todos.”

“Era yo pues bien miserable; que por fuerza lo es el alma que vive presa en la amistad de las cosas mortales y se desgarra cuando las pierde. Lloraba con inmensa amargura, pero en la amargura misma encontraba descanso. Y tan miserable era, que más aún que a mi dilecto amigo muerto amaba yo mi propia mísera vida; pues aunque hubiera querido cambiar la condición de mi vida, no quería perderla como lo perdí a él. Ni siquiera sé si de veras estaba dispuesto a perderla por él.”

“Odio que estas cosas sean así, tan escabrosas, los ex novios. Lo raro es, de un día para el otro, ya no saber nada de una persona con la que compartías todo y a la que conocías intimamente, compartir todo, de cada día, lo que le pasaba cada día y después, de repente, de un momento a otro, ya nunca más nada y ni siquiera tener derecho a llamarlo o sí, o llamarlo igual, pero todo se vuelve incómodo, hasta lo más básico se vuelve incómodo. Dejar de tener derecho al otro, perderlo por completo, tan así, como si tal cosa. Odio eso, esa muerte artificial, ese ensayo de una muerte: hacerte a la idea de que esa persona desaparece, desapareció, se fue de tu vida y ya no tenés derecho a saber más nada de él. De ella. De la persona. Es absurdo, violento. Si sigue viviendo y anda cerca, o no, querés saber como está, en qué anda, no sé, algo. ¿O no? ¿No sería eso lo lógico? Voy a ver, a lo mejor paso por su casa hoy a la tarde, por la casa de los viejos, a ver qué onda, a ver si toco el timbre, a ver si me entero de algo.”

“Toda calamidad grave, epidemia, hambre, guerra, disturbios cósmicos (vulcanismo, terremotos), provocan psicosis colectivas. Entonces las poblaciones oscilan entre la angustia y la agresión descontrolada, y suele tener lugar una evasión hacia una dimensión imaginaria: el establecimiento en la tierra del reino de Dios: -La destrucción de Babilonia, se ha dicho, es Jerusalem reencontrada.-”

“«Todo el mundo dice que la muerte es una mujer», siguió diciendo la mujer. Era corpulenta, más alta que su marido, y con una verruga pilosa en el labio superior. Su manera de hablar recordaba el zumbido del ventilador eléctrico. «Pero a mí no me parece que sea una mujer», dijo. Cerró el armario y se volvió a consultar la mirada del coronel: ―Yo creo que es un animal con pezuñas. ―Es posible ―admitió el coronel―. A veces suceden cosas muy extrañas.”

“La resurrección es un hecho, un hecho tan cierto y seguro como la propia muerte, y significa que esta no vence al hombre, que la vida del más allá es una certeza y no solamente una esperanza o una invención humanas. Ese fue el hecho que hizo hombres nuevos de sus once discípulos atemorizados; esa fue la «buena nueva» que predicaron. Los breves sermones recogidos en los Hechos de los Apóstoles se centran en este tema: Dios ha resucitado a Cristo de la muerte, Cristo ha resucitado, y nosotros somos testigos de ello. El que Cristo tomara carne humana, no tuvo otro fin que morir y después vencer a la muerte. No era un líder religioso ni un gran maestro de la ética o la moral: era el Prometido, el Salvador, el Mesías. Su muerte y su resurrección son los hechos centrales no solo del cristianismo, sino de toda la historia humana.”

“El amor es lo que queda cuando ya no queda nada más. En lo más hondo de nosotros, todos lo recordamos cuando —más allá de nuestros fracasos, de nuestras separaciones, de las palabras a las que sobrevivimos— desde la oscuridad de la noche se eleva, como un canto apenas audible, la seguridad de que, por encima de los desastres de nuestras biografías, más allá incluso de la alegría, de la pena, del nacimiento, de la muerte, existe un espacio que nadie amenaza, que nadie ha amenazado nunca y que no corre ningún peligro de ser destruido: un espacio intacto que es el del amor que ha creado nuestro ser.”

“La vejez es la enferma-edad: la enfermedad. La única enfermedad incurable que hay en el mundo y que mata a la gente antes de que ésta muera. Salvo mamá, que parecía cada vez más joven y más hermosa con sus cabellos rubios y sus ojos azules de cielo de atardecer. Hay bellezas sublimadas, como la de mamá, en las que el alma rejuvenece cada día y adquiere la perfección de una flor inextinguible. La belleza de mamá daba a su sonrisa el perfume de esa flor.”

“El amor de Jesús por nosotros tiene su máxima expresión en su hora, en su copa, en su sufrimiento: en el Misterio Pascual. Queremos experimentar lo placentero del amor. Pero el amor que causa estas sensaciones placenteras - el disfrute de la presencia del otro - no es idéntico a esas sensaciones placenteras. El amor puede subsistir en ausencia de placer. Por ejemplo, la esposa que cuida a su marido con Alzheimer. Esa mujer sufre por el bien del otro. Se dona desinteresádamente igual que Cristo. Conoce el peso de la alegría que significa el amor verdadero. Su hijo le dijo que su dedicación podría acabar con ella. ¿Prefieres que muera jugando al golf? Le respondió ella. ¿Dónde moriría más feliz esa madre: disfrutando del green o entregado al amor?”

“El sufrimiento redentor forma parte integral de nuestra historia original. Eso es lo que significa para nosotros mostrarnos a imagen y semejanza de Dios. Por el poder del Espíritu Santo, nuestro sufrimiento perfecciona nuestra caridad, mientras que nuestra caridad transforma nuestro sufrimiento en un sacrificio vivo que permite a Dios abrirse camino en nuestras vidas. No es la magnitud del sufrimiento de Cristo lo que nos ha salvado, sino la magnitud de su amor. En la Última Cena el amor transformó su sufrimiento en una ofrenda; y ese amor es la Eucaristía. La Eucaristía hizo del Calvario un sacrificio y no una mera ejecución. En la cruz Jesús invirtió la muerte, le dio la vuelta. Jesús la convirtió en ocasión de dar vida. La transformó en un don, en una oración, en un sacrificio. Enseñándonos a morir, nos enseñó a vivir. La hora de su deshonra y muerte no fue una derrota, sino una victoria de la vida y el amor sobre el pecado y la muerte. Y lo mismo se puede aplicar a nuestra propia deshonra, nuestra debilidad, nuestra aflicción, nuestros desalientos, nuestras negaciones y nuestra propia vida.”

“El mar, en cambio, es el espejo de nuestros pensamientos, y por desgracia de los más profundos y melancólicos. Refleja aquello que hay oculto en las profundidades de nuestro espíritu, nuestros miedos inconfesados; hasta el rostro de la muerte se trasluce bajo la superficie líquida y cambiante, detrás del horizonte que huye cada vez más lejos, que no se deja nunca alcanzar.”