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Realidad Quotes

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Realidad Quotes

“El teatro de la realidad era siempre la misma función cotidiana y el sueño de la realidad era más hermoso que la propia vida. Nada más cierto que cuando comenzaba la mañana y la radio sonaba al despertar, sentía como de alguna manera no era sino la tarea de Sísifo, de vivir el paraíso de los sueños, sino para repetir en la realidad la condena cada nuevo día. Entonces este hombre, nunca sabré si en un sueño o en un espacio entre la realidad y los sueños encontró a su Penélope, que cada día vivía en un mar de infinitas posibilidades para olvidar y destejer el ovillo de la realidad en un mismo sueño cada noche, para despertar en un cama de hotel diferente, en una ensoñación, en un viaje alrededor del mundo de lo imposible. Sucedió que la divina casualidad, el más puro azar o algo inexplicable, hizo que ambos despertaran en el mismo sueño, en la misma cama, en un mismo día. A ella le gustaba irse de cuarto en cuarto, como en una galería de espejos paralelos hasta que él le tocaba el hombro. Entonces regresaba de cuarto en cuarto despertando hacia atrás. Era un amor verdadero, que vivía algo así como el día infinito, la realidad de la costumbre, que tejía su amor entre la realidad y los sueños. Sin saber qué parte era ficción, qué parte realidad, qué día era o en qué lugar estaban, tan solo un amor hacia el infinito de lo posible o de lo imposible. Era amor y lo demás, qué importa.”

“La lectura es aventura, escape, entretenimiento, infinito. La realidad es dura, cruda, asfixiante, cerrada y limitada. ¿Para qué buscar realidad en un libro si ya lidiamos todos los días con ella? Está ahí, dictando que algo azul solo debe ser azul, exigiendo que algo redondo solo sea redondo. ¿Qué pasa si yo quiero que el color sea verde o la forma sea triangular? ¿O qué pasa si yo no quiero que haya color alguno ni forma alguna? No, no hay nada interesante en lo real. Si leo es porque quiero olvidarme durante un rato de esta aburrida y cuadrada humanidad.”

“En el acto mismo de intentar demostrar que Dios no existía —en otras palabras, que toda la realidad carecía de sentido— descubrí que me veía forzado a asumir que una parte de la realidad — específicamente mi idea de la justicia— estaba llena de sentido. En consecuencia, el ateísmo resulta ser demasiado simple. Si todo el universo carece de significado, jamás nos habríamos dado cuenta de que carece de significado, del mismo modo que, si no hubiera luz en el universo, y por lo tanto ninguna criatura tuviese ojos, jamás habríamos sabido que el universo estaba a oscuras. La palabra oscuridad no tendría significado.”

“Los que están enamorados tienen una inclinación natural a vincularse por medio de promesas. Las canciones de amor del mundo entero están llenas de promesas de fidelidad eterna. La ley cristiana no impone sobre la pasión del amor algo que es ajeno a la naturaleza de esa pasión: exige que los enamorados se tomen en serio algo que su pasión por sí misma los impulsa a hacer. Y, por supuesto, la promesa, hecha cuando estoy enamorado y porque estoy enamorado, de ser fiel al ser amado durante toda mi vida, me compromete a ser fiel aunque deje de estar enamorado. Una promesa debe ser hecha acerca de cosas que yo puedo hacer, acerca de actos: nadie puede prometer seguir sintiendo los mismos sentimientos.”

“Probablemente oraréis el Padre Nuestro. Sus primerísimas palabras son Padre Nuestro. ¿Veis ahora lo que esas palabras significan? Significan, con toda franqueza, que os estáis poniendo en el lugar de un hijo de Dios. Para decirlo abruptamente, estáis disfrazándoos de Cristo. Estáis fingiendo, si lo preferís. Este disfrazarse de Cristo es un acto de hipocresía insultante. Pero lo extraño es que El nos ha ordenado que lo hiciéramos. La única manera de adquirir una cualidad en realidad es empezar a comportarnos como si ya la tuviéramos.”

“El Cristo en Persona, el Hijo de Dios que es hombre (igual que vosotros), y Dios (igual que Su Padre) está realmente a vuestro lado y está ya desde ese momento ayudándoos a transformar vuestro fingimiento en realidad. Esta no es meramente una manera elaborada de decir que vuestra conciencia os está diciendo lo que debéis hacer. Si interrogáis a vuestra conciencia, sencillamente, obtenéis un resultado. Si recordáis que os estáis disfrazando de Cristo, obtenéis otro. Hay muchas cosas que vuestra conciencia podría no llamar definitivamente malas (especialmente las cosas en vuestra mente), pero que reconoceréis de inmediato que no podéis seguir haciendo si intentáis seriamente ser como Cristo. Puesto que ya no estáis pensando simplemente en lo bueno y en lo malo: estáis intentando adquirir la buena infección de una Persona.”

“El temor es enemigo de lo nuevo y lo repentino que sobreviene con peligro de perder las cosas que se aman y se quieren conservar; pero, ¿qué cosa hay más insólita y repentina que tú; o quién podrá nunca separar de ti lo que tú amas? ¿Y dónde hay fuera de ti seguridad verdadera? La tristeza se consume en el dolor por las cosas perdidas en que se gozaba la codicia y no quería que le fueran quitadas; pero a ti nada se te puede quitar. ¿Soñé que con el uso de una falaz libertad me colocaba imaginariamente por encima de una ley que en la realidad me domina, haciendo impunemente, en un remedo ridículo de tu omnipotencia lo que no me era permitido?”

“Los perros, Dios los bendiga, son apasionados, como lo pueden atestiguar numerosas ardillas, pájaros, cajas, mantas y juguetes. Los perros no logran la mayor parte de lo que se proponen hacer. Sin embargo, tienen una ventaja en todo esto: una memoria de muy corto plazo que mantiene a raya la horrible sensación de futilidad e impotencia. Por otro lado la realidad de nosotros los humanos no tiene razones para ser sensible a las ilusiones bajo las cuales funcionamos. Con el tiempo, la realidad termina por interferir.”

“En todas las experiencias que pueden hacerles mejores o más felices sólo los hechos físicos son “reales”, mientras que los elementos espirituales son “subjetivos”; en todas las experiencias que pueden desanimarles o corromperles, los elementos espirituales son la realidad fundamental, e ignorarlos es ser un escapista. Tu paciente, adecuadamente manipulado, no tendrá ninguna dificultad en considerar su emoción ante el espectáculo de unas entrañas humanas como una revelación de la realidad y su emoción ante la visión de unos niños felices o de un día radiante como mero sentimiento.”

“Pese a ese desengaño espiritual, Max seguía teniendo la necesidad de creer en algo más veraz que el mundo que le rodeaba. Le resultaba difícil dejar la irracionalidad. Y cuanto más empeoraba la relación de sus padres, tanto más irracional se volvía él. Mientras el mundo que le rodeaba se desmoronaba como un castillo de naipes, él buscaba la salvación en la fe. En su interior había un desdoblamiento: Max el creyente por un lado, Max el escéptico por el otro. Era el creyente el que había puesto todas sus esperanzas en un disco rayado y en un viejo gruñón que olía raro. No era el primero al que le ocurría eso, muchas personas no salían de esa fase a lo largo de toda su vida. Max también tenía miedo de despertar, del definitivo final de su infancia. Quería seguir dormitando y soñando algún tiempo, envuelto en una manta caliente de mentiras. No quería levantarse y sentir el frío suelo bajo sus pies desnudos. Todavía no. A pesar de la enorme carga probatoria de lo contrario, Max seguía aferrado a ello: él creía en lo imposible.”

“La imaginación es siempre, más increíble que la realidad. Nunca dejes que la realidad te estropee una una buena historia. Entre la realidad y la leyenda. Escribe siempre la leyenda. Escribo porque es mi manera de vivir en el mundo. No hay otro lugar para mí, en la tierra de los vivos. Y si no escribiera, moriría simbólicamente, todos los días. La literatura, es una cápsula de tiempo, una prueba de vida. Lo más importante para sobrevivir es querer vivir.”

“Hay movimientos del alma, más profundos de lo que las palabras son capaces de describir y más poderosos que cualquier razón, que pueden hacer que el hombre sepa, salvando cualquier pregunta, cualquier argumento o duda, que digitus Dei est hic, que «este es el dedo de Dios», y el nombre de esa realidad es la gracia. Dios inspira al hombre con su gracia, eleva su corazón, ilumina su mente y mueve su voluntad. Para aceptar esa realidad se necesita fe, pero no por ello deja de ser una realidad. Ni todas las explicaciones lógicas y razonadas de los teólogos serían suficientes para convencer de ella a quienes no poseen el don de la fe, pero sigue siendo una realidad.”

“La tentación de tirar la toalla es la misma a la que se enfrenta todo el que ha respondido a una llamada y descubre que la realidad de la vida no coincide con las expectativas creadas bajo el primer impulso de sus perspectivas y su entusiasmo. La respuesta a nuestra tentación: una gracia tan sencilla como la de plantearnos nuestra situación desde su punto de vista, y no desde el nuestro. La gracia de no juzgar nuestros esfuerzos según estándares humanos ni por lo que nosotros queríamos o esperábamos que ocurriera, sino según el designio de Dios. La gracia de comprender que nuestro dilema, nuestra tentación, la habíamos creado nosotros y solo existía en nuestras mentes: no se ajustaba ni se podía ajustar al mundo real dispuesto por Dios y gobernado en última instancia por su voluntad.”

“La verdad pura y simple es que su voluntad consiste en lo que Él desea enviarnos a través de las circunstancias, los lugares, las personas y los problemas diarios. La cuestión está en aprender a descubrirla: no solo en teoría ni solo de vez en cuando en ese relámpago de lucidez que concede la gracia de Dios, sino todos los días. Ninguno de nosotros tiene necesidad de preguntarse cuál será la voluntad de Dios para él: la voluntad de Dios se nos revela claramente en las situaciones cotidianas, si somos capaces de aprender a mirarlo todo como Él lo ve y como nos lo envía.”

“El alma sencilla que ofrece cada mañana «todas sus oraciones, sus obras, sus alegrías y sufrimientos del día» –y que actúa aceptando cualquier situación diaria como enviada por Dios sin cuestionársela y respondiendo amorosamente a ella– ha entendido con una fe casi de niño la profunda verdad acerca de la voluntad divina. Predecir cuál será la voluntad de Dios, argumentar cómo debería ser, es al mismo tiempo una estupidez humana y la más sutil de las tentaciones.”

“Dios no espera que ningún hombre cambie el mundo él solo. Lo que sí espera de él es que actúe como Él quiere que lo haga en las circunstancias dispuestas por su voluntad. El sentimiento de desesperanza que todos experimentamos en circunstancias como estas nace en realidad de nuestra tendencia a introducir demasiado de nuestro yo en la escena. Lo que el hombre sí puede cambiar es, antes que nada, a sí mismo. Y todo hombre ejerce –es más, debe ejercer– cierta influencia en las personas que Dios pone en su vida cada día. Como cristiano, se espera de él que influya en ellas positivamente y Dios le hará responsable del bien o el mal que obre en ese roce.”

“La burda realidad de la vida sometía a una dura prueba a mi nuevo espíritu interior, decidido a buscar, discernir y aceptar la voluntad de Dios en cada detalle de cada situación. Cada día llegaba recién salido de las manos de Dios y repleto de oportunidades para hacer su voluntad. Para mí, cada día era una serie de momentos y sucesos que ofrecer a Dios, que consagrar y devolverle con una dedicación plena a su voluntad. No temía no sobrevivir. La muerte solo sería una llamada para volver al Dios al que servía cada día. Mi vida consistía en hacer la voluntad de Dios,”

“Jesús conocía el poder de la palabra hablada, provocaba la realidad que significaba. Cuando las nombras, obtienes autoridad sobre ellas. Nómbralas según sus identidades o cómo operan. No necesitas decidir cuán profundamente arraigados están en tu vida. No necesitas volverte introspectivo e intentar sanarte. Lo que sí puedes hacer es enumerar las áreas de tu debilidad, especialmente las áreas marcadas por la desesperanza y la compulsión o falta de control. Luego puedes mirarlas en oración y decir: “Señor, muéstrame las raíces. ¿Cuáles son los planes de Satanás para mi vida y cómo puedo asumir la responsabilidad de mi vida y romper su poder?”

“Abrió los ojos y exhaló lentamente el humo del cigarrillo. Una madre que caminaba por la acera pasó delante de él. Cargaba en los brazos a un nene de no más de cuatro años que no le quitaba de encima una mirada boquiabierta. Bob se preguntó si la decepción de ver a un Santa afeitado y fumando sería un trauma mayor que enterarse de la naturaleza imaginaria de su existencia.”

“Mi existencia es incomprensible y ridícula. Pero nunca estuvo a mi alcance poder elegir otra. Uno no deja de ser quien es. La libertad existe solo en el futuro. En el pasado ya no se puede encontrar. Nadie puede escoger otro pasado. Todo lo que sucede tenía que suceder como sucedió. A posteriori todo es inevitable. A priori nada. Lo único que importa es despertar del sueño.”

“Cuando entré en secundaria, aprendí que la sociedad se podía dividir fácilmente en tres grupos de personas: los que hacen las normas, los que están conformes con seguirlas sin cuestionarlas (ya sea porque se las creen de verdad o porque prefieren vivir con la tranquilidad de que los de arriba los mirarán con aprobación) y los que desean romperlas. Este último grupo, por supuesto, puede ir contra las normas porque así lo quiere o por pura ignorancia. Sea como sea, al final todo se reduce a una lucha por el poder. Nuestra ideología es una forma de lucha, y somos nosotros los que decidimos si ir contracorriente o dejarnos arrastrar en la dirección que otros han marcado.”

“La única declaración de las autoridades es que todo está bajo control: lo oímos en los noticieros - en las pequeñas radios de pila, porque seguimos sin electricidad-, lo leemos en los periódicos atrasados; el presidente afirma que aquí no pasa nada, ni aquí ni en el país hay guerra: Según él Otilia no ha desaparecido, y Mauricio Rey, el Médico Orduz, Sultana y Fanny la portera y otros tantos otros de este pueblo murieron de viejos, y vuelvo a reir, ¿ por qué me da por reír justamente cuando descubro que lo único que quisiera es dormir sin despertarme? Se trata del miedo, este miedo, este país, que prefiero ignorar de cuajo, haciéndome el idiota conmigo mismo, para seguir vivo, porque es muy posible, realmente, que esté muerto, me digo, y bien muerto en el infierno, y vuelvo a reír.”